Que la bancarización impuesta en Cuba por el régimen es una pesadilla para la población no es noticia. Sí lo es que la prensa oficial, aunque tarde, lo reconozca. Un artículo publicado el 12 de abril en el medio estatal santiaguero Sierra Maestra y firmado por la periodista Yamilé Mateo Arañó enumera las condiciones del que convierten la medida en un problema y que, obviamente no tuvieron en cuenta las autoridades del país a la hora de implementarla.
Según Mateo Arañó, el intento de desarrollar "una economía digital" en Cuba respondía al interés de las autoridades en "facilitar los pagos o trámites bancarios a las personas". La periodista recordó que a trabajadores estatales, jubilados, cuentapropistas "se les dio acceso a tarjetas bancarias".
"Y se crearon plataformas como Transfermóvil y Enzona que permitirían manejar estas cuentas desde un teléfono móvil, a cualquier hora, día o ubicación dentro del territorio nacional. Además, se colocaron varios cajeros automáticos en distintas zonas para facilitar el acceso al efectivo o realizar trámites si no se cuenta con el dispositivo móvil", enumeró.
Pero enseguida tuvo que describir la realidad de Cuba contra la que se estrella la bancarización, que es un obstáculo más que un beneficio para la población.
"La realidad no siempre cumple con nuestras expectativas, mucho más en circunstancias como las actuales: de inflación, de más demanda que ofertas, de desabastecimiento en los locales estatales y de una dolarización parcial de la economía que fija en muchos casos, los precios de productos básicos como alimentos o aseo", apuntó Mateo Arañó.
"A esto se le suma cajeros automáticos defectuosos y carentes de piezas para su reposición o mantenimiento. Eso sin contar que casi nunca tienen efectivo o se apagan por falta de fluido eléctrico, lo que limita su utilización hasta para realizar trámites de pago de servicios", añadió.
La periodista lamentó que "a quienes más golpea esta situación es a los ancianos que viven de su chequera, que carecen de un teléfono móvil —la mayoría de las veces— y se desgastan en colas en el banco para poder cobrar y no siempre lo consiguen por la falta de efectivo en estas instituciones, o solo les dan una parte de lo que cobran".
Recordó que "las entidades que deben prestar servicio de Caja Extra la mayoría de las veces 'no tienen efectivo'" y que los negocios privados no aceptan transferencias o solo las aceptan para la adquisición de un producto, cuando se ven forzados por los inspectores estatales.
La periodista citó argumentos con los que se justifican los vendedores para no aceptar transferencias, como que "no hay corriente y así no hay conexión y no funciona ni Transfermóvil ni Enzona", que solo reflejan lo que realmente sucede en Cuba la mayor parte del tiempo.
"Lo cierto es que la mayoría de las veces no puedes conseguir lo que te urge, a pesar de tener el dinero en la tarjeta", lamentó y citó la respuesta que recibió de un vendedor que no quiso aceptar un pago electrónico: "la transferencia es la ruina del negocio".
Todas las circunstancias ignoradas por el régimen cubano al implementar la bancarización han propiciado la aparición de personas, calificadas de "pillas" por la periodista, que "te cambian tu dinero digital por efectivo ya hasta con un 30 % por encima".
"Y como lo vi yo hace unos días en mi comunidad quienes más acuden a estos son los ancianos que apenas saben usar el cajero, pero ellos se encargan hasta de hacer las transferencias y marcan en las colas para cuando lleguen sus 'clientes'", relató.
"Existen esfuerzos gubernamentales y el tema ha estado en la agenda política durante varios meses buscando alternativas para que la bancarización no sea un proceso sangrante", afirmó la periodista de Sierra Maestra.
Al final de su artículo, recomendó que "economistas muy capaces" descubran "cómo hacer palpable lo que una vez se soñó y que hoy se ha convertido en una pesadilla".
La unica pesadilla es el socialimo y lo peor que tiene es que se hace muy dificil despertar de ella.