Un día después del paso del huracán Melissa por Santiago de Cuba y todavía bajo los efectos de vientos, inundaciones y de intermitentes lluvias muchos santiagueros salieron a las calles, unos para valorar los daños sufridos en sus viviendas y sus alrededores, y la mayoría para buscar comida.
Mientras unos jóvenes pregonan la venta de pan de barra a 100 pesos la unidad en el Distrito José Martí, que muy pocos compran, otras personas recorren las MIPYMES a ver si hay alguna abierta.
"Puede verse como irresponsable salir a la calle ahora", dice Alina que vive en el Distrito, "pero hay hambre, entiendo que mucha gente no tiene comida, y aquí no nos vendieron nada en la bodega para pasar el ciclón, así que si no tenías dinero no puedes almacenar comida", señala.
Para los adultos mayores son momentos especialmente difíciles porque el huracán coincidió con los días asignados para el cobro de sus pensiones (entre el 26 y el 30 de cada mes) y muy pocos pudieron cobrar, dado el cierre de las sucursales bancarias para el aseguramiento de las instalaciones y los apagones preventivos.
"Estoy sin un peso y sin comida", dice Ricardo jubilado que vive en la Avenida Patria, "me queda un poco de picadillo que me trajo mi nieto que logró coger del camión de Martí, lo cocinamos para que no se echara a perder y lo como con viandas, pero sin frío [refrigeración] hay que comérselo ya".
"Esta ha sido la peor preparación del Gobierno para un ciclón que yo recuerde. Esto ha sido un sálvese quien pueda", concluye.
En huracanes anteriores los gobiernos de las provincias afectadas adelantaban las ventas de los alimentos por la libreta de abastecimiento, entregaban lonas, precintas y arena para apuntalar techos y ventanas, y también alimentos gratis recibidos por donaciones. Para el huracán Melissa solo en el municipio Mella entregaron un paquete de espaguetis, arroz, una caja de cigarros y una lata de sardinas para mayores de 65 años.
A pesar de las informaciones de las donaciones monetarias y de alimentos recibidas por el Gobierno cubano por parte de las Naciones Unidas, el Gobierno de Noruega y el Programa Mundial de Alimentos, la población se siente abandonada y escéptica de que esos recursos lleguen a sus manos.
El viceministro primero del Ministerio de la Industria Alimentaria, Javier Francisco Aguiar, instruyó "preveer toda distribución posible de alimentos a las provincias orientales, especialmente para los municipios montañosos y zonas de difícil acceso", pero la realidad es que en la ciudad de Santiago, antes del paso del huracán, no se distribuyó alimento alguno por parte del Gobierno.
"De dónde van a sacar el arroz si no tienen, nos deben el arroz de dos meses", explica Mileidis, ama de casa y madre de un niño de diez años. "Aquí todos ahora están pendientes de las MIPYMES para comprar comida. Ya me dijeron de una que está abierta y voy a ver si me llega para comprar dos libras de arroz tan siquiera, porque ahora los precios seguro que suben".
Una mirada en las pocas MIPYMES abiertas el segundo día después del paso del huracán le dió la razón a Mileidis. El picadillo de pollo, el que más consume la población, pasó de 280 a 350 pesos la libra, el pollo de 360 a 450, la carne de cerdo de 600 a 800 pesos, el aceite de 800 a 1000 la botella, el arroz de 180 a 220, y hasta el paracetamol, que es el medicamento utilizado para los virus que proliferan en el país, subió de 280 a 350 el blister en el mercado negro.
Ahora es cuando empieza el via crucis de los afectados por Melisa, que Dios se apiade de los nagues.
Ya GAESA está apropiándose del efectivo,los mosquiteros donados por la ONU,las donaciones en efectivo.Recibiran los afectados alguna conserva de la Reserva del Alto Mando( RAM) a punto de caducar .Ellos cada vez que llega alimento de conserva en donación ,renuevan su reserva para llenar la panza a esbirros....
¿Y los Carmelitas Descalzos, la Iglesia Pentecostal de Pinar del Río y Cáritas no habían llevado toneladas de comida?