La expectativa de un posible cambio político en Cuba —alimentada por el agravamiento de la crisis interna y por reiteradas declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, de que el régimen "va a caer muy pronto"— ha reactivado movilizaciones y debates en el exilio cubano, donde diversas voces coinciden en el reclamo de que cualquier escenario futuro debe pasar por el fin de la dictadura y la instauración de un sistema democrático en la Isla.
Durante el fin de semana, cubanos residentes en varias ciudades de Estados Unidos salieron a las calles para expresar ese sentir. En Louisville, Kentucky, activistas organizaron una manifestación y una caravana de autos en la que pidieron elecciones libres, respeto a los derechos humanos y el fin del sistema político vigente en la Isla desde hace más de seis décadas, reportó Martí Noticias.
Henry Ponce, activista y organizador de la protesta, dijo que entre los participantes predominaba la esperanza de un cambio político en Cuba, pero también la petición de que Washington no negocie con el régimen sin exigir su salida del poder.
"Todos pedían lo mismo: que la única conversación que ellos desean que tenga el Gobierno norteamericano con Cuba sea el fin de la dictadura, que no le den ningún tipo de privilegio al régimen y que sea enjuiciada la cúpula del sistema político en la Isla", declaró Ponce al medio.
Según el activista, la comunidad cubana en Kentucky comparte un sentimiento común: el de ver terminada la dictadura y recuperar la libertad en la Isla. "Nosotros somos libres pero nuestras familias no lo son porque están secuestradas por ese sistema de opresión de la familia Castro", afirmó.
Protestas en Florida y reclamos por desaparecidos
Movilizaciones similares se realizaron también en Cape Coral, Florida, donde en los últimos años ha crecido la comunidad cubana. Allí, exiliados se concentraron para exigir libertad para Cuba y denunciar la represión en la Isla.
La protesta contó con la participación del líder opositor y exprisionero político José Daniel Ferrer, coordinador de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), de acuerdo con imágenes publicadas por el periodista Javier Díaz.
En Miami, por su parte, el movimiento anticastrista 30 de Noviembre convocó un acto frente al monumento a la Brigada 2506, en la Calle Ocho. Allí, los asistentes reiteraron el reclamo de libertad para Cuba y la excarcelación de todos los presos políticos.
Ángel de Fana, expreso político y dirigente de la organización Plantados, dijo que la lucha del exilio no terminará hasta que el país alcance una democracia plena.
"La lucha no termina hasta que Cuba sea totalmente libre y todos los presos políticos sean excarcelados sin condiciones", declaró.
Durante la protesta también se exigió al régimen cubano información sobre el paradero de los sobrevivientes del incidente ocurrido al norte de Villa Clara tras la persecución de una lancha por fuerzas del régimen, que dejó varios muertos.
El Comité contra la Desaparición Forzada de Naciones Unidas solicitó a La Habana que informe sin demora el paradero de los cinco sobrevivientes del suceso, así como detalles sobre su detención, estado de salud y lugar de custodia.
Preocupación sobre posibles acuerdos con el régimen
Las movilizaciones se producen en medio de un debate dentro del propio exilio sobre los escenarios que podrían abrirse para Cuba. José Daniel Ferrer advirtió en redes sociales que un eventual acuerdo económico entre Estados Unidos y el régimen cubano sin cambios políticos sería perjudicial tanto para Cuba como para Washington.
Según el opositor, permitir que el sistema se mantenga mientras solo cambian algunas figuras del poder podría generar nuevos focos de inestabilidad en el hemisferio.
"La única solución es una Cuba completamente democrática amiga de EEUU y de todo el mundo libre", escribió Ferrer.
En la misma línea, el activista del exilio Ramón Saúl Sánchez, líder del Movimiento Democracia, expresó preocupación ante lo que considera señales de un pacto entre Washington y La Habana basado en intereses económicos.
El diario USA Today publicó esta semana sobre un posible acuerdo económico entre Estados Unidos y el régimen cubano que podría centrarse en sectores estratégicos como puertos, energía y turismo.
Sánchez consideró que una apertura de ese tipo podría convertirse en "un salvavidas" para el régimen en un momento que está muy débil. El activista pidió a la Administración estadounidense escuchar al exilio y priorizar el respaldo al pueblo cubano.
Aunque dijo no oponerse al diálogo ni a soluciones pacíficas, insistió en que cualquier iniciativa internacional debería orientarse a facilitar una transición democrática y no a establecer acuerdos económicos que prolonguen la permanencia del sistema político actual.
Estabilidad y democracia
El debate sobre el futuro de Cuba también ha sido abordado desde la sociedad civil cubana. El intelectual Dagoberto Valdés advirtió en un artículo que la situación actual combina "miseria, incertidumbre y esperanza", un escenario que genera angustia entre los cubanos.
Para el director del Centro de Estudios Convivencia, uno de los principales problemas es que el destino del país parece decidirse fuera del alcance de los propios cubanos.
"Un país agonizando y hundido en una crisis total no debe estar paralizado, postrado y dependiente de que unos pocos en lo alto de cualquier latitud o en las alturas de La Habana decidan lo que cada cual hace", escribió.
El intelectual recordó además que en la historia de Cuba ya se han producido procesos decisivos en los que los propios cubanos quedaron al margen, como ocurrió en 1898, cuando los mambises no participaron en la negociación final de la independencia.
Valdés alertó contra la posibilidad de que se busque una "estabilización" de Cuba sin cambios políticos reales. "Estabilidad sin democracia es un fraude", sostuvo.
A su juicio, las soluciones centradas únicamente en reformas económicas o en evitar nuevas oleadas migratorias no resolverían el problema de fondo.
"Las reformas económicas sin libertad, con presos políticos y sin democracia no garantizan ni la estabilidad interna ni la estabilidad regional", dijo.
El intelectual defendió que cualquier transición debe integrar de forma inseparable varios elementos. "Cambios económicos, libertad política, responsabilidad cívica, democracia y desarrollo económico son procesos dependientes entre sí", escribió.
Oración y activismo cívico
En paralelo a las movilizaciones del exilio, líderes religiosos cubanos dentro y fuera de la Isla han impulsado iniciativas simbólicas que reflejan el clima de expectativa.
Una de ellas es la campaña "67 noches orando por Cuba", promovida por miembros de iglesias cristianas que convocan a rezar diariamente durante 67 días —en alusión a los años de régimen— por un cambio en el país.
Según publicó la pastora y capellana bautista Joanna Columbié, la iniciativa busca acompañar espiritualmente el deseo de transformación política en Cuba y recordar que el futuro de la nación debe construirse con libertad y participación ciudadana.
"Wall Street Journal": Trump podría convertirse en el presidente más influyente desde Reagan
Un artículo publicado en el diario Wall Street Journal sostiene que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, podría convertirse en el mandatario más influyente en política exterior desde Ronald Reagan si logra impulsar la caída de regímenes como los de Irán y Cuba.
El análisis, firmado por el académico Joshua Muravchik, argumenta que las transformaciones políticas en esos países representarían un golpe significativo para la alianza de Estados autoritarios que buscan reducir la influencia global de Washington. Entre ellos, el autor menciona a Rusia, China, Irán y Corea del Norte.
Muravchik señala que la caída del régimen iraní debilitaría a grupos radicales respaldados por Teherán, mientras que un cambio político en Cuba tendría un fuerte impacto simbólico en América Latina, donde el régimen de La Habana continúa siendo un referente del antiamericanismo.
El académico compara el posible alcance de estas transformaciones con el rol de Reagan en el final de la Guerra Fría. En esa línea, figuras del Partido Republicano ya han trazado paralelos entre ambos líderes. El senador Lindsey Graham afirmó recientemente que "la dictadura comunista en Cuba tiene los días contados" y aseguró que Trump podría completar "el trabajo que Reagan no pudo".