Mientras el diario oficial Granma y la estatal Unión Eléctrica (UNE) presumen de haber superado los 400 megawatts de potencia solar en el sistema eléctrico cubano, la realidad cotidiana de miles de ciudadanos sigue marcada por apagones de hasta 20 horas diarias, cocinas con materieles alternativos y horarios reducidos en centros escolares, y trámites legales paralizados por la falta de corriente.
En Baracoa, por ejemplo, el círculo infantil Conchitas del Mar ha debido reorganizar sus horarios y servicios a causa del déficit energético, publicó Radio Baracoa en Facebook.
Según explicó la subdirectora del centro, Niubis Pérez Navarro, los padres pueden recoger a los niños en el centro desde el mediodía y los alimentos se preparan usando gas licuado, leña, carbón o incluso hornos de aserrín.
En Matanzas, una vecina denunció en un espacio del periódico oficial Girón la paralización de un simple trámite legal solicitado en el Bufete colectivo número dos desde abril por falta de energía eléctrica.
"Resulta que aún no está, porque 'supuestamente' no hay corriente. ¿Es así todo el día? Que cierren entonces o se trasladen para otro circuito donde haya luz. Lo que no puede suceder es que el pueblo salga perjudicado", escribió Walkiria Quintana Jorge.
Sergio Jorge Pagés Valdés, director provincial de Bufetes Colectivos, confirmó "la suscripción del contrato, del 1 de abril de 2025 para solicitar a la Dirección de Inmigración y Extranjería, del Ministerio del Interior (MININT), un certificado de dirección a nombre de Miguel Ernesto Blanco Quintana. El 3 de abril último, se presentó dicha solicitud ante el organismo competente".
Ante la queja formulada por Quintana Jorge, la técnico-gestora acudió de nuevo a la correspondiente entidad del MININT, en aras de interesarse por la emisión del documento. Allí le informaron que el asunto continuaba pendiente, por falta de energía eléctrica. Esa misma explicación ofrecieron a la lectora cuando visitó el lugar.
En medio del desastre, Granma publicó que los parques solares fotovoltaicos sincronizados al Sistema Eléctrico Nacional generan una energía aproximada de 1.503 mwh, con 440 megawatts (MW) como máxima potencia. Para el órgano del Partido Comunista, esto "supone escalar un peldaño en el proyecto inversionista de la recuperación energética del país".
Según el periódico, con los tres nuevos parques de 21,87 MW (la Carolina, en Ciego de Ávila; Mal Tiempo, en Cienfuegos; y Hoyo Colorado, en Matanzas, este último sincronizado en fase de prueba), ya suman 16 los instalados, de una construcción total de 92, que aportarán 2.012 MW de generación de potencia solar.
Sobre este último recinto solar, instalado en el municipio matancero de Martí (21,8 MW), la UNE celebró en sus redes sociales que con este el país supera por primera vez los 400 MW de potencia instantánea en energía solar, más que la central termoeléctrica Antonio Guiteras de esa provincia.
La UNE hizo alarde de "energía limpia y estable; menos dependencia del petróleo importado; empleos locales y 30.000 toneladas de CO₂ evitadas al año" y presentó la incorporación como un "paso firme hacia la meta de que el 24% de la electricidad sea renovable en 2030".
Más allá del discurso triunfalista, los testimonios en redes sociales exponen la brecha entre los anuncios oficiales y la experiencia ciudadana.
"¿Dónde está la electricidad?", cuestionó una usuaria en la página de Facebook de la UNE. Otro señala que, en Guantánamo, hay sectores con más de 18 horas de apagón diarias: "Es un abuso extremo", escribió.
La UNE asegura que los parques solares permiten reducir los cortes en horario diurno. Sin embargo, los comentarios apuntan a un patrón opuesto: los apagones ocurren tanto de día como de noche, con frecuentes subidas y bajadas de voltaje que dañan equipos eléctricos y dejan sin servicios esenciales a barrios enteros, como se quejó otro lector de Girón.
Mientras el régimen presume de sus avances "verdes" y su reducción de emisiones contaminantes, los padres de niños cubanos se ven afectados diariamente por el recorte de los servicios de cuidado infantil y ciudadanos esperan por documentos en oficinas estatales que no pueden ni imprimirlos por la falta de electricidad.