El pasado 23 de enero, el exministro de Justicia de Cuba, Oscar Silvera Martínez, asumió oficialmente el cargo de presidente del Tribunal Supremo Popular (TSP) de Cuba, lo que significa su retorno a ese órgano, en el que se desempeñó como vicepresidente del hombre al que acaba de sustituir por decisión del régimen, Rubén Remigio Ferro.
Silvera Martínez, natural de Bayamo, inició su carrera judicial en el Tribunal Provincial de Granma, bajo el ala de su padre, quien presidía esa sede judicial. Desde allí, fue promovido a la Dirección de Supervisión y Atención a la Población del TSP. Posteriormente, fue nombrado jefe de despacho de Remigio Ferro y luego designado vicepresidente del TSP. Su siguiente salto fue a la titularidad del Ministerio de Justicia.
En diciembre, Miguel Díaz-Canel presentó ante la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) la propuesta de liberar de su cargo a Remigio Ferro y de reemplazarlo por Martínez Sánchez.
¿Qué se puede esperar de la gestión del nuevo presidente del TSP y de su Consejo de Gobierno? Más subordinación, si cabe, del aparato judicial cubano a los intereses del poder, según los criterios que ofrecen a DIARIO DE CUBA una magistrada, dos juezas y una abogada, a partir del paso previo del funcionario por el órgano.
Las cuatro coinciden en que el nombramiento de Silvera Martínez no representa un cambio positivo, ni una renovación en el sistema judicial cubano, sino más bien una profundización en las dinámicas de control político por parte de la Seguridad del Estado. Lo consideran responsable, junto a la Comisión de Asuntos Jurídicos y Constitucionales de la ANPP, liderada históricamente por José Luis Toledo Santander, de la desnaturalización de normas aprobadas en el marco del Cronograma Legislativo, así como del bloqueo de disposiciones que podrían haber ampliado libertades fundamentales a la ciudadanía. Atribuyen a su gestión parte de la inseguridad jurídica que impera en Cuba y de las condiciones estructurales que permiten la criminalización arbitraria del disenso en la Isla.
Las fuentes cuentan que, cuando ocupaba la vicepresidencia del TSP, Silvera Martínez participó activamente en la supervisión de causas penales de connotación política, incluso antes de que estas ingresaran formalmente al sistema judicial. Las comunicaciones con los presidentes de tribunales provinciales y jueces a cargo de los asuntos se realizaban a través de teléfonos especiales de seguridad, sin dejar constancia escrita, previa coordinación con órganos de contrainteligencia del Ministerio del Interior (MININT).
En los casos de mayor sensibilidad política, se ordenaban traslados presenciales de presidentes de tribunales provinciales al TSP para coordinar directamente las líneas de actuación. Esa práctica se sistematizó y, una vez Silvera Martínez salió del órgano, Marisela Sosa Ravelo (vicepresidenta sustituta), continuó desarrollándola tras las protestas antigubernamentales que estallaron en decenas de ciudades y comunidades de Cuba el 11 de julio de 2021.
Las fuentes también revelan que Silvera ordenaba la paralización de procesos judiciales, condicionando decisiones clave —como la admisión de pruebas, medidas cautelares, celebración de juicios y deliberaciones— a su validación personal o al visto bueno de órganos de inteligencia. En los casos en que no se le informaba desde el inicio, exigía la activación de mecanismos de alerta y la remisión del expediente o causa completa a su despacho. Las represalias a los cuadros y jueces que no acataban sus instrucciones eran gestionadas a través de Rubén Remigio Ferro, quien decidía de acuerdo a las circunstancias la medida a tomar contra jueces y funcionarios incumplidores.
Otro aspecto que destacan las fuentes sobre Silvera Martínez es su estrecho y prolongado vínculo personal con oficiales activos y retirados del MININT, incluidos instructores penales como el difunto general Adalberto Rabeiro Gracía; el general de brigada del MININT Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro, y agentes de la Seguridad del Estado en activo. Este factor, afirman, fue decisivo en su designación al frente del TSP, por encima de otros cuadros judiciales con mayores méritos profesionales e independencia técnica, que estaban incluso dentro del sistema judicial, a diferencia de él. Al convertirse en ministro de Justicia, Silvera Martínez había salido del sistema. Pero eso no se tuvo en cuenta a la hora de nombrarlo presidente del TSP.
En palabras de las fuentes, "el sustituto de Rubén Remigio Ferro es una figura extremadamente dócil y plegada al poder político cubano, con muchos amigos en los mandos y cuerpos uniformados". Ha demostrado estar poco inclinado a defender a sus subordinados ante presiones externas.
El experto de DIARIO DE CUBA Edel González Jiménez, quien se desempeñó como juez en la Isla durante casi 20 años, reitera la falta de independencia del sistema judicial. Asimismo, confirma que "no existen procesos democráticos ni transparentes en la promoción de los magistrados" y que "las designaciones están determinadas por intereses políticos y del aparato de inteligencia".
También comparte la opinión de que el regreso de Silvera Martínez al TSP, ahora como presidente, "no augura mejoras estructurales en la independencia judicial, sino una continuidad —y quizás un reforzamiento— de la subordinación a los intereses de Seguridad del Estado".
El exjuez señala que la nueva promoción de Silvera Martínez se produce en un momento especialmente crítico para la sociedad cubana, por lo que "su postura al servicio del poder y de la justificación de la represión podrían haber obrado a favor de su nombramiento".
No obstante, considera que ni Silvera ni ningún otro presidente del alto tribunal podrán garantizar la independencia judicial en Cuba mientras se mantenga un modelo autoritario, donde el poder se concentra en una élite y el sistema de justicia actúa como instrumento de control.
Están empecinados en seguir haciendo las cosas mal, y sobre todo, mantener en las cárceles a los presos políticos. De qué JUSTICIA me hablan??
Por primera vez en más de seis décadas un inquilino de La Casa White les pone la caña a tres trozos más allá de la retórica habitual. Ellos saben que los tiempos del lloro y el crujir de dientes estan proximos y en lo sucesivo irán posicionando en puestos claves a los más abyectos e incondicionales. No descarto que en los próximos días se auto ataquen con algún crimen horrendo para pasar al radicalismo numantino.
Oscar, ahora pórtate bien con el pueblo si quieres disfrutar de la nueva Cuba. A lo mejor te perdonan lo que hiciste, pero lo que harás ahora no te lo perdonará ni el sursuncorda. Si ahora te portas mal, estarás preso de por vida.
Hay una diferencia sustancial entre los que participan de las corridas de toros desde el ruedo y los que estamos en las gradas. La Sra. Alfonso Mirabal está preocupada porque "el sustituto de Rubén Remigio Ferro es una figura extremadamente dócil y plegada al poder político cubano". ¡¡Jajaja!!
Esa historia tiene más de seis décadas.
¿A quién le importa ese nombramiento a estas alturas en que Cuba está en apagón perpetuo?