La empresa española Tabacalera, socia de la estatal cubana Cubatabaco en la comercialización mundial de los puros cubanos, intenta desvincularse del empresario británico-camboyano Chen Zhi, sancionado por Estados Unidos y Reino Unido y actualmente prófugo de la Justicia estadounidense, según confirmó la compañía a la AFP.
Chen Zhi, fundador del grupo camboyano Prince, es señalado por las autoridades de Estados Unidos como responsable de supervisar redes de trabajos forzados y tráfico humano vinculadas a estafas en línea en el sudeste asiático. En octubre pasado, el Departamento de Justicia de EEUU anunció su imputación formal y lo declaró fugitivo.
Aunque Tabacalera aseguró que Chen Zhi está siendo apartado de sus operaciones, la información conocida hasta ahora revela que el empresario es "accionista mayoritario" de Allied Cigar Corporation, la empresa matriz que controla Tabacalera desde su venta en 2020 por parte del grupo británico Imperial Brands. Allied Cigar es, a su vez, el socio privado de Habanos SA, la compañía mixta que gestiona la exportación global del tabaco cubano.
Un portavoz de Tabacalera afirmó a la AFP que "se están tomando las medidas necesarias para garantizar que Chen Zhi quede completamente apartado" y que los accionistas minoritarios pretenden adquirir su participación. Sin embargo, no se ha precisado el calendario ni los mecanismos concretos de esa supuesta salida, ni si las autoridades cubanas han sido informadas formalmente del proceso.
La situación ha adquirido mayor visibilidad tras la filtración de un organigrama corporativo al que tuvo acceso la AFP, presentado por una empresa distribuidora de puros en Escandinavia ante el ayuntamiento de Gotemburgo, en Suecia. En ese documento, Chen Zhi aparece como "beneficiario efectivo" de una red de sociedades pantalla con sede en Europa, Asia y el Caribe, que desemboca en su participación accionarial en Tabacalera.
Las autoridades municipales suecas confirmaron que esa información fue entregada para cumplir con la legislación local sobre tabaco y alcohol, que exige transparencia sobre la propiedad real de las empresas. Según el ayuntamiento de Gotemburgo, los datos sitúan a Zhi como principal beneficiario de la estructura empresarial.
El caso no se limita a Estados Unidos. Reino Unido congeló activos inmobiliarios y comerciales vinculados a Chen Zhi por más de 130 millones de dólares, mientras que Taiwán, Singapur y Hong Kong han incautado bienes relacionados con su red por un valor aproximado de 350 millones de dólares. Estas sanciones internacionales contrastan con el silencio mantenido hasta ahora por Habanos y por las autoridades cubanas sobre el caso.
La controversia emerge en un momento sensible para el negocio del tabaco cubano. En 2024, Habanos reportó una facturación récord de 827 millones de dólares, impulsada por una estrategia que reposiciona los puros cubanos como un producto de lujo inaccesible para la mayoría de los cubanos. El crecimiento ha estado liderado por la región Asia-Pacífico, que ya representa el 24% del valor de las ventas del grupo, mientras el mercado estadounidense permanece cerrado por el embargo.
Para el Gobierno cubano, el tabaco es uno de los principales rubros de exportación, junto con el níquel y los servicios médicos, y una fuente clave de divisas en medio de la prolongada crisis económica. La revelación de los vínculos entre Habanos y un empresario acusado de delitos graves de alcance internacional añade un nuevo elemento de opacidad a un sector estratégico que el Estado presenta como ejemplo de éxito.
Mientras Tabacalera asegura estar en un proceso de "reestructuración" para excluir a Chen Zhi, el caso pone bajo escrutinio el modelo de asociaciones del Gobierno cubano con capital extranjero y los riesgos que estas alianzas pueden implicar.