Después de supeditar los derechos y libertades a la construcción del socialismo, convertir a los ciudadanos en masa, arruinar la economía con planes voluntaristas, sostenerse con subvenciones extranjeras y préstamos capitalistas que no se honraron, concentrar las mayores riquezas y fuentes de divisas del país por un conglomerado militar sin ninguna supervisión, provocar el éxodo de millones de cubanos, declarar irreversible un modelo que no emergió de las urnas y culpar a otros del fracaso, el presidente y secretario del único partido permitido en Cuba anuncia un paquete de medidas para "reanimar" una economía en estado de coma.
El fracaso está garantizado de antemano por una sencilla razón: para sostenerse en el poder, el Partido-Estado-Gobierno insiste en "cambiar", sin tener en cuenta las causas del desastre, sin reconocer su responsabilidad y sin pedir perdón al pueblo cubano. Para demostrar la culpabilidad del régimen basta limitarse un solo aspecto: a la autonomía municipal.
Según el presidente cubano, a partir de ahora —sin explicar por qué no antes— los municipios tendrán todas las posibilidades de decidir cuáles son sus empresas, cuáles son sus actores económicos, de importar y exportar sin depender de planes centrales, de gestionar ingresos en divisas y la inversión extranjera directa con intereses propios, etc. Es decir, todo o parte de lo que se prohibió durante 67 años.
Una mirada retrospectiva
De las Ordenanzas de Alonso Cáceres en 1574 (primer reglamento sobre la estructura político-administrativa de Cuba) hasta la Ley de Municipios en 1878 que dividió a la Isla en seis provincias: Pinar del Río, La Habana, Matanzas, Santa Clara, Puerto Príncipe y Santiago de Cuba, y definió al municipio como una "asociación legal de todas las personas que residían en un término territorial, representadas por un Ayuntamiento", pero subordinados al gobernador general, como único autorizado para transmitir las disposiciones del Gobierno que los municipios debían cumplir.
En la República, la Constitución de 1901 dio un paso hacia delante. Estableció que los ayuntamientos estarían integrados por un alcalde y varios concejales elegidos por sufragio de primer grado. La Ley Orgánica de los Municipios de 1908 otorgó personalidad jurídica con autonomía municipal para gestionar los intereses de la localidad. La Constitución de 1940 definió al municipio como "sociedad local organizada políticamente por autorización del Poder Legislativo […], sobre una base de capacidad económica para satisfacer los gastos del gobierno propio, y con personalidad jurídica a todos los efectos legales".
Para garantizar lo establecido, esta Ley refrendó que "Ningún gobernante local podrá ser suspendido ni destituido por el presidente de la República, por el gobernador de la provincia, ni por ninguna otra autoridad gubernativa", y que "Ninguna ley podrá recabar para el Estado, las provincias u otros organismos o instituciones toda o parte de las cantidades que recauden los municipios por concepto de contribuciones, impuestos y demás medios de obtención de los ingresos municipales".
La autonomía municipal y la Revolución
Después de 17 años de inconstitucionalidad, periodo en el cual la economía y la sociedad fueron estatizadas y las libertades suprimidas, la Constitución de 1976 —copiada de la Unión Soviética— definió al municipio como "sociedad local, con personalidad jurídica propia a todos los efectos legales organizada políticamente por la ley", pero sin las garantías que otorgó la Constitución de 1940, lo cual representó un retroceso.
La Constitución de 2019 limitó la autonomía municipal a la elección o designación de sus autoridades, a la facultad para decidir sobre la utilización de los recursos del correspondiente territorio y dictar acuerdos y disposiciones necesarias para el ejercicio de sus facultades. Y la Ley 139 de Organización y Funcionamiento del Consejo de la Administración Municipal (diciembre de 2020), estableció que: "las disposiciones de los órganos estatales superiores son obligatorias para los inferiores" y que "el Consejo de la Administración Municipal cumple las orientaciones del gobernador y del Consejo Provincial".
Como resultado de ese proceso involutivo, los municipios, que en 1878 estaban subordinados al gobernador general y en 1908 adquirieron personalidad jurídica con autonomía municipal para gestionar los intereses de la localidad, con la Revolución fueron subordinados nuevamente. Ahora al poder totalitario, lo cual explica su actual incapacidad e ineficiencia. Por tanto, cualquier medida que no parta de reconocer la causa del retroceso sufrido y la responsabilidad gubernamental en el mismo, lo único que hará es conservar el poder y empeorar la insostenible situación actual.
El "intento" de mejorar la situación del país, evadiendo la contradicción entre autonomía de palabra y totalitarismo de hecho, ha fracasado una y otra vez. Las pruebas más recientes están en la cantidad de planes incumplidos y en el fracaso de las visitas a todos los municipios del país encabezadas por el propio presidente y el primer ministro.
La única salida a tan profunda crisis estructural tiene que pasar ahora, no solo por devolver a los municipios la autonomía que le fue arrebatada, sino por desmontar el sistema totalitario devenido mafioso-capitalista y recuperar las libertades y derechos conculcados a los cubanos.
Esto empieza por la liberación de los encarcelados por razones políticas, la celebración de elecciones libres, la restauración del papel de la propiedad privada y el renacimiento del ciudadano.
Lo demás es pérdida de tiempo, cuando ya todo está agotado, incluso el tiempo.
Asi que "autonomia municipal": y que me dicen de Regla que amanecion militarizado?