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Emigración

Menos vías de escape: la crisis energética y la presión de Washington complican la salida de Cuba

Encarecimiento de pasajes, reducción de rutas aéreas y parón de trámites estatales obstaculizan la salida, mientras crecen rutas alternativas hacia América Latina bajo precariedad.

La Habana
Personas en espera de un transporte en La Habana.
Personas en espera de un transporte en La Habana. Diario de Cuba

Salir de Cuba se está convirtiendo en un proceso cada vez más difícil y costoso. A la crisis económica, los apagones y la escasez generalizada se suma ahora un nuevo obstáculo: la reducción de vuelos, el encarecimiento de los pasajes y el colapso administrativo, en un contexto marcado por la presión de la Administración de Donald Trump sobre el régimen de La Habana, recoge un reportaje de Bloomberg.

El impacto es directo. La falta de combustible —agravada por sanciones y restricciones a los envíos de petróleo— está afectando la aviación civil, reduciendo rutas y provocando cancelaciones. A esto se suma la ralentización de trámites en oficinas estatales, que han recortado horarios por la crisis energética.

"Los que no se van son los que no tienen la posibilidad", dijo Ángel Fernández Hernández, un cubano de 36 años que no pudo costear los pasajes para emigrar con su familia.

Menos vuelos, más caros y más inciertos

En los últimos meses, varias aerolíneas han reducido o suspendido operaciones hacia la Isla debido a la imposibilidad de repostar combustible. La española Iberia se sumó recientemente a otras compañías europeas y canadienses que ya habían tomado la misma decisión.

El resultado es un mercado más restringido y caro, de acuerdo con Bloomberg. Según datos del sector, cerca de una cuarta parte de los vuelos programados desde Cuba a inicios de abril fueron cancelados, un incremento notable respecto a meses anteriores.

Para los cubanos, esto se traduce en precios que superan con creces sus posibilidades. Los llamados "paquetes migratorios" —que incluyen pasajes, alojamiento y, en ocasiones, empleo— superan los 1.000 dólares por persona, en un país donde el salario medio ronda los 20 dólares mensuales en el mercado informal.

Rutas alternativas bajo presión

Ante el cierre progresivo de rutas tradicionales, los migrantes han optado por destinos en América Latina. Países como Guyana se han convertido en puntos clave por permitir la entrada sin visado, aunque los vuelos son limitados y se llenan rápidamente.

"Ahora la gente compra lo primero que aparezca", explicó un agente vinculado al sector de viajes. La urgencia responde al temor de que las opciones sigan reduciéndose.

Sin embargo, incluso estas alternativas se están estrechando. Nicaragua eliminó la exención de visa para cubanos, mientras que otros países han endurecido sus políticas o reducido su presencia diplomática en la Isla.

El factor Washington

El endurecimiento de la política migratoria estadounidense también ha influido en el cambio de patrón. Bajo la actual Administración Trump, la entrada de cubanos a Estados Unidos se ha desplomado: de 180.000 intentos registrados en 2024 a apenas unos 8.000 el año pasado, recordó el reportaje.

Además, la presión económica —incluidas amenazas de sanciones a países que suministren petróleo a Cuba— ha afectado directamente el flujo energético hacia la Isla. La salida del tablero de Nicolás Maduro como aliado clave en el suministro de crudo al régimen de La Habana ha agravado la crisis.

El resultado es un efecto dominó: menos combustible implica menos transporte, menos vuelos y menos capacidad de movilidad interna, lo que dificulta incluso reunir los recursos necesarios para emigrar.

Trámites paralizados y economía en efectivo

A la crisis logística se suma el colapso burocrático. "La mayoría de esos trámites son manuales", explicó un emigrado cubano en Brasil, señalando que los apagones y el atraso tecnológico ralentizan la emisión de documentos esenciales.

Casos como el de un cubano que lleva meses esperando certificados para reunirse con su familia en São Paulo ilustran una tendencia creciente.

El sistema de pagos añade otra capa de dificultad. Las restricciones financieras obligan a depender de efectivo o de familiares en el exterior que utilizan plataformas digitales fuera del alcance de la mayoría en la Isla.

Migrar sigue, pero se ralentiza

Pese a las dificultades, la emigración no se detiene. Desde 2020, Cuba ha perdido más de 2,7 millones de habitantes, según estimaciones demográficas. No obstante, el endurecimiento de las condiciones está comenzando a frenar el ritmo.

"Es un goteo constante, pero está siendo más difícil salir por el tema económico", advirtió en Madrid el sacerdote Bladimir Navarro, que trabaja con migrantes cubanos.

Brasil se ha consolidado como uno de los principales destinos en la región, aunque también allí se observa una caída reciente en las llegadas.

Mientras tanto, historias como la de Yosbel Reyes —que emigró a Guyana endeudándose y terminó enfrentando precariedad laboral— reflejan una realidad menos prometedora de lo esperado.

"Uno está buscando una vía de escape, pero cuando uno llega a estos lugares, te das cuenta de que la situación no es tampoco lo que uno espera", dijo Reyes, quien dejó a dos hijos adolescentes en la Isla.

En un escenario de cierres, restricciones y crisis acumuladas, emigrar desde Cuba sigue siendo una aspiración masiva, pero cada vez menos viable. El cerco no solo es político: también es económico, logístico y, para muchos, simplemente insalvable.

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1 comentario

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Y llegamos a Uruguay un país tranquilo ,y queremos meter el regueton a todo meter en el vecindario donde te toca vivir....