La unidad 5 de la Termoeléctrica Antonio Maceo es un ejemplo palpable de la crítica situación del sistema eléctrico cubano que, según las autoridades, está en vías de recuperación. Pese a ello, los cubanos malviven bajo los apagones y las perspectivas de solución siguen dependiendo de la pésima condición técnica de las termoeléctricas.
En mayo de 2024, el diario oficial Granma resumió la situación de la Renté: de sus seis unidades de generación, que en la década de 1980 tenían instaladas 500MW de potencia máxima, solo tres son consideradas en activo. La 1 está dada de baja, la 4 también, desde 2023, aunque de manera temporal, pues se considera que podría volver a generar, mientras que la 3 y la 6 entran y salen del sistema una semana sí y la otra también. Ninguna produce los 100MW que antaño aportaban al sistema eléctrico cubano. A ello hay que sumar una unidad adicional de 60MW a base de fueloil.
En suma, Renté aporta 258MW como promedio, alrededor de la mitad de su diseño original.
Esto nos deja ante el bloque 5, que desde aproximadamente agosto de 2024 no opera con regularidad. Para entonces, la estatal Unión Eléctrica reportaba que esa unidad estaba en avería, pero desde fines del propio año entró a la lista de consideradas "en mantenimiento".
Granma informó en mayo pasado que los trabajadores de la termoeléctrica trabajaban para "culminar la reparación de la unidad 5, y así disminuir los déficits que tanto dañan la economía nacional y a la sociedad en su conjunto".
Jesús Aguilar Hernández, director general de Renté, dijo para ese reporte que "en la 5, de manera particular, se realizan acciones en los equipos básicos y sistemas auxiliares". Ello, subrayó, "con alto protagonismo de nuestros innovadores", quienes garantizan "alrededor del 80% de las partes y piezas que necesitamos para mantener la vitalidad de las unidades".
Sin ser demasiado explícito, el funcionario comentó que en la reparación del bloque 5 hay que "sortear múltiples obstáculos –como financiamiento y recursos materiales–, nos enfocamos en garantizarlo sustentados en nuestro poderoso movimiento de innovadores y racionalizadores, compuesto por unos 180 compañeros".
Según Granma, la arrancada del bloque estaba prevista para junio pasado. Estamos a mediados de julio y ni una palabra de los funcionarios ni de la UNE al respecto, mucho menos de la prensa oficial.
Un largo y doloroso via crucis
¿Qué pasó a la unidad 5 de Renté para que fuera desactivada por casi un año y siga sin operar todavía hoy? En julio de 2024 la UNE informó que ese bloque presentaba "fugas de agua en la caldera y fallos en el cilindro de enfriamiento del circuito intermedio", lo que obligó a paralizarlo.
Según se dijo entonces, las brigadas de mantenimiento lograron reparar averías y sellar las fugas y la unidad 5 volvió a arrancar el 14 de julio, generando unos 50MW. De acuerdo con la local Radio Revolución, también se corrigió un tubo del cilindro de enfriamiento del circuito intermedio, esencial para prevenir pérdidas térmicas y asegurar la presión adecuada. Apenas un mes y días después, dejó de operar.
No es esta la única reparación de envergadura que ha recibido la unidad en los últimos años. Entre 2019 y 2021 recibió una intervención capital que incluyó el desmontaje completo de la turbina para corregir desgastes en los apoyos del cilindro de baja presión. Ese proceso requirió la reconstrucción a gran escala del dispositivo.
El periódico oficial Trabajadores reportó entonces que también se sustituyeron componentes clave en la caldera, turbina, generador, transformador y equipos auxiliares. La inversión habría costado 22,8 millones de pesos y 950.000 dólares en importaciones.
Pero en todo lo anterior falta un dato importante: tanto Renté como la mayoría de las termoeléctricas cubanas queman para producir energía combustible cubano con alto contenido de azufre, lo cual provoca la formación de ácido sulfúrico en las calderas y el consiguiente acortamiento de sus ciclos de vida útil, obligando a mantenimientos más frecuentes.
De acuerdo con los estándares de la UNE, en las termoeléctricas cubanas cada año se programan entre dos y tres mantenimientos ligeros, de una duración aproximada de diez días, más uno parcial ampliado, que toma de 20 días a un mes aproximadamente. Asimismo, cada cinco años corresponde un "mantenimiento capital integral".
Fuera de todo lo anterior, las plantas son sometidas a procedimientos técnicos comunes, que muy a menudo se aplican durante sus frecuentes averías: limpieza y cambio de componentes críticos en turbina, caldera, generador y ciclos auxiliares.
Renté es una de las siete termoeléctricas cubanas y tiene 59 años de inaugurada. La tecnología soviética instalada, diseñada para una vida útil de 30 años, ya no se fabrica. Pese a ello, señala la prensa oficial, su aporte es crítico para la sostenibilidad del Sistema Electroenergético Nacional en el oriente del país.
Ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, Vicente de la O Levy, ministro de Energía y Minas, aseguró que durante el actual verano "deben entrar (en servicio) la unidad de Céspedes (Cienfuegos), Santiago de Cuba y Santa Cruz del Norte". Aunque no especificó, se supone que la segunda que mencionó es Renté 5.
Pero, dado que ninguna de esas plantas son confiables, advirtió que ello "no significa que terminen los apagones, pero sí que habrá una mejoría". Ante esa enésima promesa, los cubanos cruzan los dedos y se persignan.