La unidad 3 de la Termoeléctrica Antonio Maceo (Renté), en Santiago de Cuba, fue la encargada de complicar la crisis eléctrica del país el sábado 5 de julio, luego de averiarse y sumar déficit de generación, lo que se traduce en mayores y más frecuentes apagones.
A ello debe agregarse una demanda máxima nacional de 3.650MW, según las proyecciones de la estatal Unión Eléctrica (UNE), lo cual hace esperar un déficit de 1.645MW en el horario pico de la jornada.
El parte oficial sobre la situación eléctrica del país indicó que el déficit máximo el viernes último fue de 1.685MW, al que contribuyó la salida de operaciones de Renté 3, cuya unidad 6 se había averiado el jueves, mientras que la 5 está en mantenimiento desde hace semanas. Además, por rotura no produce energía la 3 de Santa Cruz del Norte.
También en mantenimiento permanece la unidad 2 de la Termoeléctrica de Santa Cruz del Norte y la 4 de Cienfuegos.
Un total de 98 centrales de generación distribuida no pueden operar debido a la escasez de combustible y/o aceite, que entre todas supone 868MW dejados de producir.
El panorama no tiene mejoría probable en el corto plazo. La crisis energética cubana empeoró a partir de 2021, y pese a las constantes promesas de las autoridades, las soluciones no aparecen o son insuficientes. Tampoco existe un programa creíble para darle solución, por lo que la economía se ha hundido aún más.
Los 18 parques de paneles solares fotovoltaicos ya inaugurados, de un plan de alrededor de 50 para fines de año, y que son el principal remedio presentado por el Gobierno para la cuestión, generan alrededor de 461MW de media en el horario diurno.
Estas tecnologías, emplazadas por empresas de China, no tienen acumulación y su producción apenas alivia el déficit eléctrico en horario diurno, si bien dependen de la cantidad de radiación solar y la nubosidad, entre otros factores.
En Cuba, donde comienzan las vacaciones de verano, el incremento de las temperaturas y la mayor presencia de niños y familias en las viviendas se hace insoportable debido a los frecuentes cortes de servicio, que en La Habana rondan las diez horas diarias y en otros territorios las 22 horas o más.