Los apagones de más de 30, 40 e incluso 60 horas consecutivas provocaron nuevas protestas en varios puntos de Cuba durante las últimas horas, según reportes publicados en redes sociales por activistas, periodistas independientes y residentes.
El periodista José Raúl Gallego informó que vecinos de Santos Suárez, en La Habana, salieron a las calles a tocar calderos tras acumular 31 horas sin servicio eléctrico. "Llegó la Policía", escribió en Facebook al reportar la protesta.
Por su parte, el activista Saúl Manuel publicó videos y testimonios sobre manifestaciones y cacerolazos en distintos barrios habaneros. Según sus reportes, hubo protestas en Santos Suárez, Los Sitios, San Agustín (La Lisa) y varias zonas de Alamar, donde los residentes denunciaban cortes de más de 32 y 35 horas.
En uno de los videos difundidos por el activista se escuchan gritos de "Libertad" durante una protesta en Los Sitios. En otro testimonio compartido en redes sociales, una residente describió una situación marcada por la escasez de agua, alimentos y combustible doméstico: "Llevamos una semana sin agua, días sin dormir, sin comida, sin gas", denunció.
También en el municipio habanero de San Miguel del Padrón se produjeron manifestaciones nocturnas. Según reportó Cubanet, decenas de residentes del reparto 13 de Marzo salieron a las calles en medio de los apagones, golpeando calderos y exigiendo el restablecimiento del servicio eléctrico. De acuerdo con el medio, los manifestantes coreaban repetidamente "Pongan la corriente".
Cubanet informó además de un cacerolazo en el reparto Dulce Nombre, en El Cotorro. El opositor Eliécer Ávila difundió imágenes de la protesta y afirmó que algunos participantes gritaban consignas contra el régimen como "¡Abajo la dictadura!".
Mientras tanto, en Matanzas, la periodista Yirmara Torres Hernández reportó que los vecinos de Los Mangos recuperaron el servicio eléctrico después de 67 horas sin corriente. "¡A correr!", resumió en su mensaje en Facebook para referirse a los momentos posteriores al restablecimiento eléctrico, que suele ser muy corto e implica un esfuerzo extraordinario para muchas madres cubanas.
Susana Luis Mora respondió: "Tus mismas horas son las mías, ni ánimo para hacer las cosas tengo; estoy agotada física y mentalmente".
Las protestas coinciden con uno de los momentos más críticos de la crisis energética cubana. Un comunicado de la Empresa Eléctrica de Granma, posteriormente retirado de los canales oficiales en redes sociales, reconoció que la generación nacional había caído por debajo de los 1.000 megavatios, apenas una tercera parte de la demanda habitual del país.
La propia empresa admitió que varios circuitos de la provincia acumulaban entre 43 y 45 horas consecutivas sin servicio. Según la información divulgada, la generación disponible apenas alcanzaba para sostener hospitales y algunos sistemas de abasto de agua.
La gravedad de la situación quedó reflejada además en el colapso temporal del servicio eléctrico en toda la provincia de Granma el martes, cuando una avería dejó desconectado el territorio del Sistema Electroenergético Nacional.
A la crisis contribuye la salida de servicio de la termoeléctrica Antonio Guiteras, principal bloque unitario de generación del país. El periodista oficialista José Miguel Solís informó en Facebook que la planta permanece a la espera de una prueba hidráulica tras trabajos de reparación en la caldera. Según declaraciones de directivos de la instalación citadas por Solís, el eventual arranque dependerá del resultado de esa comprobación técnica.
Las Madres Carmelitas Descalzas de Cuba informaron a sacerdotes del país que, debido a la falta de electricidad, les resulta imposible seguir elaborando hostias para la celebración de la misa. En el mensaje, difundido por Yankiel Fernández, coordinador del proyecto humanitario Aliento de Vida, las religiosas explican que la reserva disponible será racionada para que alcance "un poco para todos". El comunicado apela a la oración y subraya el impacto de los apagones incluso en la vida religiosa.
Pese a este escenario, el diario oficial Granma publicó este miércoles un reportaje dedicado a destacar la refinación de 20.000 toneladas de crudo nacional en la refinería Hermanos Díaz, de Santiago de Cuba.
El órgano del Partido Comunista presentó el proyecto como una muestra de la "capacidad de resistencia" y de la "voluntad infinita" de los cubanos para enfrentar las dificultades energéticas. Sin embargo, el propio reportaje reconoce indirectamente las limitaciones de la iniciativa.
Según datos ofrecidos por directivos de CUPET citados por Granma, la producción obtenida no cubre la demanda nacional y requiere múltiples adaptaciones técnicas debido a la elevada viscosidad, acidez y contenido de azufre del petróleo cubano. El texto también admite que el país solo ha recibido un buque petrolero ruso durante los últimos seis meses.
Aunque las autoridades presentan el procesamiento de crudo nacional como una alternativa para reducir la dependencia externa, los resultados todavía están lejos de traducirse en una mejora perceptible para una población sometida a apagones cada vez más prolongados y frecuentes.
Mientras el discurso oficial insiste en destacar proyectos experimentales y supuestos avances tecnológicos, los reportes procedentes de distintos puntos de la Isla reflejan una realidad marcada por la falta de electricidad, agua y combustible, así como por un creciente descontento social que vuelve a expresarse en las calles.