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Electricidad

A las puertas del huracán Melissa, los apagones en Cuba no dan tregua y golpean las hemodiálisis

Averías en termoeléctricas y fallos en hospitales agravan la crisis energética antes del paso del poderoso huracán que amenaza el oriente del país.

La Habana
Amarre de módulos fotovoltaicos en Vertientes ante la llegada de Melissa.
Amarre de módulos fotovoltaicos en Vertientes ante la llegada de Melissa. Empresa Eléctrica Camagüey/Facebook

Mientras Cuba vive horas de angustia ante el inminente impacto directo del huracán Melissa, que ya ha alcanzado este lunes categoría 5, el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) vuelve a mostrar signos de desastre. Este fin de semana, nuevas averías en centrales térmicas clave y prolongados apagones en barrios y hospitales evidencian la precaria situación energética del país, que afrontará la emergencia con un sistema inestable y al borde del colapso.

La Unión Eléctrica (UNE) confirmó la salida de la Unidad 6 de la Central Termoeléctrica Antonio Maceo (Renté), en Santiago de Cuba, a las 18:04 del domingo 26 de octubre, debido a un salidero en la caldera. La avería dejó fuera de servicio uno de los principales bloques generadores del oriente, apenas horas después de que la propia empresa reportara la "estabilidad" de las tres unidades de esa planta, que aportaban 165 MW al sistema eléctrico.

En Matanzas, la termoeléctrica Antonio Guiteras, la de mayor capacidad del país, apenas sostenía el sábado una generación "sobre los 200 MW" después de una interrupción de su servicio el viernes por una avería en un transformador, según informó el periodista oficialista José Miguel Solís

El ingeniero Román Pérez Castañeda, subdirector técnico de la planta, reconoció que se preparan para un nuevo mantenimiento de cuatro días y un futuro paro general de seis meses, una admisión que confirma el deterioro estructural de la generación nacional incluso antes del impacto del huracán.

Protestas y quejas de la población

Publicaciones de la UNE en redes sociales sobre la situación han estado seguidas por una avalancha de comentarios de ciudadanos indignados por los apagones y la falta de respuesta en momentos críticos.

"Estamos incomodísimos con los apagones frecuentes y prolongados, pero ahora pienso en las personas del oriente del país. Es muy serio lo que se les avecina con Melissa", escribió Nela Ber, quien denunció además que en Holguín muchos no pueden llenar sus tanques de agua por la falta de electricidad.

Desde Camagüey, Daylin García Perdomo alertó que 15 casas del reparto Villa Mariana llevaban más de 33 horas sin corriente. "Los alimentos de los niños se han echado a perder, hay adultos mayores encamados y no aparece ningún carro para arreglar el transformador", denunció.

Otras quejas, como la de Yanet Sánchez Rodríguez, apuntan a la falta de poda de árboles cercanos a las líneas eléctricas, una omisión recurrente que suele provocar cortocircuitos durante los huracanes. "Cuando el tendido se caiga, saldrán a decir que había que haber tomado precauciones", lamentó.

Hospitales afectados: el caso del Lenin en Holguín

La crisis energética impacta también en los servicios de salud. El Hospital Vladimir Ilich Lenin, el principal centro asistencial de Holguín, informó en Facebook que su planta de tratamiento de hemodiálisis sufrió interrupciones y fallos debido a fluctuaciones de voltaje en el grupo electrógeno que debe sostener estos tratamientos.

El propio hospital reconoció que esta situación "ha impactado la operación de las máquinas esenciales para el tratamiento de pacientes renales" y que debió trasladar a los pacientes al Hospital Clínico Quirúrgico Lucía Íñiguez Landín como medida de emergencia.

Aunque el centro aseguró que los técnicos trabajan "intensamente" para resolver el problema, el hecho de que un hospital provincial se vea obligado a interrumpir tratamientos vitales pone en evidencia la vulnerabilidad extrema del sistema eléctrico en momentos en que el país se prepara para una catástrofe natural.

Una tormenta sobre otra tormenta

La precariedad energética coincide con la llegada del huracán Melissa, que ya alcanza vientos sostenidos de 260 km/h y podría golpear el oriente cubano en las próximas 48 horas de manera catastrófica. Las autoridades han ordenado la evacuación de casi 650.000 personas en cinco provincias, pero los apagones y las fallas en el suministro eléctrico dificultan las labores de preparación y comunicación con la población.

Vecinos de varias localidades orientales reportan que los sistemas de bombeo de agua están fuera de servicio, las podas preventivas no se han realizado y los grupos electrógenos no siempre arrancan por falta de combustible o mantenimiento. En esas condiciones, la inminente llegada de un huracán de máxima intensidad amenaza con dejar a amplias zonas del país totalmente incomunicadas.

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