Un nuevo feminicidio en Cuba vuelve a poner en evidencia la gravedad de la violencia de género en la Isla y la ausencia de mecanismos efectivos de protección para las víctimas. Organizaciones independientes denunciaron la muerte de Marina (Marian) Pino Martínez, una joven de 23 años asesinada el pasado 10 de abril por su expareja en su vivienda en la comunidad de San Bernardo, en Jagüey Grande, Matanzas.
De acuerdo con el reporte conjunto del Observatorio de Género de la revista Alas Tensas y Yo Sí Te Creo en Cuba, la víctima deja dos hijas menores, una de ellas de apenas meses de nacida. Marian se desempeñaba como educadora de la primera infancia, lo que agrava el impacto de su pérdida en su entorno familiar y comunitario.
El caso se suma a una estadística creciente que las autoridades cubanas no reconocen de forma sistemática ni transparente. Según los registros independientes de los observatorios de género, hasta el 13 de abril de 2026 se han confirmado al menos 16 feminicidios en el país, junto con nueve intentos de feminicidio y un asesinato de un hombre por motivos de género. Además, permanecen bajo investigación otros 11 posibles feminicidios correspondientes a 2025 y seis más en lo que va de 2026.
Las plataformas alertaron también sobre una tendencia "revictimizante" en redes sociales, donde se responsabiliza a las mujeres por permanecer o regresar con sus agresores. Expertas en violencia de género han señalado reiteradamente que estas dinámicas responden a ciclos complejos de dependencia emocional, económica y psicológica, de los cuales es difícil salir sin apoyo institucional especializado.
En este contexto, activistas subrayan que la sociedad cubana carece de recursos básicos para enfrentar la violencia machista: no existen refugios suficientes, protocolos integrales de atención, ni una legislación específica que tipifique el feminicidio como delito autónomo. Tampoco hay estadísticas oficiales actualizadas ni campañas públicas sostenidas de prevención.
El llamado de las organizaciones es claro: "denunciar estos crímenes no constituye delito", pese al clima de temor que persiste en la Isla, donde la ausencia de garantías legales y de protección efectiva sigue siendo un obstáculo para visibilizar la magnitud real del problema.
Medios independientes como DIARIO DE CUBA han señalado reiteradamente que la falta de voluntad política para reconocer la violencia de género como un fenómeno estructural contribuye a su perpetuación. Mientras tanto, las cifras continúan en aumento y las víctimas siguen sin contar con un sistema que las proteja de manera efectiva.