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Desaparecidos

Un cubano reportado como desaparecido muere en un hospital y es sepultado sin aviso a sus familiares

Pasó por un centro para 'deambulantes', fue registrado y hospitalizado con desnutrición y otros padecimientos, y la familia nunca supo nada.

Madrid
Yoan Cruz, paciente psiquiátrico fallecido. DDC TV
Yoan Cruz, fallecido tras su desaparición a inicios de junio.
Yoan Cruz, fallecido tras su desaparición a inicios de junio. Yoel Cruz/ Facebook

Yoan Cruz, un paciente psiquiátrico de 50 años desaparecido desde inicios de junio, cuyo caso fue expuesto en el programa Los Puntos a Íes de DIARIO DE CUBA, murió y fue sepultado sin conocimiento familiar, confirmó a esta redacción su hermano, Yoel Cruz.

En una directa en Facebook, Cruz, visiblemente afectado, denunció que su hermano Yoan falleció en el Hospital Julio Trigo de La Habana sin que su familia fuera notificada. El diagnóstico que ofrecieron los médicos fue desnutrición y gastroenteritis, agravadas por una afección cardíaca previa —engrosamiento del corazón—.

Yoan Cruz desapareció el 3 de junio de 2025. Pese a que su familia denunció el hecho dos días después ante la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) de Aguilera, en el municipio 10 de Octubre, las autoridades no ofrecieron información útil durante semanas.

No fue hasta el 21 de julio —gracias a contactos personales de Yoel Cruz— que supieron que Yoan había sido internado en el Hospital Julio Trigo, tras ser llevado a uno de los llamados "centros de deambulantes", como llama el Gobierno cubano a mendigos, personas pobres sin hogar o en situación de calle. Yoan murió el 4 de julio —día de su cumpleaños—. Su familia no fue notificada por ninguna vía, en ningún momento, a pesar de que las autoridades tenían todos sus datos personales y existían denuncias previas.

“El día 4 de julio yo estaba haciéndole una donación a un amigo, una donación de sangre. A mí me llaman de la PNR de Aguilera para preguntarme si yo sabía de mi hermano. Por ahí está la publicación, busquen en mi Facebook. Desde la carpeta de Aguilera me llaman para preguntarme si yo sabía algo de mi hermano. El mismo día que mi hermano falleció", dijo.

"Mi hermano murió solo, como un perro", lamentó Cruz en su transmisión en directo desde el sepulcro de su hermano. Aseguró que en vida nunca recibió visitas de trabajadores sociales ni médicos que verificaran el estado en que vivía su hermano, a pesar de que se trataba de un paciente con diagnóstico crónico. "Lo único que recibía era una inyección cada cinco meses", denunció.

En su mensaje, lleno de indignación y dolor, el cubano responsabilizó directamente al Ministerio de Salud Pública, a la PNR, al centro de deambulantes y al Gobierno cubano: "Esto no es culpa del bloqueo, es culpa de ustedes, corruptos, ladrones. Lo mataron", dijo.

"¿Quién pinga autorizó enterrar a mi hermano? ¿Por qué? A mí no se me localizó. ¿Por qué, si yo lo estoy publicando desde el día uno que mi hermano se extravió? Lo hicieron a propósito", añadió indignado.

La ausencia de leyes agrava la indefensión

Activistas denunciaron en Los Puntos a las Íes en junio, la indefensión de víctimas y familiares de desaparecidos en Cuba por la falta de interés del régimen y por la ausencia de un cuerpo legal para identificar y localizar a estas personas.

Sobre el caso particular de Cruz, la abogada Maylin Fernández Suris explicó que en Cuba, no existe una ley que obligue a las autoridades a notificar a los familiares del fallecimiento de una persona, aunque esté identificada.

"Lo que sí es obligatorio es la expedición del certificado de defunción por el Registro Civil, una vez que el médico certifica la muerte. Pero cuando no hay familiares presentes en el hospital, no hay una norma que obligue a las autoridades a notificar el fallecimiento", señaló.

La jurista consideró que el caso de Yoan Cruz revela un problema más profundo: la falta de interconexión entre las instituciones del Estado. "La policía puede tener una denuncia por desaparición activa mientras esa misma persona está ingresada o fallecida en un hospital, y no hay ningún cruce de información. Esto ocurre por falta de mecanismos, pero también por falta de voluntad investigativa", denunció.

Para Fernández Suris, más allá de la ley, lo que está en juego es la humanidad de quienes operan el sistema. "Si un hospital tiene a una persona con carné de identidad, debería hacer el esfuerzo mínimo de contactar a su familia. No es obligatorio por ley, pero sí éticamente incuestionable".

Más desaparecidos

El miércoles, tras más de cuatro meses de desaparición, el Canal Educativo de la televisión estatal cubana publicó un aviso sobre Doraiky Águila Vázquez, una habanera de 48 años cuyo rastro se perdió el 15 de marzo. El mensaje, solicitado por la madre de la desaparecida, fue difundido como "servicio social" en la página oficial del canal en Facebook, algo que ignoran los medios oficiales rutinariamente.

A la desaparición aún sin resolver de Águila Vázquez, se suma ahora la de José Verdecia, un hombre mayor con Parkinson en etapa avanzada, cuyo paradero se desconoce desde hace más de una semana. El caso fue denunciado el 29 de julio en Facebook por su hija, Beatriz Verdecia, quien pidió ayuda ciudadana para localizarlo. José Verdecia padece de Parkinson en etapa 3, lo que ha afectado gravemente su sistema nervioso. Su familia teme por su bienestar debido a su estado de salud y vulnerabilidad.

En Cuba, la desaparición de una persona no está tipificada como delito autónomo, a diferencia de lo que ocurre en múltiples legislaciones internacionales. La normativa vigente contempla dos mecanismos legales para regular las consecuencias civiles de una desaparición.

Una de estas figuras jurídicas es la declaración de ausencia (artículo 100 del Código Civil cubano), que puede solicitarse ante un tribunal si transcurre un año desde la desaparición sin que existan noticias del paradero de la persona. La otra es la presunción de muerte, regulada en los artículos 107 y 108 del mismo Código, que puede ser declarada pasados tres años desde la desaparición (aunque se reduce a un año en caso de peligro de muerte, como conflictos armados o desastres naturales).

Ninguno de los procesos, sin embargo, está concebido para investigar la desaparición, sino para resolver aspectos patrimoniales, familiares y legales derivados de la ausencia. No existe en Cuba una ley de búsqueda de personas desaparecidas, ni un protocolo institucional público que obligue a las autoridades a actuar de forma inmediata o coordinada.

Según una investigación de la revista feminista Alas Tensas, incluso en el sistema de Medicina Legal existen cadáveres y restos humanos no identificados desde hace años, sin que se tomen acciones para contrastarlos con listas de personas reportadas como desaparecidas. "Solo en las series de televisión se resuelven estos casos en Cuba", afirma amargamente una testigo citada por la publicación.

Una fuente de Medicina Legal consultada por DIARIO DE CUBA confirma la existencia de cientos de restos óseos sin identificar y que no hay ningún sistema automatizado de cotejo de datos, ADN o identificación facial. El país carece de bancos de datos genéticos y de personal forense especializado en identificación de desaparecidos, así como de una estrategia oficial de búsqueda.
 

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