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Ayud

Mike Hammer visita a beneficiarios de la ayuda enviada por EEUU a Cuba

En la distribución, Cáritas prioriza a adultos mayores que viven solos, mujeres embarazadas y otras personas en situación de vulnerabilidad.

Artemisa
Mike Hammer en la casa de una familia beneficiaria de la ayuda de EEUU.
Mike Hammer en la casa de una familia beneficiaria de la ayuda de EEUU. Mario Vallejo/Facebook

El jefe de la misión diplomática de Estados Unidos en Cuba, Mike Hammer, visitó el viernes a familias beneficiadas con la primera parte de la ayuda humanitaria proporcionada por su Gobierno, que llegó a la Isla a inicios de semana.

El periodista Mario Vallejo compartió en su página de Facebook imágenes del diplomático estadounidense en Bejucal, Mayabeque, donde recorrió viviendas de familias que recibieron los módulos de alimentos básicos y aseo, de cuya distribución está a cargo la organización adscrita a Iglesia Católica Cáritas.

El primer cargamento de la ayuda de 100 millones de dólares para el pueblo cubano anunciada por Washington en mayo arribó a la Isla el martes. El miércoles comenzó su distribución en Bejucal y en Alquízar, municipio de Artemisa.

Ese día, la Embajada de EEUU en Cuba informó de un encuentro entre Hammer y la directora de Cáritas Cuba, Carmen María Nodal Martínez, para dar seguimiento al inicio de la distribución de la ayuda y coordinar visitas a comunidades beneficiarias.

La entrega de la ayuda por parte de Cáritas Habana mediante la red de parroquias católicas materializa el deseo del Departamento de Estado de EEUU de que los recursos lleguen directamente a la población, sin pasar por manos de las autoridades cubanas.

Esa fue también la estrategia seguida por Washington con los donativos enviados a damnificados del huracán Melissa en el oriente de Cuba.

Cada módulo entregado a familias necesitadas en los dos municipios del occidente cubano "incluye productos alimenticios de primera necesidad": diez libras de arroz, diez de frijoles, un galón de aceite, una libra de azúcar morena, tres libras de pastas alimenticias, seis latas de sardinas en tomate y cinco de atún en agua, informó Cáritas el viernes. 

Lo anterior es mucho más de lo que ha ofrecido el régimen cubano en los últimos meses a través de la muy ajada canasta básica.

A ello se suman "artículos esenciales de aseo personal y del hogar": cuatro jabones de baño, un detergente en polvo, dos tubos de pasta dental, cuatro cepillos dentales, un frasco con tabletas potabilizadoras de agua, dos paquetes de almohadillas sanitarias, un cubo plástico con tapa, un recipiente de 20 litros para almacenar agua y una lámpara recargable.

"Estos insumos han sido seleccionados para cubrir las necesidades básicas de las familias en el contexto actual", resaltó Cáritas y sostuvo que "la distribución está concebida para llegar a comunidades de difícil acceso y se prevé que se complete en el resto de la Isla en los próximos meses".

"Esta distribución se enmarca en un plan de acción más amplio que abarca todas las diócesis del territorio nacional, desde Pinar del Río hasta Camagüey", agregó la organización religiosa.

Asimismo, subrayó que que "se prioriza a adultos mayores que viven solos, mujeres embarazadas o en período de lactancia, personas con discapacidad o encamadas, así como familias con niños menores de 5 años en situación de riesgo".

A quienes, aun necesitándola, no recibirán esta ayuda, Cáritas dirigió un mensaje: "Le pedimos comprender que no es por falta de voluntad para ayudarle, sino por las limitaciones objetivas de alcance que enfrentamos".

"Cada entrega se realiza con el acompañamiento humano y la calidez que estas circunstancias exigen, asegurando que cada beneficiario reciba no solo un bien material, sino también un gesto de cercanía y esperanza", agregó.

La ayuda humanitaria fue recibida con reproches por parte del régimen cubano, que acusó a Washington de intentar "lucrar políticamente" con la donación enviada, a pesar de que esta resolvería a numerosas familias las carencias a las que las ha condenado el castrismo.

La Habana evitó agradecer a la Administración Trump y, en su lugar, transmitió su gratitud al pueblo estadounidense, argumentando que este "sustenta, con sus contribuciones, los fondos públicos que utiliza su Gobierno".

Si bien el Ministerio de Comercio Exterior, encargado de monitorear el recibimiento del donativo, sostuvo que "Cuba no se opone a la ayuda siempre que beneficie al pueblo", señaló que "el componente de la ayuda contrasta con la realidad que impone el castigo colectivo que aplica el Gobierno de EEUU contra el pueblo de Cuba, reforzado con un brutal cerco energético impuesto desde los primeros días de este año".

Aunque el régimen cubano ha estado involucrado de forma tangencial en la operación de recepción del donativo, el Departamento de Estado destacó que "la entrega directa de productos humanitarios por parte de representantes de las parroquias locales de la Isla garantizará que la ayuda esencial de EEUU llegue a los cubanos de a pie que la necesitan, sin que el régimen pueda desviarla ni sustraerla".

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