"La compleja situación de los servicios estatales de transportación de pasajeros en el país, incide de manera directa en la vida de los cubanos", escribió en su perfil de Facebook el ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, reconociendo la depauperación sostenida de todos los medios de transporte de la Isla.
En tal sentido, el funcionario anunció que, antes de que termine este año, su ministerio pretende culminar la reparación general de 100 ómnibus destinados a reforzar el parque automotor de la capital, de ellas 60 rígidos y 40 articulados.
"Se trata de guaguas que se encontraban paralizadas por largo tiempo en las terminales y con apoyo de una donación del Gobierno chino y la intervención del Fondo para el Desarrollo del Transporte Público que se forma a partir de las ventas de vehículos, están siendo recuperados", detalló Rodríguez Dávila.
El ministro indicó, asimismo, que la reparación incluye "desde la chapistería y pintura hasta la mecánica de los diferentes sistemas". "En este proceso se reutilizan componentes en buen estado, como cristales y piezas eléctricas, para agilizar la puesta en marcha de algunos vehículos. Es evidente que muchos de estos vehículos han sufrido el llamado 'canibaleo' y muchas de sus piezas no están, lo cual hace el proceso más engorroso", subrayó.
"Uno de los aspectos más complejos del proceso es la recuperación de los motores", dijo y, en tal sentido, informó que "existen 100 motores disponibles para instalar en estos ómnibus y se busca la posibilidad de aumentar la cantidad".
De igual forma, los técnicos revisan entre los numerosos ómnibus paralizados los que tengan "cajas de velocidades y otros componentes que aún pueden aprovecharse y que permitirán alistar algunos ómnibus antes de la llegada de los módulos de reparación importados".
Sobre la llegada de dichos módulos, Rodríguez Dávila precisó que, procedentes de China y fruto de una donación, estos deber estar en el país antes de agosto, "lo que facilitará la finalización de las reparaciones y permitirá que una mayor cantidad de guaguas entren en circulación antes de que termine el año", recalcó.
Más allá de estos módulos, Rodríguez Dávila destacó que "una solución necesaria es la de garantizar asientos con mayor durabilidad para los ómnibus, teniendo en cuenta que es una de las piezas que mayor contacto tienen con las personas y que se rompen con mayor facilidad".
El funcionario se refirió, igualmente al deprimente panorama de la base logística de la Empresa Provincial de Transporte Habana, que "refleja las dificultades diarias que enfrentan los mecánicos encargados del mantenimiento y reparación de la flota en servicio". Así, "muchas de las máquinas que deberían operar de manera automatizada requieren intervención manual debido a problemas técnicos", lamentó.
"A esto se suma la necesidad de una mejor organización y la baja remuneración del personal, lo cual es algo que golpea constantemente a nuestro sistema de transporte", agregó y sostuvo que otra de las causas para justificar los acuciantes problemas con el transporte en La Habana es "la falta de divisas convertibles, que a su vez incide en el acceso a las piezas de repuesto, agregados, lubricantes combustibles".
Ya en marzo de 2024, de cuando son los últimos datos disponibles, estaban parados más de la mitad de los ómnibus que deberían circular a diario en La Habana. En esa fecha la empresa tenía paralizados 309 equipos de los 561 que debían estar prestando servicios y, desde entonces, la situación de ha complejizado.
Asimismo, según los datos publicados recientemente por la estatal Oficina Nacional de Información y Estadística (ONEI), Cuba registró en 2024 el 60,6% del nivel de la transportación de pasajeros existente en 2006. Solo de 2023 a 2024 la caída fue de más del 12%, lo que evidencia el calamitoso estado del sector.
"El descalabro del transporte de pasajeros es un indicador visible de la crisis estructural de Cuba. En 2024 se transportó un 40% menos de pasajeros que hace 19 años. Ese retroceso es incompatible con una sociedad moderna y no se vislumbra una solución", consideró el economista Pedro Monreal.