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Sucesos

Un bote para volver a casa: las aguas de Melissa transforman Mayarí en un archipiélago

'El agua potable es un problema, porque no se ha podido bombear por falta de electricidad, y la gente para beber anda buscando de casa en casa', dice una fuente a DIARIO DE CUBA.

Mayarí
Pobladores de Mayarí recurren a botes para llegar a sus viviendas.
Pobladores de Mayarí recurren a botes para llegar a sus viviendas.

En Mayarí, al norte de Holguín, no llovió una enormidad, como se esperaba desde que sus pobladores supieron que el huracán Melissa atravesaría el municipio, en su ruta hacia la costa norte de Cuba. Pese a ello, son las inundaciones el principal problema al que se enfrentan los vecinos de la zona a casi 48 horas del azote.

"Las personas aquí, en el barrio mío por lo menos, están incomunicadas", comentó el periodista independiente Osmel Ramírez a DIARIO DE CUBA, confirmando una realidad que padecen miles de residentes en Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo, así como en otras áreas de Holguín, que sufrieron lo más duro del meteoro.

En Mayarí en concreto hay numerosas zonas "incomunicadas por la crecida de los ríos. No tanto ya por el agua que cayó, porque las precipitaciones no fueron tan abundantes como se preveía, sino porque de la montaña, que fue donde más llovió, bajó agua en crecida".

Ramírez señala que en esa región "las montañas han escurrido mucha agua para la presa. Lamentablemente, aunque la población estaba inquieta previo al huracán y quería que aliviaran la presa Mayarí, que estaba, según se decía, al 70% de llenado, nunca se alivió antes del huracán. No somos técnicos, pero todo el mundo considera que es una negligencia, que era importante drenar".

Como consecuencia de lo anterior, el vertimiento del embalse, el segundo de mayor capacidad de Cuba, ha inundado amplias zonas de Mayarí.

"Estamos incomunicados por islas; la ciudad de un lado, con su parte norte, y aislada la sur, más los barrios rurales separados completamente por los arroyos que están desbordados y el río Mayarí también, represando todos los arroyos", describe.

Según el periodista independiente, un vecino de la zona de Arroyo Hondo, de Corcovado, está atrapado con su casa aislada completamente por el agua. "No lo han sacado, están esperando a ver si aparece un bote. Hay gente que tiene botes particulares, que han fabricado para pescar en la presa, y voluntariamente los donaron para transportar a personas que se habían quedado fuera de su casa y estaban completamente aisladas".

"Hay vecinos que han ofrecido meriendas, gente que está dando remo, muchas iniciativas individuales. Como hay numerosos árboles derribados, hay actividad recogiendo todo lo que se ha roto. Unas cuantas casas tienen el tejado levantado", señala.

Ramírez advierte que el apagón que sufren se extenderá más allá de lo que duren las aguas en despejar los caminos, puesto que abundan los postes de tendido eléctrico derribados.

Pero la situación no afecta solamente a los vecinos de Mayarí, sino además a la Termoeléctrica de Felton, una de las principales generadoras de energía del país, ubicada al norte del municipio y que fue desconectada ante la proximidad de Melissa. 

Según Ramírez, la toma de agua que alimenta a la planta térmica, conectada a la presa Mayarí, también está aislada por tierra.

"No se reportan pérdidas de vidas humanas, pero hay muchos daños en la agricultura. Toda la cosecha de maíz se encuentra aplastada. Estaba en el tiempo de espiga, que todavía no se recupera. En cuanto al plátano, está abatido todo, maltrecho, y los frijoles que había sembrado la gente también se encuentran en mal estado", añade.

Otro golpe duro afecta a la cosecha tabacalera de la zona: "Como estamos aislados, todavía no hay información completa, pero sí hay varios ranchos de tabaco (casas de cura) para la cosecha que va a empezar que fueron derribados".

Los vecinos, pese a las inundaciones, carecen paradójicamente de agua potable. "Es un problema, porque no se ha podido bombear por falta de electricidad, y la gente ya no tiene dónde conseguir agua para beber. Andan buscando de casa en casa. En cuanto a los alimentos, la gente se avitualló con el sector privado, pero ahora no hay acceso a nada. Se sabe que la mayoría no puede almacenar alimentos con los precios que hay, así que a duras penas pueden comprar lo mínimo para el momento", señala.

"Es una situación difícil, de mucho trabajo, con la limpieza de los daños, vecinos que desmontaron el techo de sus casas y ahora lo están poniendo. Es una actividad febril, un hormigueo de gente, todo el mundo trabajando".

Mayarí no está aún en las noticias que las autoridades ofrecen sobre las zonas afectadas por Melissa, por lo que no hay una imagen completa de los destrozos.

No obstante, Osmel Ramírez celebra que el desastre no acabara siendo mayor, "porque la previsión era que fuera a pasar algo mucho peor", dice, aliviado. "Pero hizo mucho daño".

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