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Medioambiente

Científicos, preocupados por el futuro de la cotorra cubana

La especie está declarada con categoría de amenazada, según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Pinar del Río
Cotorra cubana.
Cotorra cubana. Granma

La cotorra cubana es un ave en peligro de extinción y a la vez un "buen negocio" que prospera en el mercado informal, reclamada por la gracia que tiene de imitar frases dichas por humanos y por sus llamativos colores. Según informa el periódico oficial Granma, de cara al reto que significa para la comunidad científica cubana la protección de esta especie amenazada, especialistas del Parque Nacional Guanahacabibes (PNG) han diseñado acciones para su protección en algunas áreas vulnerables de esa zona del país.

Las acciones incluyen campañas de monitoreo usando modernas herramientas digitales y la ubicación de "cámaras trampa" en distintas zonas del bosque, para de esta forma detectar la presencia del ave y poder estudiar su comportamiento en los sitios donde anida.

En el año 2021 el director de la Oficina de Regulación y Seguridad Ambiental, Jorge Álvarez Álvarez, declaró a la prensa oficial que "una cotorra se puede cotizar" hasta en 500 euros. "A pesar de que el comercio de la cotorra se halla prohibido, el tráfico ilegal de esta especie genera preocupación entre los científicos", indicó el reporte de Granma.

Añadió que la estrategia de vigilancia ha permitido obtener "valiosos datos" sobre otras especies del área, como "venados, jutías, aves y cerdos asilvestrados".

El ingeniero Lázaro Márquez Govea, especialista del PNG, explicó que también se han colocado "cámaras trampa" en "lugares vulnerables" para registrar de manera documental la posible presencia de intrusos que llegan al parque a realizar actos de depredación.

Márquez Govea señaló que no ayuda tampoco "las insuficientes medidas de protección y el incremento de los precios de esta ave en el mercado negro", un escenario que él considera que "incita a los traficantes a involucrarse en un negocio altamente lucrativo". Se ha demostrado mediante estudios realizados en otras regiones del país que esta situación ha provocado un declive de las poblaciones.

No pasa así en Guanahacabibes, un lugar donde desde el inicio de los monitoreos, en el año 2000, se ha detectado un incremento, "tanto en el número de bandos como de individuos".

En cuanto a datos, precisa la nota de Granma que en la zona de Bolondrón existe una densidad poblacional de 1,97 cotorras por kilómetro cuadrado, una cifra que considera "elevada" en comparación con otros sitios como las áreas naturales montañosas de la región central, en los que un estudio estimó 0,5 individuos por cada kilómetro cuadrado.

De acuerdo al especialista, en estas campañas de monitoreo que realizan los trabajadores del PNG entre los meses de abril y julio, participan también como "voluntarios" los obreros de la Empresa Agroforestal Guanahacabibes, el circuito del Cuerpo de Guardabosques, estudiantes de la Universidad Hermanos Saíz Montes de Oca, de Pinar del Río, y pobladores de las comunidades locales.

"En ellas se realizan recorridos diarios por los sitios de anidación para la toma de datos, se evalúa la abundancia, distribución y estado de conservación de árboles con nidos, y se implementa un programa de vigilancia y protección para limitar los actos de depredación", señaló el reporte oficial.

Para estas labores, de gran importancia desde el punto de vista medioambiental y científico, el parque ha tenido el apoyo de la Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre, y de la Wildlife Conservation Society (Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre), una organización no gubernamental que radica en el zoológico del Bronx, Nueva York.

En nombre científico de la cotorra cubana es Amazona leucocephala y está declarada con categoría de amenazada, según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

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