Las miles de familias que perdieron sus viviendas por el azote del huracán Melissa en Santiago de Cuba, y que según cifras oficiales ascienden a 22.000, reciben como solución locales estatales, contenedores metálicos y casas de madera.
Danislay Hechavarría Duvalón, coordinadora de Programas y Objetivos de la Construcción en el Gobierno en esa provincia, una de las más afectadas por el meteoro, que atravesó la región oriental de la Isla el 29 de octubre pasado, dijo que "la adaptación de locales y de contenedores en viviendas, así como la construcción de cientos de casas tipología IV se constituyen en las soluciones más viables, así como la restitución de las cubiertas en aquellas que tuvieron tales daños", citó el diario oficial Granma.
Las casas tipología IV son el eufemismo que usan las autoridades para englobar viviendas de madera y construidas con materiales de producción local, que evitan el uso de acero y cemento, lo cual las convierte en posibles víctimas de futuros ciclones.
En Santiago de Cuba son 137.000 los inmuebles con algún tipo de daño por el huracán, según las cifras oficiales, entre ellos 22.000 derrumbes totales, cuyos dueños "son atendidos en las oficinas de trámites y los respectivos puntos de venta de materiales de la construcción", dijo la funcionaria.
Las nuevas casas se levantan en áreas del reparto Julio Maceo, en el municipio San Luis, así como en el de Mella, mientras que "se evalúan otras soluciones en los municipios más afectados (Santiago de Cuba, con alrededor de 67.000 viviendas, Palma Soriano y Contramaestre), y el prototipo de casa donde no se utilice cemento, ya edificada en Segundo Frente", afirmó Hechavarría Duvalón.
Los contenedores metálicos adaptados como casas, un proyecto polémico propuesto por el Gobierno, se han convertido en otra de las opciones que las autoridades presentan como solución a la falta de viviendas en Cuba.
Según otro reporte de Granma, la estatal Empresa Electromecánica de Villa Clara, perteneciente al Ministerio de la Construcción, avanza en la ejecución de 20 casas a partir de la reutilización de contenedores metálicos industriales. Esas viviendas, difícilmente habitables cuando el calor del verano las convierta en virtuales hornos, serán distribuidas por el Gobierno provincial.
Estas "soluciones" confirman el profundo déficit estructural que arrastra Cuba y amplifica la preocupación entre especialistas y damnificados, que ven en esta alternativa un parche improvisado, mientras las autoridades llevan meses presentándola como un "proyecto innovador" en varias provincias.
Tras el paso del huracán, la prensa oficial volvió a subrayar que el Gobierno aceleraría esa política, ahora ampliada a Guantánamo y Santiago de Cuba como parte de la etapa recuperativa del meteoro.
La expansión del plan sugiere que el Estado carece de materiales suficientes para rehabilitar casas tradicionales y opta por soluciones rápidas y baratas, aunque no necesariamente adecuadas para climas tropicales, familias numerosas o personas vulnerables. Ello, en tanto la edificación de hoteles con los más altos estándares constructivos no se detiene en la Isla.
Al cierre de marzo de 2025, el déficit habitacional en Cuba ascendía a 805.583 viviendas, de las cuales 398.364 requieren rehabilitación y 407.219 deben construirse desde cero.
En los primeros tres meses del año, apenas 2.728 nuevos hogares fueron levantados en todo el país, un crecimiento del 0,1% respecto al año anterior. En ese mismo período, el plan estatal de construcción solo se cumplió al 12%, según informes del Ministerio de la Construcción (MICONS).
El problema, más que presupuestario, es estructural. La industria nacional de materiales de construcción —cemento, acero, elementos de pared y carpintería— está muy por debajo de su capacidad, y las importaciones, sujetas a una aguda falta de divisas, son insuficientes.
Bohíos, con techos de guano. Esa es la innovación constructiva en Cuba.