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Salud

Las epidemias cubanas que estuvieron a punto de no contarnos

No es la primera vez que el Gobierno oculta una crisis sanitaria tan grave como la que hoy vive Cuba.

Madrid
Una doctora atiende a un niño ingresado en un hospital cubano.
Una doctora atiende a un niño ingresado en un hospital cubano. Escambray

El régimen cubano acaba de reconocer que la Isla vive una epidemia. Lo hace a mediados de noviembre, más de tres meses después de que los casos de dengue, chikungunya, oropuche, los brotes de hepatitis y enfermedades digestivas, se extendieran por la geografía nacional con el inicio tardío de las lluvias y el aumento de las temperaturas.

Los reportes y llamados a atender la crisis han circulado por las redes sociales sin que las autoridades y mucho menos la prensa oficial se dieran por enterados, y los reportes oficiales se limitaran a hablar de arbovirosis comunes a esta época del año, así como a minimizar la gravedad de la situación.

Ahora, cuando "el virus", como los cubanos han denominado el terrible coctel de enfermedades, paraliza funciones el Ballet Nacional de Cuba y representaciones en teatros de la Isla, provoca el cierre de centros laborales y oficinas bancarias, sin mencionar las cifras no oficiales de muertes que deja, las autoridades deciden reconocer su impacto.

¿Es la primera vez que algo tan grave se oculta? Pues no. Basta revisar los últimos seis años para reparar en cómo la tradición de esconder enfermos, muertes y contagios se impone en la narrativa del régimen cubano. 

"Aquí no hay zika", pero en España sí

En 2017 hubo un brote epidémico de zika en Cuba que el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) no reportó. Según sus funcionarios, en la Isla solo había casos de dengue comunes para la época de calor y lluvia. En ese entonces, la internet de datos no existía y en las redes sociales se habló poco de la situación. Hasta hoy ignoramos cuán severo fue el impacto.

Pero dos años después, un estudio liderado por el Hospital Clínic y el Instituto de Salud Global (ISGlobal), ambos de Barcelona, puso al descubierto la verdad.  

En un periodo de alrededor de tres años, el Servicio de Medicina Tropical del Hospital Clínic de la ciudad española detectó 42 casos importados de zika. Mientras que en 2016 los viajeros infectados por esa dolencia regresaban de diferentes países de América Latina y el Caribe, los casos diagnosticados a finales del 2017 y de 2018 procedía exclusivamente de Cuba.

"Estos casos podrían reflejar una falta de inmunidad colectiva en la población cubana, así como la posibilidad de que sea uno de los últimos lugares en América donde aún hay transmisión del virus", explicó entonces Alex Almuedo, primer autor del estudio, en declaraciones a la agencia de noticias EFE.

José Muñoz, coordinador del estudio y jefe del Servicio de Medicina Tropical del Hospital Clínic e investigador de ISGlobal, señaló que estos resultados "subrayan la necesidad de estar alertas a la posibilidad de infección por zika en viajeros que regresan de Cuba".

El zika estaba extendido por Latinoamérica entre 2015 y 2016, para después disminuir el número de casos, aunque Cuba fue uno de los últimos países en declararlos. El primer caso autóctono se confirmó en marzo de 2016, y datos posteriores indicaron que a mediados de 2017 hubo un brote epidémico en Cienfuegos, con más de 600 casos confirmados.

En julio de 2019, durante las sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, la vicetitular de Epidemiología del MINSAP, Regla Angulo, dijo que en la Isla no se reportaba transmisión de zika desde hacía un año. Esos datos no cuadraron con el descubrimiento español.

El brote de Covid que no iba a ser reportado

En abril de 2021, el Covid estaba desatado en Cuba, pero un extraño brote en el poblado de Torriente, en Jagüey Grande, Matanzas, que afectó a buena parte de sus vecinos, fue calificado por el MINSAP local como "casos con neumonías de varios tipos, pero ninguna es nueva ni diferente".

Fernando Acebo, director de Higiene, Epidemiología y Microbiología en el territorio, tuvo que reconocer una semana después de informar lo anterior que la situación, que provocó al menos una decena de muertes y el confinamiento y militarización de Torriente, se debía a la circulación en el territorio de la variante sudafricana, subvariante de ómicron, en los municipios de Jagüey Grande, Colón y Jovellanos, y de la cepa de California en Cárdenas.

También el doctor Francisco Durán, director nacional de Epidemiología, negó un panorama de gravedad en Jagüey Grande. En su comparecencia televisiva diaria sobre la pandemia en Cuba, el funcionario dijo que en ese territorio matancero la situación era consecuencia de la transmisión de Covid-19 y descartó la posibilidad de que hubiera otros virus respiratorios, como el H1N1.

En esos días, la doctora en Ciencias María Guadalupe Guzmán, directora de Investigación, Diagnóstico y Referencia del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), informó que en la Isla se habían detectado cinco cepas del coronavirus y reconoció que las provincias de La Habana, Mayabeque y Pinar del Río tenían el mayor número de patrones-variantes. Pero no mencionó a Matanzas.

Gracias a activistas locales, DIARIO DE CUBA reveló la situación, que trascendió además en las redes sociales. 

Este panorama desembocó en una crisis sanitaria que apenas tres meses después dio lugar a las protestas masivas de alcance nacional del 11 y 12 de julio, que mostraron el hartazgo de los cubanos ante la escasez de alimentos y productos de primera necesidad, la pandemia agravada y los apagones.

Ninguna autoridad cubana reconoció que la crisis en Matanzas estuvo vinculada a la presencia de miles de turistas de Rusia, que siguieron afluyendo al balneario de Varadero mientras en ese país los contagios de las nuevas variantes de la enfermedad marcaban récords. Numerosos trabajadores de los hoteles de Varadero viven en municipios como Jagüey Grande, Jovellanos y Cárdenas. ¿Casualidad?

La crisis silenciada de 2025

Ante el peso de las evidencias, en octubre último el aparato de desinformación de la policía política cubana echó a rodar la idea de que la grave crisis sanitaria que tenía por epicentro a la provincia de Matanzas pudiera deberse a una maniobra de la inteligencia de EEUU.

Un texto publicado por el sitio Razones de Cuba sugirió que una alerta de viaje emitida por Washington a finales de septiembre "traslada una alarma a todos los posibles visitantes de otras partes del mundo" que viajan al país como turistas.

"Cuba ha sido víctima de decenas de acciones de guerra biológica de EEUU para afectar su economía, como fue la fiebre porcina africana, por la cual hubo que sacrificar en dos ocasiones la masa porcina, y el actual brote también puede afectar el turismo, un sector que desde hace algunos años es blanco de fuertes campañas mediáticas para tratar de impedir la entrada de dinero al país e incluso presiones sobre líneas aéreas, agencias de reservaciones y otros receptivos que promocionan el turismo hacia la Isla", se victimizó el autor el texto, un alias utilizado por un operador de la Seguridad de Estado.

"Por tanto, estas epidemias no pueden ser tan casuales, porque la guerra biológica contra Cuba tiene larga data y siempre con el fin de dañar su economía", concluyó.

Usando la misma lógica: ¿será casualidad que uno de los peores brotes del "virus" que hoy afecta a Cuba se haya producido a fines del verano en Matanzas? ¿Justificará ello que, como aseguran los rumores que hoy circulan en la Isla, entre las dolencia que sufren las personas hay algo más que las arbovirosis y que las autoridades no han informado?

Los antecedentes de opacidad y silenciamiento encienden las más descabelladas hipótesis. Pero ahora que La Habana acabó por reconocer que hay un grave problema de salud, quién sabe qué tardías revelaciones nos esperan.

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2 comentarios

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Después de huracán Melissa vendrá tifus, cólera además del dengue, chikinguya y otros.Las condiciones higiénicas son pésimas....

Profile picture for user Pedro Benitez

La isla en un gran campo de tierra fértil para las “semillas” de Cólera. El Cólera y la ausencia de agua potable son buenos amigos.