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Venezuela

¿Quién es Enrique Márquez, el venezolano que Trump presentó ante el Congreso de EEUU?

Venezuela registra otro hito en el giro político que el país vive desde la captura de Nicolás Maduro.

Caracas
Enrique Márquez y Alejandra González en el Capitolio de Washington.
Enrique Márquez y Alejandra González en el Capitolio de Washington. AP

Hace dos días Venezuela registró otro hito en el giro político que el país vive desde que Nicolás Maduro fue capturado y extraído de Caracas el pasado 3 de enero: el nombre de Enrique Márquez resonó en el Capitolio de Washington.

Durante el discurso del Estado de la Unión ante el Congreso de EEUU, el presidente Donald Trump sorprendió a la audiencia al presentar a Enrique Márquez, ex rector principal del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela y excandidato presidencial. "Lo trajimos aquí esta noche para que celebre su libertad. Enrique, por favor, pásela bien. Me alegro de que hayas vuelto, Enrique", dijo Trump mientras las cámaras captaban el emotivo abrazo entre Márquez y su sobrina Alejandra González en el hemiciclo.

El gesto, aplaudido sonoramente por ambos partidos, no fue casual: simbolizó uno de los logros que Trump atribuye a su política exterior tras la operación del 3 de enero que derivó en la captura de Nicolás Maduro y el inicio de liberaciones masivas de presos políticos. El tema venezolano estuvo en diversos momentos en el discurso de Trump, y eso era esperable, pero no así la aparición en escena, y por la puerta grande de Márquez, de 63 años, oriundo de Maracaibo, ingeniero electricista y profesor universitario, quien cuenta con una trayectoria atípica en la política venezolana.

Militante histórico de Un Nuevo Tiempo, un partido con raíces socialdemócratas, fue diputado a la Asamblea Nacional en los periodos 2000-2005, 2010-2015 y elegido primer vicepresidente del Parlamento en 2016, durante la mayoría opositora que confrontó al chavismo desde el Legislativo.

Su perfil moderado —de centro, políticamente hablando— y dialogante lo llevó en 2021 a aceptar el cargo de rector principal del CNE —designado por consenso entre la Asamblea Nacional de entonces y sectores del oficialismo—, donde ejerció hasta 2023 como vicepresidente del organismo. Desde esa posición impulsó procesos electorales regionales con relativo reconocimiento internacional, manteniendo puentes institucionales incluso con funcionarios chavistas.

En 2024, cuando la Plataforma Unitaria enfrentaba inhabilitaciones y obstáculos para inscribir candidatos, Márquez inscribió su postulación por el partido Centrados. Según su mensaje de entonces, no buscaba dividir al voto opositor duro, sino ofrecer una alternativa institucional y moderada que atrajera al "chavismo crítico" y a sectores opositores alejados de las posiciones más duras de María Corina Machado.

En aquel 2024, Márquez hizo una campaña modesta en la que enfatizó la reconciliación nacional, el respeto al adversario y la necesidad de un periodo de paz política sin revanchismos. "Venezuela necesita sanar heridas", repetía en entrevistas como la concedida a El País en agosto de 2024, donde alertaba sobre los riesgos de una escalada si Maduro optaba por seguir con el fraude tras no reconocer los resultados de las controvertidas elecciones del 28 de julio de 2024.

En el contexto de aquellas elecciones, Márquez y el candidato de María Corina Machado, el exdiplomático Edmundo González Urrutia, fueron los únicos aspirantes que no reconocieron los resultados del CNE y que exigieron públicamente la publicación de todas las actas de votación.

Márquez fue más allá. Se presentó ante el Tribunal Supremo de Justicia, rechazó firmar los documentos de la institucionalidad del chavismo que avalaban el resultado oficial sin transparencia y denunció irregularidades técnicas. Esa postura —calificada por el oficialismo como traición— le costó la libertad: fue detenido el 7 de enero de 2025 y recluido en El Helicoide, el centro de detención emblemático de la represión en los años de Nicolás Maduro en el poder.

El otrora candidato presidencial estuvo detenido poco más de un año, hasta su liberación a principios de enero de 2026, en el marco de las primeras excarcelaciones tras la caída de Maduro. Su aparición en el Capitolio de EEUU, apenas dos meses después de salir de prisión, constituye para analistas un mensaje claro de la Casa Blanca.

"Agradezco al presidente Trump por la invitación en nombre de todo un pueblo que sueña con prosperidad, justicia y democracia. Nuestro pensamiento y corazón, con los millones de migrantes venezolanos que hoy ven con optimismo la posibilidad de volver a su patria. Estamos comprometidos con Venezuela, dispuestos al trabajo conjunto y tolerante, en un país donde todos sin excepción somos necesarios y debemos trabajar unidos para alcanzar el anhelado cambio para TODOS", escribió la noche de este martes el político venezolano en sus redes sociales desde Washington.

La invitación de Trump genera lecturas diversas en el espectro político venezolano. Para algunos analistas como Sergio Sánchez, con comentarios en X, esta decisión de invitarle al Capitolio representa una jugada estratégica: Trump eleva el perfil de un líder moderado que encarna "la política opositora moderada, el reconocimiento del adversario, la reconciliación nacional y una salida alejada del 'todo o nada'".

La periodista Luz Mely Reyes, en su análisis ofrece una lectura más cauta y periodística. Ello lo percibe más como un "articulador de disidencias" o posible actor en la "reinstitucionalización del Poder Electoral", dada su experiencia.

Otras voces en redes y medios coinciden en que la presencia de Márquez envía un mensaje claro de Washington: EEUU respalda una transición ordenada, inclusiva y supervisada, donde la liberación de presos políticos (más de cientos ya excarcelados) es solo el primer paso. Trump lo usó para ilustrar el cierre de El Helicoide y el trabajo "de cerca" con las nuevas autoridades venezolanas.

Analistas coinciden en que su moderación atrae a sectores del chavismo crítico y a gobiernos de izquierda de la región que por cercanía geográfica tienen un papel en el devenir de Venezuela (son los casos de Colombia o Brasil), facilitando eventuales acompañamientos internacionales.

Sin embargo, no existe claridad de si efectivamente habrá una transición democrática en Venezuela o un reacomodo del chavismo. Se han aprobado leyes de hidrocarburos y amnistía, se han liberado presos y retornado algunos exiliados, pero persisten desafíos como la recomposición del Poder Electoral, el control de grupos armados al margen de la ley, así como el retorno seguro de migrantes y, sobre todo, legitimidad interna.

La renuncia este miércoles del fiscal general Tarek William Saab, una figura ampliamente cuestionada por las organizaciones de derechos humanos, y su inmediata designación como Defensor del Pueblo interino, es señal para varios observadores de que no está garantizada una transición, pese a la agenda de Washington.

Entretanto, Enrique Márquez anunció que regresará en breve a Caracas, y lo hará con un capital simbólico inédito: el respaldo explícito de la primera potencia mundial como ejemplo de preso político liberado y defensor de la institucionalidad.

Su desafío será traducir ese capital en contribuciones concretas a la reinstitucionalización real del país, con un chavismo que da señales contradictorias, por un lado una apertura en lo económico abriendo de nuevo al país al capital extranjero, pero al mismo tiempo sin clara disposición de apertura política.

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4 comentarios

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Profile picture for user Weston

Hay un factor que hay que considerar, y veo que pasa por alto en muchos análisis politicos sobre Venezuela.
Ese factor es la penetración del chavismo en los sectores más pobres del país.
Me parece bien que los Estados Unidos este buscando una solución reconciliatoria y no sectaria. Lamentablemente, Maria Corina Machado, una mujer excepcionalmente valiente y preclara, es rechazada fuertemente por los chavistas.

Profile picture for user Mascara Negra

The Trump administration is blocking Venezuela's government from paying for the cost of former Venezuelan president Nicolás Maduro's defense ...ES VERDAD QUE TRUMP ES MALO...POBECHITO MADURO.................. (ji,ji,ji).

Profile picture for user Plutarco Cuero

El comunismo es como una hidra con 100 cabezas ... Trump no la va tener fácil en Venezuela ... Saab "renunció" para terminar con otro puesto, el de Defensor del Pueblo ...

Hasta que Diosdado y Padrino no sean entregados con sus respectivas recompensas, Delcy Eloína va a tratar darle agua al dominó sin eliminar fichas ...

Completamente de acuerdo Alcalde.