Panamá anunció que mantendrá una doble revisión obligatoria para los vuelos procedentes de Cuba, Venezuela, Nicaragua y Haití que arriban a ese país, al considerarlos como no validados debido a preocupaciones en los sistemas de seguridad nacionales.
Ello significa que los pasajeros procedentes de esos países deben pasar por una sala de inspección rápida al descender del avión, un proceso que toma aproximadamente entre tres y cuatro minutos por persona, antes de continuar hacia su destino final.
Este mecanismo, señaló la Autoridad Aeronáutica Civil panameña, permite mantener la seguridad sin sacrificar la velocidad del Aeropuerto Internacional de Tocumen, uno de sus principales atributos competitivos en la región, reportó Infobae.
El director de la Autoridad Aeronáutica Civil, Rafael Bárcenas, explicó que de no haberse implementado este modelo, Panamá habría tenido que instalar puntos de control adicionales en múltiples puertas de embarque, lo que habría afectado directamente la operatividad del centro de conexiones.
"Eso hubiese encarecido la operación y reducido la eficiencia del hub", indicó, al tiempo que destacó que el sistema actual permite mantener el flujo de pasajeros sin interrupciones.
Panamá logró salir de la lista de preocupación significativa de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) en materia de seguridad de pasajeros en tránsito, tras validar un sistema que permite mantener la eficiencia operativa de Tocumen sin afectar su modelo de conexiones.
Este logro, calificado como un hito para la aviación panameña, marcó el cierre de una observación que se arrastró durante más de una década y que había sido notificada formalmente a decenas de países con vuelos hacia el país.
Panamá se había convertido en años pasados en punto de tránsito de cientos de miles de extranjeros, entre ellos decenas de miles de cubanos, que ingresaban a los corredores migratorios centroamericanos y en buena medida cruzaban el peligroso Tapón del Darién.
El éxito se debió a la implementación del sistema OSS (One Stop Security), que consiste en que Panamá verifica y valida los controles de seguridad de otros países antes de permitir que los pasajeros en tránsito conecten sin pasar por una segunda revisión.
Este modelo implica auditorías periódicas, inspecciones y validaciones cada 24 meses, lo que permite garantizar que los estándares de seguridad sean equivalentes a los aplicados en el país.
Panamá ya logró validar a 25 países, además de Europa como bloque, lo que representa cerca del 95% de cumplimiento del sistema OSS. Esto permite que la mayoría de los pasajeros en tránsito no requieran controles adicionales al llegar a Tocumen, agilizando las conexiones.
La eliminación de esta alerta también evita que otros países apliquen medidas más estrictas a pasajeros procedentes de Panamá, como revisiones adicionales o controles más exhaustivos en aeropuertos de destino.
Durante el tiempo en que estuvo vigente la observación, existía el riesgo de que aerolíneas y autoridades extranjeras adoptaran protocolos más severos, lo que podía afectar la percepción internacional del aeropuerto panameño.
Tocumen proyecta alcanzar los 30 millones de pasajeros para 2030, una meta que depende directamente de la eficiencia del sistema de conexiones y de mantener estándares internacionales de seguridad.
El modelo OSS también incorpora un sistema de inspecciones aleatorias y generación de estadísticas de seguridad, que permite identificar objetos prohibidos, analizar tendencias por país y reforzar controles en rutas específicas.