La persistente opacidad estadística del régimen cubano vuelve a relucir en informes internacionales. Esta vez, el economista Pedro Monreal ha señalado en su cuenta en X que la ausencia de datos sobre la pobreza en Cuba no es solo un problema nacional, sino que también afecta el trabajo de organismos internacionales como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), de la que el Gobierno de la Isla es miembro.
Monreal apunta que Cuba está ausente en el Banco de Datos de Encuestas de Hogares (BADEHOG) de la CEPAL, una herramienta metodológica para estimar indicadores socioeconómicos comparables a nivel regional. Su más reciente informe fue publicado el 1 de junio de 2025.
El economista recordó que, aunque Cuba cuenta con una herramienta nacional para medir la situación de los hogares —la Encuesta Nacional sobre la Situación Económica de los Hogares (ESEH)—, sus resultados no han sido publicados tras su más reciente edición en 2022, ni tampoco compartidos con la CEPAL. Esto ocurre en un contexto en el que las condiciones de vida de millones de cubanos se deterioran día a día bajo el peso de la inflación, el desabastecimiento, la crisis energética y la ineficiencia estructural.
Según explicó el analista, la ausencia de las estadísticas cubanas en el BADEHOG impide evaluar con criterios objetivos el nivel real de pobreza en el país, lo que favorece al régimen en su estrategia de construir un relato sin fundamentos sobre el supuesto "éxito" de su modelo social.
"La opacidad estadística sobre la pobreza es un pilar del relato oficial en Cuba", dijo Monreal, aludiendo a la práctica sostenida de ocultar cifras clave que pondrían en entredicho la propaganda gubernamental.
A su juicio, esta falta de transparencia constituye un acto de "deshonestidad estadística" que sustenta el discurso oficial y que evita enfrentar la crudeza de un empobrecimiento que, lejos de detenerse, se ha convertido en un fenómeno estructural.
Monreal subrayó que, mientras tanto, el régimen continúa refugiándose en una retórica vacía sobre protección a los "vulnerables", sin evidencias que respalden esas afirmaciones ni políticas efectivas que alivien la crisis.
"Siendo la 'continuidad' del empobrecimiento masivo un fenómeno sobresaliente de la Cuba actual, la deshonestidad estadística facilita el discurso oficial de esconder la cabeza como el avestruz, acompañado por la perorata sobre la asistencia social a los vulnerables", escribió.
El silencio oficial sobre las cifras de pobreza es coherente con una estrategia más amplia de control informativo que el régimen ha perfeccionado durante décadas. Para La Habana, reconocer la magnitud del empobrecimiento sería reconocer el fracaso de un modelo económico y político que insiste en mostrarse al mundo como un paradigma de justicia social.
A juzgar por la última encuesta de Food Monitor Program, la pobreza debe andar por el 90% más o menos, dado que esa fue la cifra que dieron de personas encuestadas con dificultades para conseguir la comida, o sea una necesidad básica. Pensemos que la enorme mayoría de los trabajadores estatales o sea del sector público son pobres porque el salario medio en Cuba está en alrededor de 5 000- 6000 pesos y lo necesario para una sola persona, o sea una canasta básica individual está en el entorno de los 35,000 pesos.
No es sólo la pobreza qué sé oculta pero las riquezas también. Saber que en Cuba existen diferencias entres las clases sociales fué un shock para me. Yo siempre pensé qué él Comunismo era igualdad para todos, hasta él concepto dé usar dinero en una sociedad Comunista no lo pude comprender. En Cuba sé oculta mucho más qué solamente la pobreza qué existe allá.
El comunismo probablemente sea igualdad para todos, pero lo que tenemos en Cuba no es comunismo, es sencillamente una "dictadura" y lo de comunismo o capitalismo es solo la escusa o el "atrezzo" de la dictadura.
Si usted revisa las dictaduras, de izquierdas y de derechas, todas están cortadas por el mismo patrón: pobreza, cárcel, tortura y "desapariciones" para la oposición y privilegios y riqueza para los gobernantes y sus secuaces.
La diferencia puede que sea el descaro de la izquierda y la sutileza de la derecha, pero ambos extremos son igual de indeseables.