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Salud

Un brote de hepatitis A se extiende en cárceles y zonas vulnerables de Cuba

La insalubridad, la falta de agua potable y la crisis del sistema de salud agravan la propagación.

Madrid
Un basurero en La Habana Vieja, enero de 2026.
Un basurero en La Habana Vieja, enero de 2026. Diario de Cuba

La hepatitis A se está propagando en prisiones cubanas y comunidades vulnerables de varias provincias del país, en medio de un escenario marcado por la insalubridad crónica, la escasez de agua potable y la precariedad del sistema sanitario, según denuncias de familiares de reclusos y reportes desde distintos territorios.

Uno de los focos más recientes ha sido identificado en la prisión de San Ramón, en Manzanillo, provincia de Granma, donde un número indeterminado de internos presenta síntomas compatibles con la enfermedad, informó Martí Noticias. Entre los afectados se encuentra el preso político Fernando Michael Bárzaga Mompié, de acuerdo con información confirmada por allegados.

Aunque la hepatitis A suele ser una infección autolimitada, los reclusos enfermos no reciben atención médica adecuada. Familiares denunciaron que no cuentan con medicamentos básicos para aliviar síntomas como náuseas y vómitos, lo que incrementa el riesgo de deshidratación. Tampoco tienen acceso a una dieta adecuada ni a una hidratación constante, medidas recomendadas para la recuperación.

Condiciones propicias para el contagio

La hepatitis A se transmite principalmente por la vía fecal-oral, a través del consumo de agua o alimentos contaminados, la falta de higiene personal o el contacto estrecho. Estas condiciones son habituales tanto en las cárceles como en numerosos barrios del país, donde la acumulación de basura, las tupiciones del alcantarillado y la contaminación del agua potable se han vuelto estructurales.

Reportes previos señalan una expansión alarmante de la enfermedad dentro del sistema penitenciario, con casos detectados entre finales de 2024 y principios de 2026 en prisiones como La Pendiente, en Santa Clara; La Condesa y Quivicán, en Mayabeque; Boniato y Aguadores, en Santiago de Cuba; El Típico, en Las Tunas; y Valle Grande y el Combinado del Este, en La Habana.

"En el Combinado del Este hay hepatitis, que lleva un tratamiento que allí ellos no lo pueden hacer y en otras prisiones de Cuba también hay", dijo a Martí Noticias la esposa de un preso político, que pidió mantener el anonimato por temor a represalias.

La mujer alertó además sobre la gravedad del contexto sanitario general. "En la calle hay hepatitis, hay un brote de hepatitis en Cuba, hay niños con hepatitis y puede resultar peligroso en los tiempos que corren que no hay medicamentos y la higiene está ausente tanto en las prisiones como afuera debido a la escasez de agua que muchas veces llega a la población mezclada con aguas residuales".

Oriente del país, entre los más afectados

En el oriente cubano, particularmente en Santiago de Cuba, las alertas por hepatitis A se multiplican. El periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada informó en su página de Facebook de casos en varias áreas de salud del municipio, incluidos policlínicos que atienden población infantil.

Según la información recopilada, la transmisión estaría asociada al consumo de agua contaminada, en un contexto de redes de alcantarillado envejecidas y desbordadas, posible contaminación cruzada entre aguas residuales y tuberías de agua potable, y falta sistemática de recogida de desechos sólidos.

A ello se suma la escasez de productos básicos de higiene, como cloro y detergente, y la proliferación de vectores —moscas, cucarachas y roedores—, creando un entorno propicio para la expansión de enfermedades infecciosas.

Alerta epidemiológica en Ciego de Ávila

En Ciego de Ávila, las autoridades sanitarias reconocieron la detección de casos sospechosos de hepatitis en varios municipios. El subdirector de Epidemiología del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología, José Luis López González, confirmó al periódico oficial Invasor que se mantiene una "estrecha vigilancia epidemiológica".

"Estamos trabajando en la caracterización precisa de estos eventos, tomando muestras y realizando los estudios de laboratorio correspondientes para determinar el tipo de hepatitis y su posible origen", declaró el especialista, quien señaló como hipótesis la contaminación del agua o de alimentos.

Aunque las autoridades anunciaron acciones de control y prevención, la sospecha de un brote ocurre en un momento especialmente crítico, cuando en la Isla circulan dengue, chikungunya y, en menor medida, el virus oropouche, con un sistema de salud desbordado y sin capacidad real de respuesta.

Una amenaza subestimada

Si bien la hepatitis A suele cursar de forma leve, puede provocar insuficiencia hepática fulminante en personas mayores o en casos excepcionales. En el contexto cubano actual, marcado por la crisis sanitaria, la escasez de medicamentos y el deterioro de las condiciones higiénicas, incluso una enfermedad considerada prevenible se convierte en una amenaza grave para la población más vulnerable.

En las cárceles, donde la hacinación y la falta de atención médica son constantes, el riesgo se multiplica, como han denunciado familiares y organizaciones de derechos humanos.

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