Los problemas con el abasto de agua es uno de los tantos aspectos que ratifican el resquebrajamiento integral de la sociedad cubana. En tal sentido, el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) informó esta semana, según un reporte del estatal Canal Caribe, que más de 500.000 personas en la Isla tiene afectaciones totales o parciales con el suministro del líquido.
Ante este número, resulta significativo que, en marzo, el presidente de INRH, Antonio Rodríguez, dijo al diario oficial Granma que alrededor de 1.800.000 personas en la Isla padecen afectaciones en el servicio de agua, la mayoría de ellas asociadas a las dificultades electroenergéticas. Resulta sospechoso, entonces, que en poco más de dos meses, en medio del agónico contexto cubano, el número se haya reducido tanto, lo que eleva las suspicacias en torno al manejo de los datos ejecutado por el Gobierno.
Más allá del número en sí mismo, el decrecimiento de las reservas hídricas del país en una de las principales causas en los insuficientes niveles de abasto, indicó la institución, al tiempo que sostuvo que el déficit en capacidades de generación de electricidad y las roturas en equipos de bombeo, completan las razones para justificar el escenario actual.
Así, transcurrido el primer mes del periodo lluvioso del año, mayo, la afectación en el servicio es "elevada", reconocieron las autoridades, lo que demuestra el fracaso de la política hídrica del país.
"El 38% de las personas afectadas es por sequía. En mayo llovió poco, no sobrepasó el 50 %. En lo que va de junio, aunque nos ha llovido el 94%, en el oriente del país solo ha llovido el 24 %. En esta semana hay más de 300.000 personas afectadas en Santiago de Cuba, sin abasto de agua. La sequía en Cuba es fuerte", dijo Rodríguez al Canal Caribe.
En tal sentido, el medio oficialista calificó la situación en Santiago como "tensa", toda vez que las fuentes hídricas reportan un 20% de su capacidad de llenado, una situación que, según los expertos, "no se veía desde 2014".
Asimismo, debido a problemas con el suministro eléctrico y a roturas en los equipos, "no se ha podido trasvasar el agua para abastecer la ciudad", dijo la vicepresidenta del Grupo de gestión de aguas terrestres del INRH, Vilma Bazán.
"La situación es igualmente difícil en los sistemas que dan servicio a las ciudades de Holguín, La Tunas, Guantánamo y Ciego de Ávila", reconoció el medio oficialista y, aunque en el resto de las provincias el panorama no sea igual de crítico, las afectaciones son numerosas y la inestabilidad del servicio es un problema diario para sus habitantes.
Ante este escenario, el INRH destinó miles de pesos a la compra de insumos para sus talleres de reparación que, sin embargo, solo servirán para poner una curita en un problema sistémico mucho mayor. "Además, tenemos 41 equipos que se acaban de embarcar y deben llegar al país dentro de 20 días, y nos van a permitir seguir mejorando el abasto de agua", dijo Rodríguez.
Los problemas con el abasto de agua, que se suman a los agónicos apagones, provocan un intenso malestar entre los cubanos y, en tal sentido, el 29 de mayo último, residentes de Santa Rita, una localidad del municipio Jiguaní, en la provincia de Granma, salieron a las calles para exigir el restablecimiento del servicio de agua y electricidad, tras soportar tres meses sin suministro del líquido y más de 25 horas de apagón.
Según varios videos publicados en redes sociales, la manifestación pacífica comenzó con una marcha de una multitud considerable de personas a gritos de "¡pongan la corriente!" y "¡agua y corriente!".
En los años 60, ya empezaba la escasez de comida y el HP en jefe usaba la sequía como chivo expiatorio. El imperalismo y la sequía eran los chivos expiatorios favoritos del HP en jefe para justificar todas las miserias del pueblo.