La falta de suministro regular de agua en la barriada de La Playa, en Matanzas, ha llevado a decenas de vecinos a perforar pozos en patios, aceras e incluso dentro de sus viviendas, ante la inestabilidad del sistema de bombeo El Conde, recoge un reporte del periódico oficial Girón.
En octubre de 2025, en la circunscripción 43 del Consejo Popular Playa, se contabilizaban 20 pozos; cuatro meses después la cifra se ha duplicado ante la ausencia persistente del servicio. Ha pasado casi un año desde la última vez que el agua entró con "normalidad" en las tuberías de la zona.
En la calle Solís, el panorama matutino se repite con pomos, tanquetas y cubos. David, esposo de Taymí, decidió abrir un pozo para garantizar el abasto y cada mañana saca una manguera para compartir con quienes no tienen esa posibilidad. Sin embargo, la solidaridad vecinal suple lo que debería ser responsabilidad institucional, y lo reconoce el propio medio oficial.
Bombeo intermitente y válvulas que no se abren
Desde abril de 2025 el sistema de El Conde ha sufrido constantes roturas. Tras octubre se instaló un motor de menor capacidad, lo que habría estabilizado parcialmente el servicio, pero el resultado sigue siendo intermitente con días sin una gota de agua. Los vecinos se enteran de que "algo se bombea" por mensajes en un grupo de WhatsApp del barrio.
En los finales de Descanso, Manglar, Levante, Callejón de Collazo y Logia, así como en las entrecalles, el agua no llega. Las zanjas abiertas en la vía pública son otra señal visible de la crisis.
El delegado de la circunscripción 43, Raúl Castillo, ha admitido que en ocasiones no se abre la válvula que debe trasladar el agua desde Pueblo Nuevo hacia La Playa alrededor de las 7:00 de la noche. El esquema previsto es que Pueblo Nuevo reciba el servicio durante el día y luego se cierre para dar paso a La Playa hasta las 6:00 de la mañana.
Sin embargo, según relata, su propio hijo, residente en San Francisco, en Pueblo Nuevo, lo llama para decirle: "Pipo, hoy tuvimos agua todo el día", mientras en La Playa no hubo servicio porque no se abrió la válvula. Castillo incluso pasó una semana supervisando personalmente la apertura de la llave ubicada después de la línea en El Cocal, una función que excede sus responsabilidades formales.
Pozos por más de 200 dólares y riesgos sanitarios
Perforar un pozo puede costar más de 200 dólares, una cifra fuera del alcance de la mayoría de las familias. Algunos vecinos contratan a una persona de Mocha que, mediante el llamado método zahorí, indica dónde perforar; otros improvisan. La Ley 124 de las Aguas Terrestres permite la construcción de pozos rústicos para autoconsumo sin autorización previa, pero no está clara la legalidad de quienes cobran por realizar el servicio.
El médico matancero Juan Carlos Perdomo Arrier advirtió sobre los riesgos sanitarios asociados a la proliferación desordenada de pozos y fosas. Señaló que un pozo mal ubicado puede contaminarse con residuales que, aunque no se destinen al consumo directo, afectan mucosas durante el baño o el fregado. Mencionó la hepatitis A como ejemplo, en un contexto donde también circulan arbovirosis, y alertó que un tratamiento inadecuado del agua "puede resultar más perjudicial que la propia escasez".
El costo de la sequía
Para quienes no pueden perforar, una pipa de agua supera los 8.000 pesos en moneda nacional. En la circunscripción 43 dependen del sistema de El Conde unos 27 Comités de Defensa (CDR). El propio Raúl Castillo lo resumió: "lo que hay que solucionar es que El Conde funcione, pero bien".
Incluso tener pozo no garantiza estabilidad. Mirela, vecina de la calle Levante, explicó que la extracción requiere equilibrio: "Tanta agua como se saque debe reponerse y eso lleva tiempo; si no, el pozo se seca". Añadió que el mejor momento para perforar es antes de las lluvias, cuando el nivel freático puede localizarse con mayor precisión.
Mientras el sistema no opere con regularidad y la válvula no se abra conforme al esquema establecido, en La Playa la solución seguirá buscándose bajo tierra, con costos económicos y sanitarios que recaen directamente sobre los vecinos.