El economista cubano Pedro Monreal consideró que la actual situación del país no puede explicarse solo por la actual falta de hidrocarburos. A su juicio, "la crisis estructural de Cuba agravada por el 'desabastecimiento agudo de combustibles' se refuerza por el efecto de una deficiente política de empleo", marcada por problemas centrales como "el excesivo peso del empleo en la actividad estatal presupuestada y la negligencia oficial respecto a las MIPYMES".
Provincias con más empleados presupuestados que productivos
A partir de datos de la estatal Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), Monreal subrayó que la distorsión laboral es generalizada en el país.
"Excepto en La Habana, los demás territorios tienen más empleados estatales trabajando en unidades presupuestadas que en empresas", apuntó, lo que refleja un aparato estatal sobredimensionado frente al empleo directamente productivo.
El economista añadió que existe muy poco margen para corregir esta deformación: "El reducido margen de acción para relocalizar productivamente empleo estatal empresarial excedente es algo sobre lo que poco se dice oficialmente".
El "ordenamiento" y una secuencia que limitó la oferta
Monreal vinculó parte del problema actual con la forma en que se aplicaron las reformas económicas a partir de 2021. Según explicó, "la errada secuencia del 'ordenamiento' pospuso la legalización de MIPYMES privadas, limitando la capacidad de respuesta de oferta con anterioridad al aumento de la demanda agregada nominal en pesos en 2021".
Ese aumento de la demanda estuvo asociado, recordó, a "una devaluación de un 2.300%", lo que disparó precios sin que existiera un tejido productivo privado capaz de absorber el shock.
De expansión inicial al estancamiento visible
Aunque el reconocimiento legal de las MIPYMES privadas generó un primer impulso, Monreal afirmó que ese dinamismo se agotó rápidamente.
"El establecimiento tardío de MIPYMES privadas tuvo una breve fase inicial dinámica, pero se ha estancado desde la segunda mitad de 2024", escribió. Y matizó: "No creo que alguna vez hubiera existido una 'luna de miel' Estado-MIPYMES privadas, pero la languidez de los últimos tiempos es evidente".
Las gráficas compartidas en su hilo muestran cómo, tras un crecimiento acelerado desde 2021 —cuando apenas existían unas centenas—, el número de MIPYMES privadas ronda actualmente las 9.600, con avances mínimos en los últimos meses.
Un sector no estatal dominado por el cuentapropismo
Los datos de la ONEI también revelan la estructura interna del empleo no estatal en 2024. Según cifras citadas por Monreal, "el empleo en MIPYMES representaba apenas el 4,5% del empleo total del sector no estatal, muy inferior al 65% del Trabajo por Cuenta Propia (TCP)".
Para el economista, esta composición tiene consecuencias claras. "Mantener dos tercios de los empleados no estatales en el segmento del TCP relega el sector no estatal a funcionar como un apéndice de muy baja productividad de la economía estatal, con una pobre calidad de encadenamientos productivos".
La incógnita de las MIPYMES en plena crisis energética
Monreal advirtió además que no existen datos recientes sobre cómo la actual emergencia de combustible está afectando a las MIPYMES.
"Todavía no se dispone de información actualizada sobre la dinámica de las MIPYMES en el marco de la actual 'contingencia' energética", señaló.
Y lanzó una alerta sobre el rumbo institucional: "El peor escenario futuro sería dejarlas en manos del anodino Instituto Nacional de Actores Económicos no Estatales (INAENE)".