Un nuevo derrumbe parcial en la antigua sede del Instituto Superior de Diseño (ISDi), en Centro Habana, volvió a poner de manifiesto el avanzado deterioro del inmueble y la inacción de las autoridades frente a uno de los símbolos más visibles del colapso urbano en la capital cubana.
El desplome ocurrió en la mañana del miércoles, apenas dos días después de que la empresa privada Gómez y Durán Construcciones SRL advirtiera públicamente del riesgo inminente en el lateral del edificio, ubicado en la intersección de Belascoaín y Carlos III. "Las alertas no sirvieron de nada", lamentó la constructora en Facebook, que había publicado fotos del evidente peligro estructural.
De acuerdo con un colaborador de CubaNet presente en el lugar, el derrumbe sorprendió a varias personas que se encontraban dentro del edificio recolectando ladrillos y escombros. Vecinos y trabajadores de cafeterías cercanas aseguraron haber visto a varias personas dentro en ese momento. Aunque no se pudo confirmar por otra vía, la retirada posterior de rescatistas y ambulancias sugiere que no hubo lesionados.
El inmueble había sufrido un colapso mayor en enero, cuando una parte de la estructura cayó y bloqueó el acceso a viviendas contiguas, forzando la evacuación de familias enteras y dejando herida a una anciana de 78 años. A pesar de que desde entonces las autoridades capitalinas reconocieron que la zona estaba "declarada en estado de derrumbe", la demolición progresiva avanza lentamente y el edificio continúa siendo un punto de riesgo para transeúntes y vecinos.
Saqueo y vandalismo: un patrimonio académico reducido a escombros
El deterioro del ISDi no solo es estructural. Durante los últimos meses, su abandono ha desencadenado un proceso de saqueo sistemático que ha indignado a generaciones de diseñadores y artistas formados allí.
El director de arte del ICAIC, Luis Lacosta, denunció en redes sociales el "vandalismo total" sufrido por la institución. Según su testimonio, tras el derrumbe inicial y la falta de custodia, el edificio quedó expuesto al saqueo: muebles, mesas de dibujo, televisores, aires acondicionados, puertas, ventanas e incluso documentos históricos desaparecieron sin que autoridad alguna interviniera.
"¿Cómo se puede haber dejado una institución universitaria abandonada al punto de perderlo todo?", cuestionó Lacosta, subrayando que entre lo perdido están tesis de grado, libros, archivos y documentos que conformaban la memoria intelectual del diseño cubano.
El diseñador y egresado del ISDi Esteban Aquino denunció que parte de la documentación académica terminó arrojada como basura en el parque Carlos J. Finlay. “Proyectos de diploma, catálogos, libros… todo esparcido como desecho”, lamentó. La escena se ha convertido en un símbolo del desamparo institucional hacia la cultura y la educación.
Las reacciones en redes sociales coinciden en un sentimiento de indignación y duelo por la pérdida de un patrimonio único: “Es el apocalipsis montado en bicicleta y sin manubrios”, comentó el artista Jorge Manuel Almagro Calderón. Otros apuntan a que lo sucedido ya era previsible ante la descomposición general del país.
Ninguna explicación oficial
A pesar de las denuncias de saqueo, el progresivo colapso del edificio y los riesgos constantes para la población, ninguna autoridad del Ministerio de Educación Superior ni del propio Instituto ha ofrecido declaraciones públicas. La única referencia oficial, divulgada meses atrás, anunciaba la futura reubicación del ISDi en un antiguo politécnico en Playa, pero sin fecha concreta.
Mientras tanto, la vieja sede —abierta en 1984 y alma del desarrollo del diseño industrial y gráfico en Cuba— continúa hundiéndose entre escombros, despojos y silencio oficial.
Para los vecinos de Centro Habana, la preocupación es la integridad física y para los artistas y diseñadores del país, el colapso del ISDi es también el derrumbe de una parte esencial de la cultura profesional cubana.