Mientras el consumo y el tráfico de drogas crecen en Cuba, y los traficantes recurren a métodos cada vez más ingeniosos para ocultar las sustancias e introducirlas en el país, la Aduana de Francia imparte en La Habana un curso a miembros de la Aduana General de la República (AGR), con el fin de fortalecer "el control de cargas aéreas y pasajeros para el enfrentamiento al narcotráfico". Esto permite entrever que dicho control tenía, hasta ahora, importantes puntos vulnerables, informó la estatal Agencia Cubana de Noticias (ACN).
Desarrollado en el Aeropuerto Internacional José Martí, el curso "responde a la prioridad que el país concede a la actualización de conocimientos, el intercambio de experiencias y la aplicación de buenas prácticas en la lucha contra el tráfico de drogas", indicó la ACN. No obstante, dicho tráfico mantiene altos niveles en el país.
Los especialistas franceses "compartieron metodologías y procedimientos empleados en aeropuertos internacionales para la detección de sustancias prohibidas".
Si bien este curso forma parte del Programa Nacional de Enfrentamiento de la AGR —que contempla la modernización de medios técnicos, el fortalecimiento de la técnica canina y la capacitación continua del personal en coordinación con organismos internacionales como la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito—, las autoridades solo han hecho referencia a esta capacitación. Ello deja en entredicho la capacidad real de los medios técnicos de la Isla para detectar drogas.
"Según datos oficiales, en el último periodo se detectaron decenas de casos vinculados al tráfico de drogas, armas y mercancías prohibidas", recalcó la ACN.
En agosto se produjo un intento de introducir metanfetamina en potes de plastilina, detectado por efectivos aduaneros del Aeropuerto Internacional de La Habana, según reportó en su cuenta de X el vicejefe de la AGR, William Pérez González.
De acuerdo con la publicación del funcionario, que compartió fotos de los envases, la droga fue descubierta "por la efectividad del radiólogo". También atribuyó la detección a "la fortaleza" del sistema "Frontera Segura" y del órgano antidrogas.
Asimismo, el funcionario informó sobre otro intento de camuflar la misma droga en velas de olor en el aeropuerto habanero. Pérez González calificó el método como "ingenioso" y dijo que fue descubierto gracias a "la pericia en Rayos X", la efectividad de la técnica canina y la colaboración entre la Aduana y el órgano antidrogas.
Sin embargo, la eficiencia policial y la intervención ciudadana no han logrado frenar el elevado consumo de estupefacientes en Cuba, que comienza a edades cada vez más tempranas, según la prensa oficial y las propias autoridades.
En mayo, un reporte de la televisión estatal reveló que niños de 11 años consumen drogas en la Isla. Un mes antes, autoridades de Guantánamo informaron de la detección de niños y adolescentes que consumen drogas dentro de centros educativos.
Mientras este delito se expande y las acciones de las autoridades reflejan el fracaso de La Habana en contener el tráfico y el consumo de estupefacientes, los juicios ejemplarizantes parecen la única acción concreta para disuadir a los narcotraficantes. Sin embargo, mientras no se atiendan las causas de fondo —como la pobreza—, poco podrán hacer.
En 2024 se incautaron en Cuba 1.051 kilogramos de droga, principalmente cocaína, marihuana, metanfetaminas y cannabinoides. Además, fueron sancionadas 1.157 personas vinculadas con el tráfico de estas sustancias.
Perdieron la oportunidad de que la Aduana Bolivariana los entrenara, esa si que sabe de narcotrafico.