El denominado "Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía", dado a conocer por el régimen de Cuba como su hoja de ruta tras el fracaso del paquetazo económico de la Tarea ordenamiento, impuesta en 2021, sigue provocando reacciones de los expertos.
El economista oficialista Julio Carranza, profesor titular de la Universidad de La Habana y uno de los autores del libro Cuba, la reestructuración de la economía (1995), celebró la publicación del plan, pero advirtió que, "más que algo nuevo, se trata de la aparición en un solo documento de diversas y amplias medidas que, como se había venido afirmando, estaban en completamiento e implementación desde hace meses".
Luego de subrayar que el propósito de su análisis es "francamente constructivo", Carranza califica el programa como "algo muy desintegrado e inconexo, repite algunas fórmulas probadamente inefectivas y deja por fuera muchos factores fundamentales, componentes esenciales de esa reforma integral y sistémica que consideramos imprescindible y sobre la cual hemos escrito en extenso por años".
El también doctor en Ciencias Económicas y que ha sido director de oficinas de la UNESCO en varios países de América Latina, enumera entre las ausencias del programa "una reforma empresarial en serio que le devuelva al tejido de estas, esencialmente a las empresas estatales, mayor coherencia y facultades para recuperar niveles de productividad y rentabilidad que han venido perdiendo por años, así como una articulación más dinámica y ordenada del emergente sector privado y cooperativo, cuya presencia en el escenario económico nacional es ya no solo importante, sino imprescindible. (...) En una reforma bien asumida, estas son dos caras de una misma moneda, partes de una economía única".
Tras recordar que un problema semejante "golpeó con fuerza en toda la experiencia de las economías socialistas de Europa del Este", señala que lo abordado al respecto en el plan del Gobierno "es insuficiente y no toca el corazón de la reforma que la empresa estatal necesita", aparte de que "tampoco hay una referencia clara a cuándo se discutirá para su aprobación definitiva la postergada e imprescindible ley nacional de empresas".
Carranza echa en falta también en el texto "la reestructuración profunda del agotado subsistema de producción agropecuaria, que necesita transformar desde las formas de tenencia, propiedad y explotación de la tierra, hasta los incentivos", más "la ausencia de una propuesta viable y entendible, aunque sí hay referencia a este tema, para el mercado y el sistema monetario".
"Por fuera quedan también cuestiones fundamentales, como la situación medioambiental del país, que es hoy muy problemática, incluido el procesamiento de desechos sólidos, el problema crítico del agua y la insalubridad que esto provoca, además de la muy deteriorada infraestructura física, etc.", añade.
Celebra, en cambio, que el programa enfatice la prioridad que tiene "el serio problema del sistema energético nacional, cuyas reiteradas fallas afectan a toda la vida nacional, en lo económico y lo social".
Pero vuelve a señalar que se ausenta del documento "la necesaria definición acerca de cómo se van a estructurar los mercados", o el "cómo controlar la evasión fiscal de la imposición directa, ni cómo se va a encarar la privatización de algunas áreas de salud, como una buena parte de la distribución de medicamentos, que ya son un hecho, ni cómo se va a superar en general el deterioro del sistema de salud y de educación, sectores esenciales y estratégicos de la revolución y del proyecto nacional, ni cómo se van a reducir los gastos del Estado en los ministerios y misiones a veces innecesarias al exterior, que significan gastos de recursos muy escasos".
Refiere que se aborda "de manera muy incompleta" la cuestión de la imposición en Cuba del Impuesto al Valor Agregado (IVA). Mas, dice, "no se define bien cómo será su carácter, qué tan progresivo será y cómo lo medirá la contabilidad para que pudiera operar bien, ese es todo un tema. En este caso es imprescindible, por ejemplo, el uso obligatorio y comprobable de facturas en toda transacción comercial en todos los sectores de la economía, se trata de un documento primario, sin cuya existencia el sistema fiscal inevitablemente cruje por su base".
Advierte Carranza que si bien "el programa establece objetivos, metas e indicadores, se aprecia que por momentos se confunden unos con los otros y, en el caso específico de los indicadores, en general no se establecen de manera clara para cada cuestión específica, no están acompañados de justificación, ni plazos, ni responsables".
Celebra el economista que el programa "no solo se refiere a asuntos directamente económicos, sino que también incorpora factores de orden interior y seguridad nacional", pero cuestiona que "se vuelve a un compendio de aspiraciones y medidas inconexas, como ya en otras ocasiones se han tenido, incluido el ordenamiento monetario, cuyo impacto final en la economía fue muy problemático, según demuestran todas las evidencias".
"Como expresé, originalmente se hablaba de un programa para la estabilización macroeconómica; lo que se presenta ahora pretende un mayor aliento, no solo es de estabilización, también es de pretendida modificación estructural, pero muy incompleta y desintegrada, sin concepción sistémica, sin definir las secuencias adecuadas, cuestión en la que hemos insistido constantemente por años. En nuestra opinión, sin eso no puede haber el impacto y los resultados que se pretenden", subraya.
Y alerta que no hay en el documento un "necesario balance entre el ajuste fiscal y los incentivos y transformaciones para el incremento de la producción de bienes y servicios, cuestión fundamental para evitar que el ajuste continúe cayendo esencialmente sobre la mayor parte de la población, lo cual es causa del incremento de la desigualdad y de la pobreza, en un círculo perverso que es necesario superar".
"Lo que ahora aparece con la pretensión de plan integral creemos que está lejos aún de serlo; esto es lo que más me preocupa, en el sentido de que se asuma de que ya todo está planteado y que solo faltarían ajustes y 'perfeccionamientos', como el vocabulario al uso suele decir".
Carranza coincide con el análisis que hiciera el domingo último el economista Pedro Monreal, cuando advierte que "el documento no hace explícito en ninguna parte el cómo hacer y cómo financiar los objetivos que se plantea".
Finaliza Carranza cuestionando la presunta amplia consulta que precedió al programa, en la que estuvo incluida la Universidad de la Habana. "No tengo duda de que así haya sido, pero no de manera completa porque, en mi caso personal, soy profesor titular de esa importante institución, como muchos de mis colegas, y puedo asegurar que una gran parte de ellos no participaron de esa consulta y sin dudas algo útil podríamos haber aportado", dice.
Mucha cadena y poco mono, as usually.
Junior (no July) es mi amigo desde que ambos éramos niños. Es un economista muy competente y una persona muy decente, honesta y valiente. Eso de “oficialista” me cae mal. Estaba esperando la opinión de la Sra. Faya porque ellos trabajaron juntos. Me sorprendió positivamente lo que escribió sobre Junior, porque siempre me alegra descubrir flores en el desierto.
Sin dudas, July Carranza se siente frustrado ante ese documento. Como nos sentimos el resto de los cubanos, de dentro y de afuera al ver que se le echa más agua a un potaje que nunca ha cuajado, y lo que es peor, que puede que sea "el" documento central del próximo Congreso del PCC para que se convierta en política oficial. La estulticia, término que July recordará utilizaba a menudo el difunto Azcuy, siempre sorprende, y frustra cuando se han hecho advertencias para evitarla. Parece que ese ha sido el caso de July y de Luis Gutiérrez, según dice en Facebook, y anuncia que volverá sobre el tema. En el 95, ellos dos junto a Pedro Monreal tuvieron la osadía de publicar un análisis económico sobre la situación cubana, que incluía el crecimiento paralelo del sector informal, o en buen criollo la bolsa negra y similares. La publicación tuvo detractores y fue controversial en un país no acostumbrado a las críticas al oficialismo....(cont)
(Cont) Pero la situación de hoy en Cuba es incomparablemente peor, y July lo sabe, creo yo. Si es como dice, que con otros colegas y Luis Gutiérrez volverá “de conjunto sobre el tema con un análisis más detallado y analítico”, será más que necesario y bienvenido. No es fácil esa faena desde Cuba. Pero deberá tener en cuenta que el "nuevo sector informal" de la economía incluye a GAESA y a los negocios de la elite fuera de toda auditoría, mientras hay hambre y pobreza extrema en la población. Uno de los comentaristas al post de July, dice algo esencial: "Sigo insistiendo en que si no hay una voluntad real de cambio, seguiremos viviendo en la mediocridad destructiva del País. Ojalá me alcance la salud para ver ese tema superado." Eso mismo digo yo. Hay que acabar por irle de frente a los que sostienen el poder. Y a ese toro no se le pueden dar pases con capote, hay que entrarle de frente con el estoque, para enseñar después sus orejas y el rabo. De lo contrario, la faena sería inútil.
El problema es que Carranza, estando en La Habana, no puede decir las cosas por su nombre: que hay que desmantelar totalmente el absurdo sistema de economia centralmente planificada, y reinstaurar en Cuba la normalidad de la economía de mercado y la cultura democrática liberal occidental. Y punto. Lo más cercano que dijo fue: "sector privado y cooperativo, cuya presencia en el escenario económico nacional es ya no solo importante, sino imprescindible. (...)