¿Afectaría gravemente a La Habana la caída del régimen de Irán bajo la embestida militar de EEUU e Israel? ¿Son tan amplios y profundos los lazos entre ambos grupos en el poder como para que la destrucción de la teocracia suponga un problema para el PCC?
Si se revisan las cifras del Observatorio de Complejidad Económica, el comercio bilateral entre ambos países es poca cosa. En 2022, Irán exportó apenas 174.000 dólares a Cuba, con las tuberías de plástico (126.000 dólares) como el principal producto.
En el sentido opuesto, durante ese mismo año La Habana vendió a Teherán 11.900.000 dólares, con las vacunas, la sangre, antisueros, toxinas y cultivos como principales rubros. A ellos se sumaron intercambiadores de iones de polímero (184.000 dólares) y antibióticos (106.000).
Mientras que en cinco años las exportaciones de Cuba a Irán habían aumentado, creciendo desde cero en 2017 a 11.900.000 en 2022, y las de Teherán disminuyeron de 2.880.000 dólares en 2018 a 174.000 en 2022, a juzgar por los anuncios, la situación estaba en camino de cambiar.
Por ejemplo, durante la gira por América Latina del mandatario iraní Ebrahim Raisi en 2023, él y Miguel Díaz-Canel firmaron seis acuerdos en telecomunicaciones, justicia y aduanas, calificados como un "punto de inflexión" por el gobernante cubano.
En mayo de 2024 los presidentes de las Cámaras de Comercio de Cuba e Irán firmaron un acuerdo para la creación de un Comité Conjunto de Comercio que potenciaría el intercambio comercial.
Al año siguiente, La Habana y Teherán hablaban de crear una asociación estratégica de una década. Mohammad Hossein Niknam, director general de Cooperación Internacional del Ministerio de Salud y Educación Médica de Irán, dijo durante una reunión bilateral que, pese a la distancia, ambos regímenes han mantenido apoyo mutuo durante 40 años, reportó la oficial Agencia de Noticias de la República Islámica. O sea, el mismo tiempo de la permanencia en el poder de la teocracia.
A principios de febrero de 2025, se celebró en La Habana la 19ª Comisión sobre la Cooperación Económica Irán-Cuba. Teherán indicó en esa ocasión que tenía interés en ampliar sus lazos con los países latinoamericanos como parte de su estrategia geopolítica.
En noviembre, el ministro de Comunicación y Tecnología de la Información de Irán, Seyed Sattar Hashemi, encabezó una delegación iraní en la Feria Internacional de La Habana. El evento sirvió como plataforma para promover el comercio y la colaboración económica con el régimen de la Isla, con especial énfasis en la tecnología y las telecomunicaciones.
Para fines de año, La Habana y Teherán habían firmado seis acuerdos en telecomunicaciones y tecnología de la información. En mayo, quedaron listos acuerdos estratégicos para el uso de la infraestructura naval cubana "para satisfacer la demanda de los países suramericanos", con énfasis en Venezuela, un aliado clave de Irán.
La naturaleza real de la alianza Cuba–Irán
Todo lo anterior debe ser entendido como parte del diseño de una arquitectura geopolítica anti-sanciones que articula los vínculos políticos en torno a un eje central: una alianza anti EEUU.
Los vínculos de Teherán y La Habana aceitan la influencia del régimen teocrático y sus proxis (dígase Hezbolá y Hamás) en la región, así como fundamentan una relación diplomática que permite a ambos regímenes negociar apoyos en foros internacionales, en especial en Naciones Unidad y su Consejo de Derechos Humanos.
Tales beneficios justifican que, pese a los números del intercambio comercial arriba citados, Teherán suministrara a sus aliados cubanos al menos desde 2006 líneas de crédito estimadas entre 200 y 500 millones de dólares en la última década.
El estrechamiento de lazos entre ambos regímenes se remonta a tiempos del presidente Mahmud Ahmadineyad, quien tejió las alianzas con la Venezuela de Hugo Chávez y la Bolivia de Evo Morales.
Fidel Castro, quien en 2001 visitó el país persa, defendió el derecho de cada país a utilizar la energía nuclear con fines pacíficos, pese a que Estados Unidos y los países europeos consideraban que el programa nuclear de Teherán era una excusa para desarrollar armas nucleares.
En 2010, el dictador cubano afirmó en la televisión que si EEUU atacaba Irán "se encontrarán con una resistencia terrible que extenderá el conflicto, y no podrá acabar de otra forma que no sea convertirse en nuclear".
A la altura de 2006, cuando la junta directiva de 35 naciones miembros del Organismo Internacional de Energía Atómica en Viena se pronunció a favor de remitir el caso de Irán al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, hubo tres votos en contra: Siria, Cuba y Venezuela.
Teherán tejió, con Rusia y China, una red de apoyos internacional en la que La Habana no ha sido un nudo menor, para sostener la legitimidad de su programa nuclear. Y, mientras Caracas le suministraba uranio, el régimen de Cuba le gestionaba apoyo diplomático y un puerto seguro muy cerca de EEUU.
En ese sentido, si bien ambos aliados se han cuidado de hacer públicos sus vínculos militares, existen indicios de cooperación en materia de inteligencia y seguridad electrónica, así como de coordinación en actividades tecnológicas.
De ahí que, para La Habana, la probable caída del régimen iraní signifique la desaparición de un socio estratégico e ideológico. Después de perder a los socios de Siria y Venezuela en el plazo de un año, este nuevo varapalo dejaría al régimen cubano sin otro aliado fundamental para sus intenciones de sobrevivir.
Con Venezuela, Cuba era parte de los países que tenían una buena relación política con Irán, si bien los negocios no movían la aguja. Sin embargo, era llamativo el intercambio de funcionarios de uno y otro lado, que se cruzaban al país amigo. Hay que recordar que varios funcionarios persas tienen causas pendientes con la Justicia argentina, por los atentados perpetrados en Buenos Aires, a la embajada israelí y a la Mutual judía AMIA.
Labana y los cabeza de trapos se masticaban pero no se tragaban ...