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Política

La Habana firma la declaración final de la cumbre CELAC-Unión Europea, pero Managua y Caracas no

De los 33 miembros de la CELAC y los 27 de la UE, solo nueve jefes de Estado o de Gobierno asisten a la reunión, celebrada en Colombia.

Madrid
Asistentes a la cumbre CELAC-UE.
Asistentes a la cumbre CELAC-UE. Reuters

La cuarta cumbre entre la Unión Europea (UE) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), celebrada los días 9 y 10 de noviembre en Santa Marta, Colombia, concluyó con una declaración conjunta cargada de buenas intenciones que La Habana suscribió, pero no Venezuela y Nicaragua.

El documento incluye un llamado a "poner fin al embargo" de Washington contra La Habana, una postura en la que coinciden tanto la mayor parte de los gobiernos de América Latina como de Europa, pero también expresa "profunda preocupación por la guerra en curso contra Ucrania", invasión que los aliados de Moscú en la región apoyan abiertamente.

Sin mencionar a EEUU ni a Donald Trump, la declaración final menciona "la importancia de la seguridad marítima y la estabilidad regional en el Caribe", en referencia al cerco militar de Washington en el área, y que el chavismo califica como una amenaza directa.

La reunión, que tuvo lugar hasta el lunes 10 de noviembre, tuvo la ausencia de figuras de primer nivel, lo cual redujo el perfil político del evento, que se había planteado inicialmente como un espacio para relanzar las relaciones birregionales.

Entre los asistentes figuraron el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y la alta representante de Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, quienes hicieron llamamientos a "respetar el Derecho internacional", en alusión a los recientes ataques estadounidenses contra presuntas narcolanchas en el Caribe y el Pacífico. 

Kallas insistió en que todas las operaciones militares extraterritoriales "deben ajustarse al Derecho internacional", en una crítica velada a la estrategia de Washington, señaló el medio Euronews.

El contexto geopolítico restó brillo al encuentro. Las medidas impulsadas por Trump, incluido el refuerzo militar en el Caribe y una política exterior más intervencionista, tensionaron el ambiente entre las delegaciones latinoamericanas y europeas. Durante las sesiones, varios mandatarios de la región reclamaron mayor autonomía frente a Washington y pidieron a Europa un papel más equilibrado ante la creciente presión de Estados Unidos y China.

La declaración final recogió la necesidad de "respetar la soberanía y el multilateralismo", aunque evitó referencias directas a las tensiones con EEUU.

"Reiteramos nuestra oposición al uso o la amenaza del uso de la fuerza y a cualquier acción que no sea conforme con el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas", asegura la declaración, firmada el domingo por 58 de las 60 naciones presentes. Venezuela y Nicaragua se apartaron del documento.

Más temprano, Luiz Inácio Lula da Silva, aliado del presidente de Colombia y anfitrión de la cumbre, Gustavo Petro, reiteró su preocupación por la presencia militar estadounidense en la región.

"La amenaza del uso de la fuerza militar volvió a ser parte de la cotidianidad de América Latina y del Caribe. Viejas maniobras y retóricas son recicladas para justificar intervenciones ilegales", dijo Lula.

La declaración conjunta de la cuarta cita entre los bloques, que sigue a la celebrada en Bruselas en 2023, incluye además una condena a "la guerra en curso contra Ucrania que continúa causando un inmenso sufrimiento humano".

Según Kallas, este fue el punto de discordia para que Venezuela y Nicaragua se apartaran de la declaración.

El documento también hace referencia a la campaña militar israelí en Gaza y menciona la solución de dos estados para el conflicto.

Para analistas consultados por Euronews, la cumbre dejó "una sensación de oportunidad perdida". Aunque los líderes lograron mantener vivo el diálogo UE–CELAC, la ausencia de los principales dirigentes europeos y la falta de acuerdos concretos proyectaron la imagen de una relación que sigue buscando su rumbo en un mundo cada vez más polarizado.

Petro aseguró que la ausencia de líderes de alto nivel no comprometería los resultados: "No hay baja participación, hay una participación sustancial. Esto no se puede mirar solamente en números", dijo a los periodistas. 

Según informó la Cancillería colombiana, de los 60 jefes de Estado o de Gobierno invitados (33 latinoamericanos y 27 europeos), 12 habían confirmado su asistencia, aunque finalmente solo nueve líderes acudieron a Santa Marta.

La cumbre, finalmente condensada en una sola jornada de trabajo formal, sirvió para reafirmar el compromiso político entre ambos bloques, con especial énfasis en la cooperación para la transición verde y digital, la lucha contra el crimen organizado y el fortalecimiento del Estado de derecho. 

En el ámbito económico, la UE reiteró su apuesta por el programa Global Gateway, destinado a movilizar inversiones europeas en infraestructuras, digitalización y sostenibilidad en América Latina y el Caribe.

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1 comentario

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Esa gente fue a oler perico y beber whiskey escoces, ninguno resuelve nada.