El Observatorio de Cuba sobre Igualdad de Género (OCIG), en colaboración con la estatal Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), publicó un informe sobre violencia de género en Cuba, centrado en los feminicidios juzgados en el año 2024. Según el Subsistema de Información Estadística Complementaria del Tribunal Supremo Popular (SIEC-TSP), se reportaron 76 mujeres de 15 años o más asesinadas por razones de género en casos que fueron llevados a juicio durante ese año.
Es fundamental señalar que estas cifras corresponden a casos procesados judicialmente, no necesariamente a feminicidios cometidos en 2024, señaló la revista Alas Tensas. Esta diferencia temporal impide una medición exacta del fenómeno en tiempo real y subraya la necesidad de mecanismos más transparentes y actualizados, añadió.
Perfil de las víctimas: desigualdad estructural y factores de vulnerabilidad
Según el informe oficial, del total de víctimas, 44 mujeres tenían entre 20 y 44 años, y 17 entre 45 y 59 años. El 69,7% no tenía vínculo laboral al momento del crimen. Se identificaron dos mujeres con discapacidad. Hubo un aumento en víctimas afrodescendientes, con cinco mujeres negras y diez mujeres "mulatas" más que el año anterior.
"Esto evidencia la urgencia de enfocar la violencia de género desde una perspectiva interseccional, que considere raza, clase, discapacidad y otras variables sociales", apuntó la revista feminista.
Alas Tensas también subrayó que el término "mulata" que usa el observatorio oficial es muy cuestionable por el racismo implícito de esta palabra que oculta las raíces históricas de violencia hacia las mujeres negras en el contexto de la colonización.
Ubicación, contexto y agresores
Del total de casos juzgados de feminicidios, 44 ocurrieron en zonas urbanas, aunque la tasa en áreas rurales (3,27 por 100.000 mujeres) superó ampliamente a la urbana (1,35).
Las provincias con mayor número de casos fueron: La Habana, 12 casos (tasa 1,49); Santiago de Cuba, nueve casos (tasa 2,20); Matanzas, ocho casos (tasa 2,96), la más alta del país.
En cuanto al entorno del crimen, el 73,7% de los asesinatos ocurrieron en el hogar. 55 de los 76 feminicidios fueron cometidos por parejas o exparejas de las víctimas, reafirmando el carácter íntimo y estructural de esta violencia.
Cifras oficiales vs. registros independientes
El informe oficial indica un incremento en los casos juzgados por feminicidio: de 60 en 2023 a 76 en 2024. Además, se documenta que las muertes cometidas por parejas o exparejas pasaron de 50 a 55, mientras que los asesinatos perpetrados por personas sin vínculo íntimo se duplicaron, de diez a 21.
Este aumento en la judicialización no implica necesariamente un alza en los feminicidios ocurridos, ya que muchos de los procesos pueden referirse a hechos anteriores. Tampoco se desagrega la tipología de los agresores sin vínculo íntimo, lo que limita la comprensión de los patrones de violencia, señalan Yo Sí Te Creo en Cuba (YSTCC) y el Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT).
Estas plataformas que monitorean feminicidios con criterios propios y sin acceso a información estatal, documentaron 56 feminicidios en 2024. La diferencia con los datos oficiales se debe a que el OCIG solo contabiliza los casos juzgados, sin aclarar si todos ocurrieron ese mismo año.
A pesar de operar en un contexto adverso y sin acceso a fuentes oficiales como informes policiales o médicos, YSTCC y OGAT mantienen una labor crítica de observación ciudadana independiente y reclaman la necesidad de mayor transparencia y acceso público a la información.
Impacto generacional: 70 menores sin madre
Uno de los datos más devastadores del informe oficial es que 70 niños, niñas y adolescentes quedaron huérfanos de madre en 2024 a causa de estos crímenes, casi duplicando los 38 registrados en 2023. Esta cifra pone de manifiesto la dimensión generacional del feminicidio y la urgencia de establecer políticas públicas integrales de reparación, atención psicosocial y protección infantil, señalan las plataformas.
El aumento de casos judicializados evidencia un mayor registro institucional, pero la falta de información desagregada y actualizada impide conocer con precisión la magnitud real de los feminicidios en Cuba. La distancia entre los datos oficiales y los aportes de plataformas independientes como OGAT y YSTCC pone de relieve tanto las limitaciones del sistema como el valor de una vigilancia ciudadana autónoma.
Cuba está como los países musulmanes, donde una mujer y un mojón valen lo mismo. En esos países es un delito ser mujer. Cuba imita lo malo de cada país.