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Opinión

Esperando a Hércules

Aquí están las cuatro cabezas de la hidra del castrismo: Raúl Guillermo 'El Cangrejo' Rodríguez Castro, Alejandro 'El Tuerto' Castro Espín, Oscar Pérez-Oliva y Sandro Castro.

Miami
Sandro Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, Alejandro Castro Espín y Oscar Pérez-Oliva.
Sandro Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, Alejandro Castro Espín y Oscar Pérez-Oliva. Diario de Cuba

La promesa del presidente Donald Trump para liberar a Cuba ha impuesto una nueva división del trabajo en la nomenclatura castrista. Mientras que a Miguel Díaz-Canel le toca canalizar el trajinado espíritu de Martí, convocar a los Sábados de Defensa, entregarle un AKM que no dispara a Silvio y entretener a unos pocos visitantes extranjeros bajo el espantoso retrato de Fidel pintado por Guayasamín, la hidra del poder real muestra las cuatro cabezas de la continuidad: Raúl Guillermo "El Cangrejo" Rodríguez Castro, Alejandro "El Tuerto" Castro Espín, Oscar Pérez-Oliva Fraga y Sandro Castro Arteaga.

Raúl Guillermo Rodríguez Castro, coronel del MININT, es la niña de los ojos de su abuelo Raúl, su solícita y cejijunta sombra. Jefe de la Dirección General de Seguridad Personal, no solo es el cancerbero a la puerta del máximo líder sino que también tiene un cancerbero a la puerta de generales y ministros. En los últimos años, diversas fuentes aseguran que ha hecho una fortuna en la paquetería del exilio y otros negocios nacionales e internacionales. Antes de trascender su contacto con el equipo del secretario de Estado, Marco Rubio, durante la cumbre del CARICOM el pasado febrero en Saint Kitts, no se le había visto en funciones políticas. Más bien era notorio como una despelotada luminaria de la degradada noche habanera.

El viaje de Raúl Guillermo a Saint Kitts y los recientes contactos en La Habana aclaran a quien tuviera dudas lo que estaba claro para los cubanos: allí gobierna la casa Castro, secundada por una histórica constelación de familias vasallas. Raúl Guillermo hace lo que le pertenece. 

Quizás en otro momento el protagonismo hubiera recaído en su tío, el general de brigada del MININT Alejandro "El Tuerto" Castro Espín. Alejandro, ustedes recordarán, encabezó una década atrás las negociaciones con la Administración del presidente Barack Obama, si podemos llamar negociación a unos acuerdos que dieron a Raúl todo lo que pedía a cambio de nada de lo que no quería dar. Por razones sujetas a diferentes especulaciones, Alejandro se mantiene fuera de la pasarela, aunque parece que no puede darse un paso en las negociaciones sin que (y nunca mejor dicho) le eche el ojo.  

Ya el 13 de marzo, cuando Díaz-Canel anunció tardíamente, y más bien compungido, que había conversaciones con Washington, Raúl Guillermo aparecía por primera vez y en primera fila, en solitario, junto a miembros del Buró Político y otros principales jerarcas como tótem de la suprema autoridad. "The Crab", ha comenzado a llamarlo la prensa liberal norteamericana, ansiosa de acariciar una mascota castrista. Artículos que especulan sobre una "Cubastroika" llevan su foto en cabecera. Las plataformas procastristas dentro y fuera de la Isla retocan su perfil a diferentes bandas, lo mismo lo describen como "un muchacho más de Hialeah" que como una promisoria fuerza reformista. Raúl Guillermo es la cabeza de la hidra que dice: "La familia, y solo la familia, es la que tiene el control".

Oscar Pérez-Oliva, sobrino-nieto de Raúl, es la cabeza que dice lo que tenía que estar diciendo Díaz-Canel si ya no estuviera tendido sobre la piedra del sacrificio. Su rápido ascenso a viceprimer ministro y ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, agregada la formalidad de diputado a la Asamblea Nacional, lo pone en la línea de sucesión presidencial. Ingeniero electrónico, hizo carrera en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel, a la sombra del finado Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, jefe del conglomerado militar GAESA y padre de Raúl Guillermo. Sin el fracaso de la economía sobre sus espaldas ni el desgate del liderazgo interno (todavía nadie le grita Pérez-Oliva "sin casa"), sería la ficha ideal para una transición al castrismo de mercado.

Con una entrevista por aquí y un tuit por allá, Pérez-Oliva va soltando las perlas falsas de una transformación económica que siempre encuentra compradores. En su grisura, en su ausencia de pedigrí dentro de las estructuras del Partido y el Estado, en su limitada disposición al teque, está la máscara. ¿Hay mejor disfraz que el anonimato? Como el fantástico kitsune de los japoneses, es un zorro que puede convertirse en cualquier criatura o cosa con tal de perpetrar un engaño. Aunque esta vez no se trata de engañar a una amigable paloma liberal como Obama, ni a un viejo halcón conservador como Reagan, sino a un presidente de un incontenible temperamento mercurial, renuente incluso a moderarse en interés de su partido, que va aprendiendo en Irán lo que es lidiar con una corrupta, cohesionada y sanguinaria elite revolucionaria que no le teme a nadie tanto como a su pueblo.

Puesto que las lecturas obligan, ante Sandro Castro no puedo dejar de pensar en el título de la monumental biografía de Flaubert escrita por Jean-Paul Sartre: El idiota de la familia. Hecha la salvedad de que lo de Sartre es un homenaje en la ironía y lo de Sandro una estadística. Sin embargo, sea por diseño o el orden natural de las cosas, las bufonadas del influencer Sandro rinden una ganancia política. Difícil que la idea de pasearse por La Habana con una bonachona imitación de Trump no haya recibido la atención del puntilloso aparato de propaganda. Imposible que hayan pasado inadvertidas sus críticas a Díaz-Canel.

Hijo de Alexis Castro Soto del Valle, Sandro es el único descendiente directo de Fidel con una sostenida exposición pública. En pantalones cortos, acompañado de alegres y complacientes amigos, y sin soltar sus oscuros espejuelos de marca, encarna a los 34 años a una infantilizada, depredadora y ciertamente miamizada casta de nietos y bisnietos "post-revolucionarios" que se niegan a vivir sus privilegios en la sombra.

Entrevistado por CNN, dirá sin pestañear que su EfeBar (la letra lo dice todo) le costó 50.000 dólares; el equivalente aproximado del salario promedio mensual de 2.500 cubanos. Cuando confiesa al reportero que aspira a un "capitalismo con soberanía", expresa una urgencia de la elite, entendida la soberanía como garantía de su dominio político y económico. En un contexto donde la ideología estorba, Sandro brilla en la promoción del espacio de una Cuba de sones para turistas. Su aparente transgresión redunda en beneficio de la continuidad.

Para lo que concierne a la supervivencia, el castrismo ofrece una lección magistral de evolución pragmática. Ahora, tratará de preservar el poder real con la oferta de un cambio en el poder ficticio. ¿Quo vadis, Díaz-Canel? Tanto más espectacular el cambio en el poder ficticio, tanto menos sustancial la pérdida del poder real. Así como el mitológico monstruo de Lerna, la hidra de Birán (preservemos estas frases de gusano viejo) es capaz de regenerar una y otra vez sus cabezas. Hasta que Hércules haga su trabajo.

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11 comentarios

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Es el ADN Castro, puro y duro. La pregunta cuya respuesta ya debe tener Marco Rubio, es: cuál es el más inteligente y quién puede ser la Delcy "castrista"? La nota es un buen resúmen de los perfiles de la de-generación de hijos, sobrinos y nietos del poder perpetuo. Cada uno pareciera encarnar una función. El Cangrejo es el Delegado. El Tuerto, el Supervisor. Pérez-Oliva es el Burócrata, y Sandro, el Emprendedor. Otra cosa es quién tiene más dinero , por supuesto, sacado de los negocios turbios de la famiglia, y que pudiera perder mucho en caso de caer en desgracia? Aquí me jugaría a que el Cangrejo, por su proximidad con su padre fallecido, Luis Alberto, Director de GAESA, sería el más millonario de ese grupo.

No es mas económico modificarles la existencia con drones y cohetes " Hellfire" a estos 4 y unos cuantos generales y esbirros de las FAR y el MININT.......

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Brillante Andrés….una descripción magistral de este circo quasi mitológico.

Duro con los sarracenos, querido Amadeus.

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Andrés Reynaldo__😂 😂 😂 Abrazos

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El mensaje es subliminal. Hacerle la pelota al Cangrejo y promoviéndole virtudes que no tiene, forma parte de la estrategia de USA de instalar a un energúmeno en el poder al que se pueda manipular y gobernar. Es mejor un bruto que un listo de presidente y el Cangrejo es el candidato ideal, como Dìaz Canel.

Cuando los bolsheviques tomaron el poder no dejaron un Romanov para hacer el cuento.

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TODOS AL INFIERNO. COMPICES DE ASESINATOS, TERRORISMO, ROBO, EXPLOTACION AL PUEBLO CUBANO POR PARTE DE LOS CASTROS, CANEL. TODOS AL INFIERNO.

Le crabe es el representante de su abuelo de 93 años. No puede hablar por si mismo con USA, tiene que tener traductor y guia, alguien con cerebro (y completa confianza de la familia) que lo acompañe.

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Antes de nombrar “Presidente” al compañerito Cangrejo, hay que tratar de enseñarlo a hablar, quizás mandándolo a estudiar en Disney, porque los cangrejos hablan en las películas de Nemo y la Sirenita.

Antes de seguir "promoviendo" a monsiur le crab como un genio investiguen un poco sobre El. (lo que encuentrren sera descepcionante.......