Residentes en el pueblo matancero Pedro Betancourt llevaban 26 días sin electricidad el miércoles, según una denuncia difundida en Facebook por la Alianza Democrática X La Libertad.
Los afectados atribuyeron la situación al robo de aceite dieléctrico de los transformadores, un delito que el régimen ha convertido en su nuevo chivo expiatorio para la mayor parte de los apagones de más de 20 horas que se producen diariamente en Cuba. Sin embargo, el caso del poblado de Matanzas demuestra que las autoridades usan ese problema para su propaganda, pero no toman medidas para prevenirlo.
De hecho, Alianza Democrática X La Libertad cuestionó tanto la ausencia de soluciones para la falta de electricidad que sufren los residentes en Pedro Betancourt desde hace casi un mes como la ineficacia de la Policía para enfrentar esos robos.
"¿Dónde están las autoridades de la provincia? ¿Dónde están los responsables de dar solución a los problemas del pueblo? ¿Cómo es posible que familias enteras puedan pasar casi un mes sin un servicio tan básico y todavía no exista una solución?", preguntó la organización.
"¿Y dónde está la Policía cubana que dice proteger al pueblo? Si pueden movilizar recursos para vigilar, perseguir y reprimir a quienes protestan o denuncian lo que sucede, ¿por qué no existe la misma eficacia para proteger los bienes públicos, investigar estos hechos y garantizar que los afectados reciban una solución?", inquirió.
Pedro Betancourt no sería el único pueblo de Matanzas donde los residentes han sufrido afectaciones debido a los robos de aceite dieléctrico, según la publicación de la Alianza Democrática X La Libertad.
En Agramonte se han producido dos robos del aceite del transformador de la turbina, aseguró la organización y cuestionó que los hechos hayan ocurrido en un lapso tan breve.
Precisamente, Matanzas fue la provincia de mayor incidencia de esos robos durante 2025 y el primer semestre de 2026, cuando hubo más de 460 hechos de este tipo en Cuba, según datos publicados por la Fiscalía General de la República a finales de agosto.
Las autoridades cubanas sostienen que el robo de aceite dieléctrico de los transformadores es un problema que agrava los apagones interminables que sufre el país. En julio pasado, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, aseguró que esos delitos tienen un peso en los prolongados cortes de electricidad superior a las continuas averías que se producen en las obsoletas termoeléctricas de Cuba.
El régimen cubano sanciona a los autores de las sustracciones por sabotaje, un delito que conlleva penas de entre siete y 15 años de cárcel, en su modalidad básica, y de diez a 30 años de cárcel o incluso pena de muerte en la modalidad agravada.
Pero a pesar de que el régimen sanciona estos robos con tanta severidad, algo que justifica con el grave impacto que tienen en la vida de la población, la frecuencia con que se producen demuestra que las autoridades no adoptan medidas eficaces para prevenirlos.