La compañía canadiense Sherritt International Corporation es cómplice de la explotación a la que su contraparte cubana somete a los empleados que envía a trabajar en sus instalaciones de Bahamas, denunció un antiguo empleado, cuyo testimonio fue recogido por el proyecto investigativo Archivo Cuba en su informe más reciente.
Hace menos de un mes, la ONG reveló que Canadá es escenario de despojo salarial y restricciones similares a las que experimentan los profesionales cubanos exportados a países como Jamaica y Bahamas, a través de las llamadas "misiones".
El relato de un antiguo empleado de la estatal CubaNiquel, que integra la empresa mixta Moa Joint Venture (Moa JV) junto a Sherritt, respalda tanto las revelaciones sobre Canadá como los informes sobre los médicos y profesores alquilados por La Habana al Gobierno de Bahamas.
El exempleado explicó que CubaNiquel, subordinada al Ministerio de Comercio Exterior, "selecciona cuidadosamente a los trabajadores que envía a sus empresas conjuntas con Sherritt International en Canadá y las Bahamas".
Además de su calificación profesional, tiene en cuenta su lealtad al régimen, por lo que la mayoría son militantes del Partido Comunista de Cuba (PCC).
En 2017, él fue enviado a Nassau en una "misión" de tres años, para trabajar en la empresa New Providence Metal Marketing, Inc. (NPMM), propiedad de Sherritt.
NPMM fue creada en 2016 para comercializar los productos refinados de níquel y cobalto producidos por la empresa conjunta (JV) Sherritt–Cuba COREFCO en Fort Saskatchewan, Alberta, Canadá.
NPMM asumió las operaciones de la International Cobalt Company Inc. (ICCI) — también establecida a partir del acuerdo entre Sherritt y CubaNiquel—, que fue incluida en la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE.UU. bajo el programa de sanciones a Cuba.
El profesional cubano fue contratado por NPMM, que le depositaba su salario íntegro en dólares canadienses en su cuenta bancaria en Royal Bank of Canada (RBC) en Nassau. A partir de ahí, comenzaba el esquema de despojo al que recurre La Habana en los países donde sus trabajadores reciben sus pagos directamente, como Jamaica y Arabia Saudita.
De su cuenta en el RBC, el testimoniante debía transferir alrededor del 95% de sus ingresos netos anuales a una cuenta en Cuba a su nombre en el Banco Financiero Internacional (BFI).
En la cuenta del BFI, que como señala Archivo Cuba es una entidad controlada por el conglomerado militar GAESA, el empleado solo podía depositar dinero, no extraerlo. Para abrirla, fue obligado a firmar un contrato del que solo vio el espacio en el que debía firmar. Negarse significaba cancelación de la misión en Bahamas.
Pese al saqueo del régimen, los cubanos contratados a través de las "misiones" ganan más dinero que los trabajadores que se desempeñan en empresas estatales en la Isla.
El antiguo empleado de CubaNíquel señaló a un hermano del actual viceministro cubano de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, como responsable del expolio a los trabajadores.
"El gerente general que representa al socio cubano en las empresas conjuntas en Canadá y las Bahamas solicita, revisa, aprueba y firma los documentos para la transferencia mensual del salario a la cuenta del BFI", citó Archivo Cuba el testimonio.
"En Nassau es el jefe cubano de ICCI, que en ese entonces era Julio Fernández de Cossío, también jefe de toda la misión cubana en las Bahamas y hermano de un viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba", apuntó.
Del porciento que les quedaba de sus salarios después de la transferencia obligatoria a Cuba, los militantes del PCC aún tenían que entregar una suma a la Embajada de La Habana en Nassau.
Durante el mes de vacaciones que disfrutaban los trabajadores en Cuba, debían transferir el 100%. CubaNiquel les depositaba sus ingresos en pesos cubanos al cambio oficial en un banco de la Isla.
"Así, por ese mes de 'vacaciones pagadas' recibía el equivalente a 0,13 dólares canadienses por hora (calculado a 40 horas semanales). Anualmente, el Gobierno cubano se apropiaba de unos 96.497 dólares canadienses de los salarios netos que recibía de NPMM", precisó Archivo Cuba.
Según el testimonio, Sherritt sabe que los empleados cubanos están obligados a depositar la mayor parte de sus salarios en un banco del régimen.
"El director ejecutivo (CEO) de la empresa conjunta de Sherritt y CubaNiquel en las Bahamas siempre ha sido un canadiense representante de Sherritt. Cuando Tina Litzinger13 ocupó el cargo, sabía que los empleados cubanos eran obligados a transferir la mayoría de sus salarios al Gobierno cubano, quedándoles apenas para subsistir. (Tras su promoción y traslado a Canadá, fue reemplazada por Robert Ellenwood.14) Algunos empleados locales bahameños también lo sabían", explicó el antiguo empleado, según Archivo Cuba.
"No es creíble que los dueños y ejecutivos de Sherritt International —e incluso los sindicatos laborales canadienses— ignoren el robo sistemático del salario sufrido por muchos cubanos que a lo largo de los años han abandonado las empresas conjuntas en Alberta o Nassau. Para empezar, deben saber que el gobierno cubano está acusado de esclavitud moderna de los trabajadores que exporta. Además, Sherritt International ha aceptado la imposición del socio cubano de no contratar a ningún cubano que abandone la misión o permanezca en Canadá al finalizarla —incluyendo ingenieros, contadores o compradores/vendedores calificados. Considero que esto es discriminación laboral basada en estatus migratorio y una flagrante violación de las leyes laborales canadienses", escribió el empleado en su solicitud de asilo en Canadá, que citó Archivo Cuba.
Añadió que en Cuba, Sherritt paga en dólares los salarios de los trabajadores locales, que luego los reciben en pesos, de MoaNíkel.
"Finalmente, Sherritt es cómplice de más que la confiscación salarial. Entre 2014 y 2016, tras protestas de empleados y su sindicato en Canadá por los impactos ambientales y de salud de la refinería en Fort Saskatchewan, un dañino proceso de refinación fue trasladado a Cuba", concluyó.
A partir del testimonio, Archivo Cuba añadió otras vulneraciones de derechos que sufrieron los empleados alquilados a Sherritt en Bahamas por La Habana, como severas restricciones de movimiento y de relaciones personales con locales y exiliados cubanos, prohibición de regreso al país por abandono de misión; viajes periódicos obligatorios a Cuba, con entrevistas por agentes de la Seguridad del Estado, y retención del pasaporte durante las estancias en la Isla.
El proyecto investigativo aclaró que no puede verificar de manera independiente la exactitud del relato y los documentos aportados por la fuente, pero los considera creíbles.
Sherritt fue la única Cia extranjera que no fue confiscada por los mayorales de BIran, porque en aquel entonces el mayor accionista era Rockefeller, con quien, he aquí que el entonces joven comandante Cara de Coco tenía estrechos vínculos personales. La manera en que el régimen vitalicio de la familia Castro explota a los mulatos, dentro y fuera de la plantación Cuba, es la envidia de cualquier capitalista inescrupuloso. Nadie ha explotado tan vilmente a los cubanos que el regimen caracoquista.
La contratación de cubanos para trabajar fuera de la isla o en compañías extranjeras que operan en Cuba es, cuando menos, leonino. Y la responsabilidad primordial recae en el régimen cubano, que se supone proteja a sus ciudadanos. Esa es la raíz del asunto: el menosprecio del régimen por los suyos. Los otros países, empresas, están para hacer dineros, aunque los políticos en sus discursos sostengan otros empeños. Ahí está el denunciante --que hizo muy bien al hacer públicos los detalles de los contratos--, pidiendo asilo nada más y nada menos que en Canadá.
Sherritt...y Iberostar, Kempinski, Meliá, Barceló, Sunwing, Accor, Riu, Starwood, Lux Sky Cargo, Blue Diamond, Azul Inmobiliaria, Monte Barreto, General Fruit S.R.L., ROLOFF Group, Lacor y un largo etcetera.
Aliados con el cartel de Punto Cero, en el campo de concentración antillano operan empresas de más de 50 países, asentadas en centenares de oficinas. Sin contar el apoyo incondicional de los organismos de Naciones Unidas y otros menos relevantes, unidos todos en el compromiso inversionista de sostener en el poder a los gansters socialistas, manteniendo el látigo sobre las espaldas de los sometidos.
Las empresas citadas por JCAlemán son cómplices de la esclavitud. Esas empresas perderán sus propiedades en Cuba cuando Cuba deje de ser un gulag comunista. Y, por supuesto, nunca podrán operar en Cuba aunque usen otros nombres.
SE SOLICITAN ESCLAVOS
Claro está, la dictadura nunca pondría este anuncio, pero recluta esclavos mediante el Servicio Militar Obligatorio y los arrestos injustificados. Una vez que uno es esclavo lo utilizan para trabajos que todos detestan por ser peligrosos o muy arduos; también lo utilizan como carne de cañón para pelear en Rusia contra Ucrania. Cuando la guerra de Angola mandaban reclutas del SMO a pelear y a cuidar el petróleo de Chevron; dicha empresa pagaba al régimen $1000 mensuales por cada recluta y cada recluta recibía solo 7 pesos cubanos. El régimen siempre tendrá miles de presos porque necesita esclavos que le sirvan para todo trote. Actualmente los esclavos que más dinero aportan a la dictadura son los médicos. Cada día la dictadura cleptocrática aumenta más el porciento de lo robado y ya van por casi el 92%. Alquilar profesionales suena como alquilar objetos, o sea que los profesionales son cosificados: esa es la degradación humana impuesta por la mafia gobernante.