Miguel Díaz-Canel y altos funcionarios del régimen cubano recibieron al representante especial del Gobierno chino para Asuntos Latinoamericanos, Qiu Xiaoqi, quien lideró una visita de más de diez días a la Isla. Las reuniones estuvieron marcadas por un discurso ideológico común, la exaltación de los "vínculos históricos" y promesas vagas de cooperación que, por ahora, no se traducen en beneficios tangibles para la ciudadanía cubana.
Durante un encuentro sostenido el miércoles en El Laguito con el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, ambas partes coincidieron en la "voluntad" de ampliar la cooperación bilateral, especialmente en áreas como la biotecnología y el desarrollo de infraestructuras, de acuerdo con un reporte de EFE. Sin embargo, no se anunciaron acuerdos específicos ni nuevos fondos para proyectos concretos, en un contexto en el que Cuba atraviesa una crisis multidimensional sin precedentes y creciente malestar social.
El diplomático chino dijo a Rodríguez Parrilla que su visita tenía el objetivo de "profundizar el conocimiento sobre la situación de Cuba" y avanzar en la implementación de los acuerdos alcanzados entre los gobernantes de ambos países en Moscú, el pasado mayo. En aquella reunión, Díaz-Canel aseguró que los vínculos estaban entrando en una "etapa más sólida", aunque las cifras comerciales siguen siendo modestas y los resultados prácticos limitados.
Aunque el régimen cubano insiste en presentar estos vínculos como estratégicos y enmarcados en una "amistad socialista" ejemplar, los efectos reales sobre la economía cubana siguen siendo mínimos. China ha aportado en los últimos años algunos créditos, donaciones de arroz y material sanitario, así como apoyo técnico en energía solar, pero no ha emprendido inversiones directas de envergadura, ni ha abierto nuevas líneas de financiamiento que resulten en alivio del colapso productivo de la Isla.
En un encuentro previo con Díaz-Canel —publicó el diario oficial Granma—, el gobernante reiteró su agradecimiento por el apoyo chino en foros internacionales y en la condena al embargo estadounidense, así como por su respaldo ante la inclusión de La Habana en la lista de estados patrocinadores del terrorismo. Pero estas reiteradas expresiones no han cambiado la precaria situación económica del país ni frenado el éxodo masivo de cubanos.
Díaz-Canel insistió en que las relaciones con China son "estratégicas y especiales" y las definió como un ejemplo entre "países socialistas". Sin embargo, durante la reunión no se informó de acuerdos económicos concretos.
Analistas políticos han señalado que este tipo de acercamientos suelen responder más a necesidades propagandísticas que a verdaderos planes de desarrollo. En esta ocasión, el gobernante cubano agradeció el respaldo chino en foros internacionales y reiteró su lealtad a Xi Jinping.
Qiu Xiaoqi, por su parte, se limitó a elogiar la "resistencia del pueblo cubano" y a manifestar su voluntad de su Gobierno de "seguir apoyando" a su aliado.
Cortejo a aerolínea canadiense en medio del desastre del turismo
Miguel Díaz-Canel también dedicó tiempo este miércoles para recibir en el Palacio de la Revolución a Alexis von Hoensbroech, director ejecutivo de la aerolínea canadiense WestJet, en un intento por sacar de la ruina el turismo, una de las pocas fuentes de ingresos del Gobierno en medio del colapso económico nacional.
El gobernante calificó como "muy apreciado" el trabajo de WestJet con Cuba y manifestó su disposición a seguir "trabajando de manera conjunta", recogió el sitio de la Presidencia.
La aerolínea anunció que sumará un nuevo destino cubano a su lista: La Habana. Actualmente opera vuelos a otras seis localidades de la Isla, en un contexto en que los visitantes canadienses, aunque representan el mayor volumen de turistas extranjeros que llegan al país, han dejado de volar a la Isla.
Uno de los datos más duros de la caída del turismo en Cuba es la pérdida de la anteriormente segura cuota de mercado de Canadá. Tan solo entre el primer trimestre de 2024 y enero, febrero y marzo de 2025, los visitantes de la nación norteña se redujeron en un 31,8% (de 399.254 clientes a 272.274).
La visita, catalogada como "breve pero provechosa" por el Ministerio de Turismo (MINTUR), incluyó recorridos por los polos de Varadero y La Habana, donde los directivos canadienses exploraron los principales sitios visitados por sus ciudadanos. También participaron en la reunión el ministro del sector, Juan Carlos García Granda, y el vicepresidente ejecutivo de Sunwing, uno de los turoperadores más activos en el mercado cubano.
Según el sitio especializado Reportur, los veraneantes de ese país han decidido irse a Cancún, en México, y República Dominicana.
Lo anterior es calificado por la publicación del mercado turístico como "un inaudito trasvase en tan poco tiempo de un gran mercado desde dos destinos hacia otros dos". Lo anterior, porque las políticas de la Administración de Donald Trump también han hecho desistir a miles de canadienses de hacer turismo en Estados Unidos.
La estatal Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) dio a conocer el martes 20 de mayo las cifras de turistas internacionales llegados a Cuba entre enero y abril de 2025, que muestran una caída del 27,6% del total de clientes, en un periodo en el que se reportaron 741.106 veraneantes.
El cuarto mes del actual año dejó 169.334 viajeros, la peor cifra de 2025, por detrás de los 196.004 de enero, los 178.263 de febrero y los 197.505 de marzo. Este primer tercio del año no luciría tan mal si se considera que con él cierra la llamada "temporada alta", que comienza en noviembre y es en la que se producen la mayor cantidad de visitas a los hoteles del país.
La Habana espera recibir 2,6 millones de visitantes al cierre de 2025, pero al ritmo actual, cerraría con alrededor de 2.200.000 turistas, cifra similar a la de 2024.