Entre la falta de harina y los interminables apagones, la producción de hostias en Cuba sufrió un duro golpe en las últimas semanas, por lo que los oficios religiosos, de los que constituyen una parte fundamental, se vieron comprometidos y la Iglesia cubana adoptó medidas de racionamiento del "cuerpo de Cristo". En este contexto, la arquidiócesis de San Juan, Puerto Rico, envió a La Habana unas 300.000 hostias, informó el medio local El Visitante de Puerto Rico.
Mientras las Madres Carmelitas Descalzas de Cuba, encargadas de la elaboración del producto, emitieron una alerta de carencia, los obispos de la Isla pidieron ayuda a sus homólogos de la región la semana pasada, en el marco de las celebraciones de la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y la Sangre de Cristo.
Según informó la arquidiócesis de San Juan, las hostias ya empezaron a llegar a Cuba, donde son recibidas por el cardenal Juan de la Caridad García Rodríguez, arzobispo de La Habana, quien destacó que "este gesto constituye un signo visible de comunión entre las Iglesias particulares del Caribe y una expresión concreta de la unidad que nace de la Eucaristía".
Por su parte, monseñor Roberto González Nieves, arzobispo de San Juan, expresó su gratitud por "la generosidad de sacerdotes, parroquias y de las Hermanas Dominicas de Clausura del Monasterio Madre de Dios, en Manatí", quienes contribuyeron de forma decisiva a completar el envío.
Esta semana, el sacerdote dominicano George Payano, destinado en Cuba, explicó a la agencia AFP que "las hermanas carmelitas producen las hostias para toda Cuba. Necesitan tiempo y necesitan mover la maquinaria, la plancha para eso (…) dos horas de corriente son muy limitadas. Entonces eso lleva a que la producción sea menor".
La crisis con las hostias se suma a los problemas logísticos de la Iglesia Católica en Cuba, derivados del resquebrajamiento integral de la Isla. Así, la escasez de combustible ha comenzado a golpear incluso a uno de los pocos canales de asistencia que siguen operando en el país: la ayuda humanitaria de la Iglesia Católica.
En tal sentido, el arzobispo de Miami, Thomas Wenski, aseguró que la distribución de ayuda enviada desde EEUU se ha vuelto cada vez más difícil por la falta de transporte en la Isla. En declaraciones al diario USA Today, describió que un reciente envío de alimentos a Cáritas Cuba tuvo que ser repartido con medios rudimentarios, ante la imposibilidad de utilizar vehículos.
Las imágenes de distribución con carretillas o medios improvisados no son, sin embargo, un hecho aislado. Reflejan el agravamiento de una crisis prolongada, marcada por el colapso de las infraestructuras, la falta de inversión y un modelo económico incapaz de sostener los servicios básicos.
Ahora, el hecho de que el país se quede incluso sin hostias es un símbolo de la profundidad de la crisis cubana. En tal sentido, el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba y obispo de Santa Clara, Arturo González Amador, afirmó en mayo que la Isla atraviesa "el momento más difícil y más triste de la historia de mi pueblo del que tengo conciencia".
¿Y a dónde van a parar las ostias que se compran en EEUU? ¿No alcanzan?