El Cuerpo de Guardabosques de Cuba dio por controlado el incendio forestal de "muy grandes proporciones" desatado en la zona de La Lanza, en el municipio de Minas de Matahambre, Pinar del Río. Durante nueve días, las llamas arrasaron más de 1.700 hectáreas de bosque y fueron combatidas por más de 200 efectivos, informó el medio digital oficialista Cubadebate.
Las labores de control, en las que también participaron trabajadores agrícolas, estuvieron marcadas por limitaciones materiales. "No fue factible terminar la trocha que estaban trazando debido a roturas del buldócer", admitió el oficial Yuri Hernández Reinoso, citado por la Agencia Cubana de Noticias. Dicho problema retrasó una de las principales estrategias para contener el fuego.
A ello se suman factores climáticos adversos, con vientos y altas temperaturas que favorecieron la propagación, así como la intensa sequía y la presencia de gran cantidad de material combustible (hojas y troncos secos).
Sobre el siniestro, Rubén Guerra Corrales, jefe de gestión y manejo del fuego del Cuerpo de Guardabosques, explicó que "se mantienen los hombres en la zona, realizando la llamada guardia de ceniza para evitar una nueva propagación".
Asimismo, informó que fueron controlados otros fenómenos de este tipo en la provincia, que arrasaron unas 300 hectáreas en total. El especialista dijo, además, que en lo que va de año en Pinar del Río han sido reportados y extinguidos 45 incendios forestales.
A finales de 2025, el diario oficial Granma adelantó que el Cuerpo de Guardabosques esperaba entre 85 y 112 incendios forestales en Pinar del Río durante los primeros cinco meses de 2026, considerados el periodo más crítico del año.
Las propias previsiones oficiales advertían que la combinación de sequía, acumulación de material inflamable y el deterioro de la red de caminos forestales podría traducirse en daños de hasta 4.000 hectáreas, un escenario que ahora parece acercarse a la realidad, debido al abandono del campo y los servicios asociados al que el régimen ha condenado a los cubanos.
Según datos divulgados entonces, en 2025 los incendios arrasaron más de 9.000 hectáreas en la provincia, con un peso significativo de siniestros de gran escala. Municipios como Mantua y Minas de Matahambre figuran entre los territorios más golpeados de forma reiterada.
Aunque las autoridades suelen atribuir una parte importante de estos incendios a "indisciplinas y negligencias", también han admitido que las dificultades de acceso a las zonas boscosas —agravadas por el mal estado de la infraestructura— complican tanto la prevención como las labores de control una vez iniciados los fuegos.