Mientras la indignación de los cubanos sigue creciendo frente al tarifazo de ETECSA, y la comunidad universitaria planta cara al régimen en una lucha tan frontal como equilibrada que busca, sin conseguirlo hasta ahora, un cambio en la aplicación de la impopular medida, crecen las reacciones de organizaciones de la sociedad civil en apoyo a los estudiantes, así como las advertencias frente a las posibles represalias que pudiera tomar el régimen ante quienes sostengan el pulso.
Así, el Consejo para la Transición Democrática en Cuba (CTDC) indicó en un comunicado que la medida tiene un "carácter discriminatorio", toda vez que, sostuvo, "en un contexto de expansión global de tecnologías de Inteligencia Artificial y plataformas de educación digital, medidas como las adoptadas por el régimen cubano agravan la desconexión y limitan gravemente la participación de los jóvenes en el mundo moderno".
Frente a esta realidad, el CTCD pidió a "los gobiernos democráticos, a la Unión Europea, a Estados Unidos y a organizaciones internacionales y no gubernamentales" que "condenen públicamente las restricciones arbitrarias al acceso a la conectividad impuestas por el Estado cubano", así como que "faciliten el establecimiento de tecnologías alternativas de acceso a Internet —como las redes satelitales y espaciales— sin interferencias ni restricciones por parte del régimen". Pidió, además, que respalden el derecho de los cubanos "a la información, a la educación y a la libertad de expresión".
Por su parte, la Fundación Nacional Cubano Americana calificó el tarifazo como una "masacre de ETECSA a la libertad, los bolsillos y la conexión de los cubanos en la Isla", al tiempo que recalcó que se trata de "una manera más de limitar la libertad de expresión, de comunicación, que por siempre ha sido violada durante más de 60 años".
En tal sentido, el Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (ICLEP) declaró: "El tarifazo de ETECSA es un mecanismo más de la dictadura para coaccionar la movilización ciudadana, el activismo, la libertad de prensa, el periodismo independiente, la libertad de expresión. ¡Nos quieren incomunicados y callados!".
En la misma cuerda, el grupo de asesoría legal Cubalex resaltó que "la convocatoria a un paro académico constituye un ejercicio legítimo del derecho a la libertad de expresión y a la protesta pacífica, especialmente ante una medida que impacta directamente la educación, la vida cotidiana y los derechos de las y los estudiantes".
"Sus demandas —revocar las nuevas tarifas, establecer canales de diálogo transparente y participar en la búsqueda de soluciones reales— son expresiones cívicas de quienes buscan ser escuchados, no reprimidos", agregó y sostuvo que "expresarse libremente y protestar de forma pacífica no es un delito: es un derecho humano fundamental".
Asimismo, el Observatorio de Libertad Académica manifestó su apoyo a los estudiantes, así como al parón universitario por ellos convocado, y condenó "cualquier represalia por parte del Gobierno de Cuba contra quienes ejercen pacíficamente su derecho al acceso a la información y a la libre expresión dentro de nuestros claustros".
El observatorio indicó, además, que la convocatoria al parón "es también resultante de la ausencia de representatividad de la masa estudiantil en la FEU, organización coartada en su independencia, conseguida en base al sacrificio y convicciones democráticas de varias generaciones de universitarios".
De igual forma, la intelectual cubana Alina Bárbara López Hernández escribió en su perfil de Facebook: "A la ciudadanía: serenidad y firmeza, apoyo y compromiso. Nuestros jóvenes no estarán solos. A los que dirigen: No intenten represalias contra nuestros jóvenes, repito: no estarán solos".
Igualmente, la Liga de Campesinos Independientes (LCI) y la Federación Latinoamericana de Mujeres Rurales de Cuba (FLAMUR) expresaron su solidaridad con los estudiantes, quienes, según un mensaje compartido por ambas organizaciones, "han tomado una posición a la vanguardia de la lucha contra los abusos y las injusticias sociales que impone el grupo de personas que monopolizan el poder en nuestra patria. Que lo sepan ellos y ustedes: no estarán solos en esta lucha".
La Red Femenina de Cuba y la organización Raíces de Esperanza en España también manifestaron su apoyo a los reclamos de los estudiantes. "No es solamente un gran paso de la madurez de la juventud, sino también una demostración de la cohesión social que existe entre generaciones, que el Gobierno una vez más ha intentado socavar, en su estilo de comprar voluntades", dijeron en un comunicado.
Los estudiantes "han demostrado tener la fuerza y el entendimiento necesario para oponerse a esta injustica que entre otras consideraciones categoriza a los cubanos según sus conveniencias", añadieron.
Asimismo, la actitud de los estudiantes que han decidido no asistir a clases como método de protesta frente a las medidas de ETECSA, ha generado el apoyo de los congresistas cubanoamericanos María Elvira Salazar, Mario Diaz-Balart y Carlos Giménez, y de artistas como el humorista Ulises Toirac, el actor Luis Alberto García y la cantante exiliada Haydée Milanés.
"Estados Unidos se solidariza con los valientes estudiantes y con el pueblo cubano que se manifiestan pacíficamente contra el régimen opresivo y corrupto de Cuba", escribió en X Díaz-Balart y compartió un video en su cuenta, en el que su colega Carlos Giménez también respaldó a los estudiantes cubanos.
"Se están manifestando en contra de un régimen que no puede mantener la luz, no le da comida a su pueblo, no le da medicinas a su pueblo, y ahora está tratado de aumentar un 800% los medios de comunicaciones", criticó Giménez a La Habana, al tiempo que Salazar compartió en sus redes sociales el video en el que una estudiante ratifica la decisión de no asistir a clases.
"Protestar es un derecho. No más represión contra un pueblo noble y desarmado", escribió Milanés en X, quien en otra publicación dijo apoyar "el parón docente y al parón de recargas desde el exilio en rechazo al tarifazo de ETECSA".
Toirac llamó la atención sobre la disyuntiva que enfrenta el régimen ante la huelga de los estudiantes de la Facultad de Matemáticas y Computación, al afirmar en su cuenta de Facebook que "reprimir va a tener un costo político (muy alto en mi opinión, diría impagable); permitirlo, una muestra de debilidad política nunca antes editada".
Por su parte, García sentenció: "No pueden seguir apretando la soga en nuestros cuellos ni exprimiendo bolsillos exhaustos".