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Drogas

El 'Químico', la droga que quebró el pacto de silencio en Cuba

'En los últimos años, se ha convertido en un foco que ni a la Policía y ni a vendedores de otras drogas conviene', dice un traficante.

La Habana
Calle de un barrio de La Habana.
Calle de un barrio de La Habana. Diario de Cuba

En el entorno de la venta y consumo de drogas en Cuba no hay mitos ni leyendas, sino realidades mal contadas y una especie de pacto de silencio entre los "jíbaros" y las autoridades policiales.

"El que suene se va del aire, esa es la regla de oro, pero el 'Químico' (cannabinoide sintético) rompió esa 'armonía' por el ruido y el dechave que produce tanto su comercio como su consumo", señala a DIARIO DE CUBA Juan José, un jíbaro habanero que lleva más de 15 años en el negocio de la venta de marihuana y, "ocasionalmente", de cocaína.

"Todo jíbaro veterano sabe que la esencia de este comercio es mantenerle las apariencias al Gobierno, en el sentido de que las drogas, ya sea su tráfico o su consumo, son algo mínimo en el país. Ese es el pacto añejo. Pero en los últimos dos años el Químico se ha convertido en un foco que a ninguna de las partes conviene. Esa es la razón por la cual un conjunto de jíbaros hemos decidido desalojar de nuestras respectivas zonas los 'puntos de venta' y a sus 'administradores', por todos los inconvenientes que generan", añade.

Tras la culminación del llamado "Tercer Ejercicio de Prevención y Enfrentamiento a los Ilícitos de Drogas" en La Habana, una cruzada de las autoridades policiales realizada entre el 16 y el 22 de marzo, la percepción de los habaneros respecto a los resultados de este operativo se resume con la frase "mucho ruido y pocas nueces".

"Para la enorme proliferación de la venta y del consumo del famoso Químico aquí en La Habana, considero que el resultado es imperceptible, o como ya es costumbre también, el Gobierno estará ocultando el alcance real", dice Rosa, madre de dos adolescentes de 14 y 17 años de edad respectivamente.

"Una de las preocupaciones de miles de familias, respecto al altísimo consumo del químico, es que suele ser más barato que un refresco o una flauta de pan. Y ahí está la cuestión: ¿está segura una familia que si nuestros hijos nos piden 100 o 150 pesos no son para consumir drogas? Donde el Gobierno hace la vista gorda y oídos sordos es precisamente en un desorden económico en el que un refresco cuesta 190 pesos. Cuando las familias reaccionaron ante el vertiginoso incremento de la venta y del consumo de Químico, ya era tarde. Que lo único que un cubano pueda comprar con 150 pesos sea drogas es responsabilidad del Gobierno, quiérase o no", critica Rosa.

Según una publicación de Granma, diario oficial del Partido Comunista, el operativo buscaba "llegar al barrio con las acciones preventivas y de enfrentamiento, del trabajo en sistema de los factores comunitarios, de elevar la percepción de riesgo y el rechazo a las drogas, y lograr una mayor participación de la familia en la educación y protección de sus hijos".

La publicación presumió de "procesos investigativos en focos delictivos priorizados sobre las principales tipicidades que inciden, reforzamiento de las acciones en los pasos de fronteras estatales y los puntos de control en las carreteras, intervenciones preventivas profilácticas en 57 centros de enseñanza, juicios ejemplarizantes, chequeos a los sistemas de producción y almacenamiento de medicamentos y otras sustancias". Mencionó la realización de "cuatro barriodebates, encuentros de salud con pacientes por adicciones, charlas educativas", etc.

A juicio de la habanera Lázara, ninguna de estas acciones ha frenado la venta y el consumo del Químico. Son los propios ciudadanos quienes han tomado "cartas en el asunto, a cuenta y riesgo de lo que implica".

"Delatar a un vendedor de drogas en cualquier país del mundo significa prácticamente una sentencia de muerte. ¿Cómo creen que va a reaccionar un vendedor de drogas, que se está jugando años de cárcel, si uno lo delata? Mi condición de madre, con un hijo adolescente adicto al Químico, me llevó a confrontar a un supuesto vendedor que ni siquiera era del barrio. A día de hoy, vivo con el susto de que algo violento me suceda a mí o a mi familia como represalia. ¿Por qué el Gobierno no va a la raíz del problema y asume su responsabilidad y su vulnerabilidad en este fenómeno, que ya escala a niveles de pandemia?", cuestiona esta madre, que opina que el Gobierno cubano siempre "busca la culpa en terceros".

En junio de 2024, el portal oficial Cubadebate acusaba a Estados Unidos de ser el principal emisor de drogas hacia Cuba: "en Cuba esta sustancia es denominada Químico e introducida al territorio nacional a través de pasajeros y agencias de paqueterías, de fácil enmascaramiento en los alimentos, condimentos, efectos electrodomésticos, en estado líquido, picadura, hojas de papel y en polvo. Se significa que pequeñas cantidades de esta droga generan alto nivel de adicción y percepción de consumo, fundamentalmente en jóvenes", indicaba la publicación para luego añadir que "Cuba no es un país productor, almacén o tránsito de drogas hacia terceras naciones". 

"Pues resulta que ahora los vendedores de marihuana y polvo (cocaína) junto a familias con miembros adictos al Químico hemos tenido que improvisar una batida contra los vendedores de esta sustancia, que ya es tendencia incluso en las redes sociales", comenta Eliecer, padre de tres jóvenes.

"¿Quién se iba a imaginar que una familia tendría que asumir una alianza con vendedores de marihuana para contrarrestar a los comerciantes de Químico? Es decir, dentro de la ecuación 'perder-perder', la familia cubana tiene que elegir el 'perder' menos grave. Una verdadera locura. A eso súmale que el Gobierno igual toma represalias contra aquellas familias que denuncian el consumo del Químico en las redes sociales", apunta en referencia a lo sucedido con Alberto Turis Betancourt Pérez.

En septiembre del pasado año, el activista Alberto Turis, vecino de La Habana Vieja, se manifestó públicamente contra los comerciantes de Químico, señalando incluso un presunto punto de venta en los alrededores de su domicilio. El activista fue arrestado por autoridades policiales, multado y amenazado con pena de prisión si continuaba con su denuncia.

"Un país demencial. Cuál es el mensaje de ese suceso para la familia cubana, que corre doble riesgo: por una parte, puedes sufrir las consecuencias de denunciar a un vendedor de drogas y, por otra, la Policía te amordaza para que no denuncies públicamente el fenómeno. Y todavía pretenden que les creamos que el operativo fue un éxito total", concluye Eliecer.

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3 comentarios

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No creo ni una palabra de este artículo, ni tampoco que en la La Habana haya capos por el estilo de un Chapo o Chapitos o un Pablo Escobar de nuevo tipo ni que la policía y el DSE no sepan del Pi al Pa, lo que pasa con las drogas .
Pero lo que si no dudo es que haya alguno que otro revendedor de drogas que se crean cosas y actúen con formas de matonismo. En la Habana siempre han habido matasietes, fumadores y consumidores de cualquier mierda , pero sólo hasta que la policía y auxiliados por sus chivatos quieren, pero fuera eso nada.
Lo digo porque el Castrofascismo tolera todo menos no estar en control de cada posible foco de oposición y eso es una forma de oposición.

Profile picture for user cubano libre

Recuerdo que la primera vez que escuché “del Químico” fue en DC y lo vinculaban, como un gran productor del estupefaciente, con el nieto “guardaespalda” y ridículo de La China Pamela conocido en el ampa como El Cangrejo; no sé el porqué se dejó de incluir a esta lacra de la familia real en el tema, quizás por encubrimiento.

Uno de los negocios del régimen es la droga. A Ochoa lo fusilaron para para que pagara el bisnes de la Raúl. La soga quiebra por lo más delgado. Hoy el narcotráfico del régimen está a la orden del día, pero culpan y pagan inocentes ciudadanos y con ellos el régimen se lava las manos.