"Me fui de aquella bodega con mi corazón hecho pedazos", escribió Ledys, madre de una niña con parálisis cerebral infantil y malnutrición crónica en La Habana en el grupo de Facebook Madres Cubanas Luchadoras. Su hija, de 12 años y con el peso de una niña de cinco, no apareció en el listado de beneficiarios del módulo de donación procedente de México. "No entiendo cómo estos niños que pasan tanto trabajo y dolor queden fuera", denuncia.
Su testimonio acompaña el clima de frustración que rodea la distribución de la ayuda humanitaria enviada por el Gobierno de Claudia Sheinbaum a Cuba, presentada como muestra de "solidaridad" frente a la presión del Gobierno de Donald Trump, cuya entrega efectiva a la población ha estado marcada por la opacidad y las quejas.
Desde el punto de vista legal, la ayuda extranjera no circula al margen del aparato estatal. La abogada de DIARIO DE CUBA Maylin Fernández Suris explica que la asistencia que recibe la Isla se enmarca en el régimen general de cooperación internacional, fundamentalmente a partir del Decreto-Ley No. 16 de 2020 y bajo la coordinación del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera. Según precisa, este diseño responde a una "lógica de centralización: toda ayuda proveniente de gobiernos extranjeros debe canalizarse por vías oficiales".
La jurista advierte, no obstante, que aunque el esquema se sustenta en principios como la no injerencia y la planificación estatal, la ausencia de mecanismos claros de transparencia pública y de rendición de cuentas independiente puede debilitar la confianza y limitar la distribución eficiente de la ayuda
Casi 2.000 toneladas en menos de un mes
En la mañana del 28 de febrero arribaron al puerto de La Habana los buques Papaloapan y Huasteco de la Armada mexicana, con casi 1.200 toneladas de alimentos. Según el Ministerio de Comercio Interior (MINCIN), el Papaloapan transportó 1.078 toneladas —principalmente leche en polvo y frijoles—, mientras el Huasteco llevó 92 toneladas de frijoles y 23 de otros productos.
Estos cargamentos se suman a otros envíos realizados en febrero. El 12 de ese mes, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México confirmó la llegada a La Habana de dos buques con más de 814 toneladas de víveres y productos de higiene.
En total, México ha despachado casi 2.000 toneladas en pocas semanas, en un contexto de apagones prolongados, inflación descontrolada y desabastecimiento crónico en la Isla.
Sin embargo, el régimen no ha publicado listados desglosados por provincias ni cifras detalladas de beneficiarios. La titular del MINCIN, Betsy Díaz Velázquez, afirmó que los productos serían incorporados "de manera inmediata" a la red de distribución y que se priorizaría a "grupos vulnerables", sin precisar cantidades.
Esta semana circularon denuncias según las cuales el Gobierno estaba vendiendo productos donados por México en algunas de sus Tiendas Recaudadoras de Divisas (TRD). El MINCIN calificó de "falsa" la información.
DIARIO DE CUBA recorrió establecimientos como el centro comercial de 5ta y 42 y el supermercado de 3ra y 70, en La Habana. En ambos están a la venta productos de origen mexicano como frijoles negros, chícharos, garbanzos y galletas María, pero no se pudo establecer con seguridad que se tratara de productos que formaran parte de la donación.
Las sospechas de los cubanos son razonables. En el pasado el Gobierno ha vendido productos donados y en algunos casos lo ha reconocido escudándose en el costo de trasladarlos dentro de Cuba.
Distribución concentrada y raciones mínimas
Según la información oficial, las primeras 814 toneladas de la ayuda mexicana fueron distribuidas únicamente en La Habana, Artemisa, Mayabeque e Isla de la Juventud. En Mayabeque, 43 toneladas recibieron cobertura en el Noticiero Estelar, donde se mostraron imágenes de beneficiarios agradecidos recogiendo arroz, sardinas, galletas y latas de melocotón.
Pero en redes sociales la narrativa ha sido distinta.
En Güira de Melena, Artemisa, según la información publicada por la Empresa Filial de Comercio local, se beneficiaron 30 niños con bajo peso y talla, 88 embarazadas, 5.541 niños de 0 a 13 años y 361 núcleos vulnerables.
Los módulos, sin embargo, resultaron exiguos. Para niños con bajo peso, un paquete de arroz y dos latas de sardinas; para embarazadas, tres paquetes de arroz y dos paquetes de galletas; para niños de 0 a 13 años, un paquete de galletas, y para "núcleos vulnerables", un paquete de galletas.
"Pan para hoy y hambre para mañana", escribió una usuaria. "Como si por dos días que coman eso van a aumentar de peso ni talla".
Otra madre cuestionó: "¿Y la leche? En el módulo que México mandó también venía leche. ¿Quién se quedó con la leche?".
Las dudas se multiplican. En Alamar, una mujer denunció que la "donación humanitaria" se tradujo en "un simple jabón" para su bebé de tres meses. Su hijo de diez años "no recibió nada".
En Regla, otra madre detalló un módulo más completo —arroz, frijoles negros, aceite, sardinas, fruta en almíbar y galletas—, pero también se preguntó si otras familias recibieron lo mismo o quedaron fuera.
"Reparte y reparte y se queda con la mejor parte"
"Siempre agradeceré cualquier ayuda que reciba el pueblo cubano; pero en Cuba nada llega sin pasar antes por la fiscalización del Estado", escribió Yanetsy Pino, quien publicó los datos de distribución en Güira de Melena para cuestionar la narrativa oficial.
En los comentarios de páginas institucionales y de la prensa local oficial abundan denuncias similares: "Yo soy de Güira y ningún donativo ha llegado"; "Aquí en San Antonio de los Baños no ha llegado nada"; "Deja ver si nos ponemos de suerte y el bodeguero nos da lo que pudo llegar".
La percepción compartida es que las toneladas anunciadas se diluyen en la cadena de distribución estatal, un proceso que, como apunta Fernández Suris, carece de mecanismos públicos de auditoría que permitan verificar inventarios, rutas logísticas o criterios de asignación.
En este tema hay otra muestra evidente de las grietas en la narrativa del Estado benefactor que el Gobierno cubano ha sostenido durante décadas. Según una encuesta reciente de DIARIO DE CUBA, realizada por Cubadata entre finales de enero y comienzos de febrero, apenas el 5,4% de los cubanos consultados considera que las instituciones estatales han desempeñado el papel más importante en la solución de los problemas de la población.
Vulnerabilidad selectiva en un país empobrecido
La priorización de embarazadas, niños con bajo peso y adultos mayores de 65 años ha generado también tensiones. "¿Para quiénes? Todos estamos necesitados", resumió Jany Valdés en una publicación de la Asamblea Municipal del Poder Popular en Pinar del Río, donde se recibieron unas 40 toneladas —aceite, frijoles, arroz y confituras— destinadas a grupos vulnerables, el eufemismo con que La Habana llama a los pobres.
"Los pacientes oncológicos —que ni medicamentos tenemos porque en el Oncológico no hay de nada, ni saben para cuándo— no agarramos ni al culpable de ninguna donación", lamentó Sonia Rivera.
En un país donde el salario medio no cubre la canasta básica y un paquete de leche en polvo puede costar casi un mes de sueldo, la distribución de uno o dos paquetes de galletas por niño es vista por muchos como una humillación más que como alivio.
"Vivimos de migajas y nos alegramos por algún modulito", escribió Yesi Iglesias. "No dan ni el 30% de lo que mandaron. Dan eso para que nos callemos la boca".
Propaganda y silencio
Conscientes de la atención pública, las autoridades han difundido imágenes de beneficiarios agradeciendo al Gobierno mexicano. En los reportajes oficiales se explica que la distribución hacia las bodegas se coordina incluso por grupos de Telegram, debido a las limitaciones actuales de combustible.
Sin embargo, la transparencia brilla por su ausencia. No hay cifras oficiales que permitan verificar cuántas personas han recibido ayuda, cuánto quedó en almacenes o cómo se fiscaliza el proceso. Tampoco se ha aclarado el destino de la leche en polvo mencionada en los cargamentos iniciales.
En un país donde la dependencia de donaciones extranjeras se ha vuelto recurrente, la ayuda mexicana ha servido tanto para paliar carencias puntuales como para exponer las grietas estructurales del sistema de distribución estatal. Mientras los buques descargan toneladas en el puerto de La Habana, en las bodegas del barrio la pregunta se repite: ¿dónde está la ayuda?
Alguien quien es sometido a la condición de indigencia y avasallamiento no puede esperar que recibirá las migajas con justicia y equidad.
Solo el aniquilamiento del socialismo detendrá ese estado de dependencia tóxica que se va convirtiendo en exterminio, mientas algunos sun sueñan con la indulgencia de sus verdugos.
La presidente shimoltrufia la cojen de pendeja sus paisanos cubanos y ni cuenta se da la muy cretina cuando se dara cuenta que ellos solo le important sus bolsillos y sus barrigas diabeticas el gran PT Barnum decia que cada minuto nace un cretino y hay que aprovecharlo y este es un buen ejemplo.
La presidente shimoltrufia la cojen de pendeja sus paisanos cubanos y ni cuenta se da la muy cretina cuando se dara cuenta que ellos solo le important sus bolsillos y sus barrigas diabeticas el gran PT Barnum decia que cada minuto nace un cretino y hay que aprovecharlo y este es un buen ejemplo.
Pa'l pueblo, pi... por el c...
Lo mismo que la electricidad y el combustible. La prioridad es para las FAR, la PNR y el ADN Castro. Grábense esto porque el sufrimiento es para el pueblo, y el goce, para ellos.