La operación militar de EEUU que culminó con el arresto del dictador venezolano Nicolás Maduro y su posterior enjuiciamiento en Nueva York por cargos criminales, ha traído aparejada toda una avalancha de presunciones sobre posibles escenarios similares en otros países de América Latina. La magnitud de este avispero de esperanzas y emociones es tan grande, que se barajan escenarios similares en países que van desde Cuba y Nicaragua (un tanto lógicos) hasta México y, en su tiempo, Colombia bajo Gustavo Petro (un tanto disparatados).
De forma paralela proliferan una serie de etiquetas, tan comunes en este mundo posmoderno donde se recurre con demasía a la propaganda por encima de la argumentación lógica. Términos como "transición" han resurgido con fuerza inusitada junto a eslóganes como "Cuba (o cualquier otro país) es el próximo", y especialmente uno que se repite como un mantra, aunque si lo analizamos de forma racional, su mensaje es más negativo que positivo: "Ahora o nunca".
En primer lugar, el "ahora". Presupone que las transiciones suceden por generación instantánea o eventos fortuitos e instantáneos, como si se cambiara la posición de un interruptor para pasar de la oscuridad a la luz. Nada más lejano de la realidad. La Revolución Francesa no ocurrió con la toma de la Bastilla, comenzó mucho antes con una serie de procesos sociales a pequeña escala, como el establecimiento de los burgos, que devinieron por acumulación progresiva en ese icónico acontecimiento.
Y esto es precisamente un argumento que pesa contra el "ahora" porque en cierto sentido, desconoce todos los procesos de lucha, por todas las vías posibles que han precedido a este momento histórico. Si la única solución para poner fin a la dictadura es una intervención militar extranjera, venga de quien venga, esto implica que todos los esfuerzos anteriores constituyeron ejercicios en el vacío. No es cierto, y es penoso que en pleno siglo XXI se piense en soluciones estilo finales del siglo XIX.
Ojo que esto no descarta el hecho de que la opción militar foránea pueda ser una solución. Pero no es la óptima, ni la más aconsejable. Curioso que la inmensa mayoría de quienes se oponen al castrismo coincidan en que la principal tarea consiste en la reconstrucción del ciudadano y, sin embargo, descartan de antemano la posibilidad de que los cubanos puedan derrocar al régimen por sí mismos, a pesar de la evidencia medible dentro de la Isla apunta a una transformación del carácter social de una población cada vez más inclinada al reclamo abierto de sus derechos y, sobre todo, a tomar acción en pos de ellos.
En Cuba, además del exponencial incremento de las protestas físicas, debidamente documentado por varias ONG, también emergen cada vez con más fuerza iniciativas comunitarias con independencia del Estado, y muchas veces en contra de este: entrega de asistencia humanitaria a personas vulnerables, redes de comercialización clandestinas o semiclandestinas a nivel nacional, recogida de firmas contra los apagones, grupos de afinidad de tipo deportivo, musical, apoyo sicológico, etc. Estas articulaciones promueven el empoderamiento colectivo, al generar espacios donde la ciudadanía opera de forma autónoma.
Una peculiaridad bien significativa ha sido la de los arrestos ciudadanos contra ladrones o depredadores sexuales, lo cual implica a la gente erigiéndose en autoridad por cuenta propia. El último de estos casos, ocurrido en Calabazar, municipio de Boyeros, el pasado 17 de julio, adquiere una nueva dimensión, debido a que un grupo de habitantes de dicha localidad detuvo a dos trabajadores de la Empresa Eléctrica de La Habana que se dedicaban a robar electricidad y venderla a las MIPYMES. La acción ciudadana en este caso fue contra trabajadores estatales en el ejercicio de sus funciones, lo que representa —quiéranlo o no— un desafío político.
Donde el régimen retrocede, la ciudadanía avanza. Los espacios que ha ido abandonando la dictadura en su torpe deslizamiento hacia la inopia, son ocupados paulatinamente por un pueblo que busca soluciones concretas, y las está implementando de forma cada vez más sostenida.
Lo cual nos lleva a la segunda parte de la consigna de marras. ¿Ahora o nunca? ¿Es decir, que si no se produce una intervención militar extranjera el pueblo cubano tiene que resignarse a una dictadura perpetua? Nada de eso. Primero, porque eso sería validar la tesis del régimen de que el problema cubano es en esencia un enfrentamiento entre ellos y el Gobierno de EEUU, por consiguiente, cualquier cambio debe provenir de esta relación. Todos conocemos la falsedad de esa tesis.
Segundo, porque el verdadero eje de la cuestión radica en el conflicto dictadura vs. pueblo cubano, algo en lo que concuerda la inmensa mayoría de los involucrados en este enfrentamiento, incluso los del régimen, que conocen mejor que nadie de donde proviene el reto más peligroso a su predominio. De ahí que prefieran negociar con un gobierno extranjero que escuchar al pueblo cubano. Por ende, mientras exista dicho sistema en el poder existirán razones para combatirlo. La solución definitiva a esta ecuación no puede provenir de un tercero, puesto que su enunciado real solo contiene dos factores: tiranía vs. pueblo. La tiranía no es fuente de derecho, lo cual la deslegitimiza para hablar en nombre de la nación.
Los grandes cambios provienen de la acumulación de pequeños cambios que se extienden en tiempo y espacio, tanto en el plano social como el político y el económico. Esa es quizás la transición más importante que está ocurriendo ahora mismo en Cuba, sin la cual no es posible ninguna otra, cualquiera que pueda ser su origen.
No hay un "ahora o nunca", es un ahora y siempre.
Los Estados Unidos en pocas ocasiones ha sancionado una legislación completa: Rusia en 2022; ¿Por qué no Cuba?
Excelente análisis. Desde luego los radicales suoergusanos del foro, auto considerados combatientes y patriotas, difieren. Al resultado final se llega por aproximaciones sucesivas.
Las acciones de la administración Trump parecen que atienden a un colapso repentino en la isla que genera suficiente presión para provocar salidas rápidas de la familia Castro. Sin embargo, la efectividad de la estrategia estadounidense depende de mantener y aumentar la presión -al mismo tiempo- sobre el gobierno cubano. Y se agota la vía de aumentar la compresión a través de sanciones.
Rafael Rojas hoy en El País sugiere que los republicanos sólo buscan los votos de cubanos en noviembre. ¿Quedará Marco Rubio como una nota al pie, un secretario de Estado mediocre?
Y hay que creerle a Rafael Rojas?
Después de casi 70 años muchos cubanos esperan resultados rápidos. Y existe la posibilidad que los Estados Unidos llegue a un acuerdo desfavorable a los ciudadanos cubanos.
Yo creo que el "Ahora o Nunca" está relacionado con el empoderamiento que puede estar llegándole al pueblo, en medio de esta situación caótica, casi devenida en lo que yo llamo "ghetto". Me parece positiva la frase. Y si bien el régimen sueña con hacer algún tipo de arreglo con la dupla Trump - Rubio, éstos - sobre todo Marco - van por la implosión, para que sea mostrado al mundo como un ejemplo de dictadura de izquierda, con sus consecuencias a la vista.
Si la soberanía de Cuba es una traba para la libertad de Liborio, ¡ Abajo la Soberanía !
Sin duda es una traba, para empezar no hay una oposicion solida ni una figura que se diga "este es el tipo", tampoco hay una "clase social" de la que sacar futuros gobernantes, si nos sueltan la mano a ritmo de regueton vamos a parar a Haiti. Más que una traba desde Maceo hasta hoy ha sido más una justificación.
Correcto, la soberanía no se come.
El autor ignora totalmente el hecho de que no se conoce de ninguna tiranía totalitaria que haya sido derrocada por sus súbditos. También ignora que los cubanos llevan ya para 70 años bajo dicha tiranía con una lista interminable de víctimas entre los que decidieron oponérsele ya sea con las armas o pacíficamente.
Parece que el autor aboga por otros 70 años de muerte lenta y exterminio.
"El autor ignora totalmente el hecho de que no se conoce de ninguna tiranía totalitaria que haya sido derrocada por sus súbditos", no sé, pero conozco una isla llamada Cuba donde sus "súbditos" derrotaron una tiranía totalitaria en enero de 1959, eso si tirando tiros, no escribiendo mierda a cientos de kilómetros ni esperando que los americanos fueran a "liberarlos".
No sea ignorante, lo de Batista era una dictablanda de pacotilla. Google is free, busque el significado de 'totalitario' y después venga a soltar su cagarruta.
En cuanto haya un chance hay que quitarle a Fulgencio Batista el prefijo "dictador", no se lo merece.
Batista implantó una dictablanda. Si no hubiera sido por Fidel, su carisma y los problemas de autoestima de los cubanos, ese gobierno hubiera terminado en el 58.
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Rumania
No. Sustitución de comunista por comunista (Ceaucescu por Illiescu). El ejército (comunista) ajustició a Ceaucescu pero fue cambio fraude, los comunistas quedaron en el poder. Las elecciones fueron una farsa y poco tiempo después ya estaban dando jan metiendo presos a los estudiantes, y a todo el que protestara. Tomo décadas para que se aproximaran a una democracia mas o menos funcional.
Tienes razón, la transición es difícil; pero fíjate que no retrocedieron hasta el socialismo. Los cambios son paulatinos.