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Agua

Santiago de Cuba: El agua que llega 'es fango', pero no queda más remedio que consumirla

A 20 días de su último suministro, finalmente llegó el agua al área baja del Distrito José Martí. Los vecinos hablan.

Santiago de Cuba
Falta de agua en Santiago de Cuba.
Falta de agua en Santiago de Cuba. DIARIO DE CUBA

Más de una semana después de haber pasado la tormenta tropical Imelda y 20 días después de su último suministro, finalmente llegó el agua al área baja del Distrito José Martí.

Son pasadas las 5:00PM cuando resuenan los gritos de los vecinos: "El agua, está llegando el agua". Y con los gritos también corre el agua por las zanjas, debido a los salideros, roturas y faltantes de tramos tuberias. 

La alegría por la llegada del agua queda en decepción al comprobar su calidad. "Esta agua no se puede beber", dice Yanet que vive en un primer piso y lo grita para que los vecinos de los pisos superiores, adonde todavía no sube, lo sepan.

"Es un fango. Esta agua es un fango, solo sirve para echarle al baño, hay que echarle alumbre", exclama. 

Las recientes lluvias en Santiago de Cuba provocadas por la tormenta tropical Imelda mejoraron la situación de los embalses de la provincia, según reportó  el diario local Sierra Maestra, que señalaba el llenado del 100% de los embalses del Sistema Quintero, que proporciona el 80% del agua a la ciudad. 

Días después del paso de Imelda, el servicio llegó a una parte de la barriada de San Pedrito, pero para sorpresa de los vecinos el agua estaba tan turbia que era inservible para el consumo humano.

"Parece que no la trataron", cuenta Gonzalo, residente del barrio. "La bombearon directamente, ni para limpiar servía, por eso la quitaron tan rápido, no llegó a las dos horas".  

Horas después, la Empresa Aguas Santiago anunció la suspensión del servicio por 48 horas para trabajos de mantenimiento en la planta potabilizadora. Las 48 horas casi llegaron a la semana y la potabilización al parecer no pasó por el agua, que sigue igual de turbia. 

Para Anaisa, vecina de un segundo piso en el Bloque D del Distrito José Martí, la potabilización fue un engaño para ganar tiempo. "Este fango de agua me da la razón, estaban haciendo tiempo para que la tierra se asentara, y como ha seguido lloviendo, no se asentó nada", indica. "Con la crisis que tiene el país no hay plata para eso, y la potabilizadora hace rato que es una chatarra. Todo era un cuento para ganar tiempo, al final llegó la misma agua churrosa". 

En los días previos, la Empresa Aguas Santiago envió pipas por varias zonas de la ciudad. "Ayer cargamos y llenamos un tanque y el agua estaba turbia igual que esta", explica Roberto, jubilado que vive en el  Bloque J. "Ya uno no sabe qué hacer. Ahora los vendedores de alumbre harán la plata, y no creo que ni con eso aclare, está demasiado sucia", asegura. 

En el Bloque L, también en el Distrito José Martí, los vecinos lograron que les arreglaran la tubería robada una semana antes. El robo de tramos de las tuberías exteriores de los edificios, propiciado por los largos periodos sin agua y los apagones, ha golpeado varias partes del Distrito. "Es la nueva fuente de los ladrones para proveer a los fabricantes de camas de tubos", dice Denia, vecina del edificio robado.

"Y la Policía no coge preso a nadie", exclama indignada. 

Según Raúl, un plomero que trabaja en una brigada de construcción particular, "las tuberías robadas son de hierro galvanizado, y no las hay; por eso en varios de los edificios donde se las robaron no han podido arreglarlos, además de los costos para un arreglo  particular que están sobre los 8.000 pesos". 

"El agua llega cuando llega y se va cuando le da la gana", dice Eduardo, jubilado, vecino del Centro Urbano. "Eso significa que no se sabe el ciclo ni la duración. Te enteras porque cuando llega comienzan los gritos de la gente y la botazón de agua por las roturas", indica. "Y a la hora que llegue tienes que lavar, limpiar la casa y los tanques y llenarlos, pero hoy no hubo chance de nada, se fue en menos de dos horas, apenas subió al segundo piso. Estamos viviendo en una agonía". 

Para Alina, que vive con sus hija y dos nietos, la falta de servicios fundamentales como el agua y la luz solo es muestra de la nulidad del Gobierno, incapaz de garantizar ningún servicio básico a la población. "Ya no tenía agua en la casa, ni a quien pedirle porque nadie tenía", cuenta. "No sabes la alegría que sentí cuando escuché los gritos de agua de los vecinos, en medio del apagón, como no subió a nuestro piso cargamos dos cubos para bañarnos y dos pomos para tomar", explica.  

Para la cocción de los alimentos Alina depende de la electricidad hasta que le llegue el turno del gas. "Estábamos sedientos, deshidratados y no tenía con qué hervir el agua turbia", comenta. "Cogí un poco de agua y la eché en una vasija, la puse en la mesa y esperamos unos minutos a que se asentara. Después la bebimos, primero yo y después los niños, y antes de beber, hice una oración al Señor por nuestra salud", cuenta.

"Dice mi nieto que en la escuela le enseñaron que el agua es incolora, inodora e insabora, pero aquí tiene olor, color y sabor", concluye Alina. 

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2 comentarios

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El agua es fango porque a los que mandan ni remotamente les importa el problema salvo en lo que pudiera provocar un estallido popular, pero siguen creyendo que son invulnerables.

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Y cuando ademas de surtirlos con el agua contaminada, les quitan la comida, les imponen la escasez, los apagones, las negligencias, la miseria absoluta y la represión, tampoco “queda más remedio que aceptarlo”?