"Comunismo: un largo y tortuoso camino que va del capitalismo al…capitalismo". Vigencia total cobra hoy en Cuba esta frase popular entre los polacos en los años 80, y que allí escuchó el escritor y cineasta cubano Jesús Díaz, quien así lo contó a sus colegas en el ICAIC (entre ellos mi esposa) al regresar de Varsovia.
Viene como anillo al dedo a las 176 medidas "reformistas" decretadas por el régimen castrista. Los cubanos durante más de dos tercios de siglo han sido obligados a sacrificarse y apretarse el cinturón hasta casi ahorcarse por la cintura para la "construcción del socialismo", edificar un "futuro luminoso", y considerar al capitalismo un monstruo que empobrece y atrasa a los pueblos. Y resulta que 67 años después el propio Gobierno socialista "comecandela" les dice que todo fue un error.
Porque no importa que esas 176 medidas no sean realmente reformas procapitalistas, ni las bases para un capitalismo de Estado a la china, o a la vietnamita. Lo que cuenta es que saca a flote también en Cuba, de manera oficial, la inviabilidad económica del socialismo, y que como paradójicamente dijo el propio "profeta" Karl Marx, antes de hacer política, filosofar, y hacer cuentos ideológicos, el ser humano tiene que alimentarse, vestirse y tener un techo seguro. Solo que "su" comunismo lo obstaculiza, o impide.
Además, ha quedado al desnudo que la cacareada "unidad monolítica revolucionaria" castrista no es tal, que sí hay fisuras que hasta ahora fueron bien camufladas. Y lo del "futuro luminoso" fue al revés, se perdió el próspero futuro que sí tenían los cubanos en 1958 de ser parte del Primer Mundo en unos pocos años más. Aquello se fue a bolina al asaltar el poder los Castro. Transportaron a Cuba al Medioevo.
La "revolución" nunca existió, fue un holograma bien cobrado
Si el hambre y la miseria extrema debido a la gran estafa comunista en Cuba no explotó antes fue porque el régimen castrista le "chuleó" unos 300.000 millones de dólares al tío soviético Volodia, los tíos venezolanos Hugo y Nicolás; a 400.000 médicos cubanos explotados en más de 60 países; a la ONU, la Unión Europea, y a la diáspora cubana.
Los Castro recibieron gratuitamente recursos financieros que triplicaron el Plan Marshall para 18 países. Solo que Europa Occidental es hoy punta de avanzada del desarrollo del Primer Mundo, y en Cuba nueve de cada diez ciudadanos viven en la extrema pobreza, pasan hambre, o están desnutridos. La dictadura como obsequio recibió cash, bienes de capital y de consumo, petróleo, gasolina, fábricas completas, tecnología, materias primas, maquinaria, asesoría técnica, armamento en grande. Y encima, préstamos y créditos internacionales que luego nunca pagó a sus acreedores.
O sea, a decir verdad, la "revolución cubana" no existió, fue como un holograma, que fue visible, y hasta hermoso, pagado por los paganinis chuleados por Fidel Castro y luego por su hermano.
Volviendo al punto, no importa los subterfugios semánticos que utilicen los vividores en el poder están admitiendo que el socialismo es inviable. Claro, siguen con el paripé socialista, aferrados al poder, para no soltar "el jamón".
Siempre fiel al principio maquiavélico de que "gobernar es hacer creer" el régimen sostiene que lo que se ha hecho no es una capitulación del socialismo como sistema, sino acudir a mecanismos de mercado para "mejorarlo", para garantizar la "continuidad de la revolución", desarrollar las fuerzas productivas y hacer viable el comunismo como sistema. ¡Le zumba el mango!
En tanto, se niega a negociar en serio con Washington un acuerdo que pudiera, sin que la sangre llegue al río, poner fin al cataclismo causado por ellos. Y eso, pese a que saben que sin un acuerdo con EEUU es imposible que las 176 medidas funcionen.
Salió a flote que la "unidad monolítica" castrista no es tal
De que no hay "unidad monolítica" en la crème de la crème dictatorial pongo un ejemplo. Recientemente el periódico Escambray, órgano del Partido Comunista en la provincia de Sancti Spíritus, en un artículo titulado "La urgencia de cambiar para levantar un país" criticó no la reforma, sino al contrario, lo tarde que la han aplicado para acabar con el "bloqueo interno" (así lo llamó, o sea, el castrista, no el "yanqui").
El periódico comunista preguntó "por qué se esperó tanto tiempo para aplicar las reformas" y acabar con las "deficiencias internas" (del Gobierno y el PCC) que "paralizan el desarrollo económico del país".
Aunque firmada por la columnista Elsa Ramos, los autores fueron los dirigentes del Partido Comunista en esa provincia. En Cuba no se puede publicar en la prensa oficial una crítica política al Gobierno no aprobada —o redactada— por altos funcionarios del Partido.
Claro, Escambray jugó con la cadena y no con el mono. La columnista y sus jefes resbalaron en disquisiciones a lo Gorbachov cuando con su onírica perestroika y la glasnot intentaba "mejorar" el comunismo soviético.
Pero quizás lo más sensible que destapan las 176 medidas "reformistas" es que la cúpula dictatorial siente, por primera vez, que se le está moviendo el piso.
Por eso resulta irracional y contraproducente que esa elite gobernante siga presumiendo de una cohesión "revolucionaria" que no existe, en vez de romper con el clan Castro, entregar al dictador Raúl "El Cruel" a la Justicia estadounidense y empezar a mover fichas para un acuerdo con Wahington que evite una posible intervención militar, facilite la formación de un Gobierno de transición, que inicialmente podría incluir a alguno de los burócratas no represores del Gobierno actual.
Aunque hay falta de consenso, y mucho menos de unanimidad entre los rollizos integrantes de la oligarquía gobernante, obviamente se siguen imponiendo los recalcitrantes renuentes a soltar ni un pedacito del "jamón", es decir el control monopólico económico millonario y el político, frente a los más pragmáticos, yo diría que menos acaudalados.
Es cierto que el dictador y toda la familia Castro hasta ahora controla y vigila enfermizamente a todo el estamento militar. Pero también es cierto que se ha llegado a un punto de no retorno que incluye la casi paralización del país en muchos aspectos.
La tardanza de Trump en tomar decisión da esperanzas al régimen
De ahí la irracionalidad de no mover fichas de verdad, pese a que saben que las grietas entre ellos se ensancharán si Washington "no les saca el pie" (como se dice en la Isla) y sigue apretando las tuercas, Y encima arrecian la represión, los encarcelamientos y siembran el terror policial en las calles.
Surge entonces la pregunta de qué puede explicar esa pantalla numantina de boconear a Washington, no mover ficha y vender al mundo el bulo de que el "imperio yanqui" se propone desatar un baño de sangre en Cuba, etc.
La respuesta más coherente es bipartita. Por una parte, apuestan a que la crisis económica y existencial empeore tanto que obligue a Trump a suspender las sanciones. Y por la otra está la demora en la toma de decisión de Trump con respecto a Cuba.
Ambas respuestas van de la mano de la esperanza del régimen de que en las elecciones de noviembre los demócratas alcancen mayoría en ambas cámaras del Congreso, o al menos en la Cámara de Representantes, lo cual lo complicaría todo para Trump, tal vez demasiado. Seguramente hay otras respuestas, pero esa es hoy la más visible.
Hay un consenso obvio en que la "revolución" es un cadáver
Al margen ya de toda especulación, lo que prima aquí es que todos los integrantes de la oligarquía dictatorial, no importa lo que digan y griten, son conscientes de que la "revolución cubana" es un cadáver.
Pero al mismo tiempo no parecen entender muy bien que si no son ellos mismos quienes le dan debida sepultura a la "fallecida" y no mueven las fichas necesarias en el tablero cubano-estadounidense, serán otros los sepultureros. Eso último podría significar que algunos de ellos (los embarrados de sangre) terminen en prisión, incluyendo el dictador, ya prófugo de la Justicia estadouniense; en el exilio el resto de la cúpula máxima, y alguno que otro esbirro recalcitrante muerto en combate.
También puede ocurrir que esas fisuras en la claque dictatorial hagan eclosión y conduzcan a un escenario diferente al que ahora se avizora.
Eso sí, sea cual sea el escenario final ya queda validado, esta vez en América, el kafkiano axioma polaco de que todo camino que se aleja del capitalismo va derechito al… ¡capitalismo!
Aunque en la Ñico López digan otra cosa, Marx alabó el capitalismo pues crearía las bases, el desarrollo necesário para el socialismo. (Fue Lenin quien dijo que eso no era estrictamente necesário y que un pais como Rusia podría saltar del feudalismo.) Lo que Marx no imaginó era que el desarrollo del capitalismo sería fagocitado en pocos años y que habría que volver al punto de partida mucho más empobrecido.
“O sea, a decir verdad, la "revolución cubana" no existió, fue como un holograma.” “Hay un consenso obvio en que la "revolución" es un cadáver”. Jajajaja!! Jajajaja!!😝
Bueno, ya la tercera generación de hologra-meados anda por los 40 años y mucho peor que las dos anteriores.
Este comentario pareciera redactado por un miembro del CC del PCC
Todo es suyo, amigo. Yo sólo me he reído. O sea, a decir verdad, en Cuba no llegué tan alto como usted. 😊
“La revolución cubana es un cadáver.” Esperemos que semejante cadáver no se descomponga dentro de la isla.
La esperanza del régimen está en que por motivos políticos la dupla Trump - Rubio no actúe sobre la isla. Pero esa situación, que dilataría la ya agónica vida de los cubanos, nadie sabe a ciencia cierta en que terminaría porque la gestión de Días-Contados, Castro II y la runfla que ostenta el poder, no tienen la menor idea de lo que es gestionar un país. Son millonarios que se hicieron a fuerza de saber robarle al pueblo, pero no sabrían administrar un municipio cualquiera de manera exitosa. La maquinaria de GAESA no es otra cosa que una empresa privada al servicio de los Castro, pero con operaciones disfrazadas.