En medio de las crecientes tensiones entre Washington y Teherán, y también entre Washington y La Habana, el canciller del régimen cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, sostuvo una conversación telefónica con su homólogo iraní, Seyed Abbas Araghchi. Según escribió el primero en su cuenta de X, durante la llamada ambos expresaron solidaridad mutua ante las acciones que EEUU ejecuta con la declarada intención de acabar con los regímenes a los que representan dichos diplomáticos.
Rodríguez Parrilla destacó que en la conversación intercambiaron opiniones "sobre los últimos acontecimientos en la región y las consecuencias de la agresión militar de EEUU e Israel contra Irán". Asimismo, el ministro cubano dijo: "Expresé condolencias por el asesinato del Líder Supremo de la Revolución Islámica y de cientos de ciudadanos iraníes, especialmente las niñas de la escuela primaria de Minab".
En un contexto claramente hostil para ambos, Rodríguez Parrilla, quien no dijo cuándo ocurrió la conversación, se refirió a "la urgencia de redoblar los esfuerzos internacionales para detener la agresión, instando al Consejo de Seguridad y a la Asamblea General de la ONU a que cumplan sus responsabilidades de restablecer y mantener la paz y la seguridad internacionales".
El intercambio telefónico entre los cancilleres sucede después de que, según medios estadounidenses, Donald Trump haya definido a Cuba como su próximo objetivo, una vez concluya la campaña en Irán. En tal sentido, la semana pasada, un funcionario de su Administración dijo a la revista The Atlantic que el presidente se siente "como que 'está en racha'; como que 'esto está funcionando'", por lo que, después de Caracas y Teherán, el siguiente paso lógico sería La Habana.
La conversación sucedió, además, en las horas en torno a las cuales Irán anunció a Mojtaba Jameneí, hijo del ayatolá Alí Jameneí, como nuevo líder supremo del país, algo ante lo cual Trump mostró su rechazo, por lo que su elección es un claro desafío de Teherán a Washington. La semana pasada, el mandatario estadounidense exigió participar en la designación del nuevo jefe de Estado de Irán, como ha sucedido "con Delcy (Rodríguez) en Venezuela", y consideró "inaceptable" el potencial nombramiento del hijo de Alí Jameneí, algo que finalmente sucedió.
Al propio tiempo, mientras la campaña en Oriente Medio gana intensidad y amenaza con dilatarse, un posible acuerdo económico entre EEUU y el régimen cubano podría centrarse en sectores estratégicos como puertos, energía y turismo, indicó un reporte del diario USA Today, al tiempo que varios analistas advierten que no hay señales de cambios estructurales en el modelo económico de la Isla.
El medio estadounidense informó que la Administración de Donald Trump prepara un acuerdo con el Gobierno cubano que "podría anunciarse pronto", según dos fuentes con conocimiento de los planes. Entre las posibilidades se menciona la flexibilización de los viajes de estadounidenses a La Habana, algo que el presidente estadounidense podría hacer sin necesidad de aprobación del Congreso.
El reporte señaló que las discusiones también habrían incluido acuerdos en áreas como puertos, energía y turismo, además de la posibilidad de aliviar algunas sanciones. También se habría planteado "una vía de salida" para Miguel Díaz-Canel y la permanencia de la familia Castro en la Isla.
A pesar de que son numerosas las afirmaciones en torno a las conversaciones entre La Habana y Washington, las autoridades del régimen cubano las han negado de forma sistemática, al tiempo que insisten en mantener los contactos con sus viejos aliados de línea dura, en un contexto en el que, según el criterio de importantes analistas y, en palabras de Trump, tanto el régimen de Irán como el de Cuba estarían viviendo sus últimos momentos.
En medio de las noticias sobre las conversaciones que Trump dice tiene con el régimen cubano, y de la guerra contra Irán, esta llamada del compañero Bruno con el nuevo Ayatola es cosa de circo. Mejor que cualquier acto del Ringling Bros y Barnum & Bailey.