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Brasil

Lula da Silva en situación comprometida por los nexos de su hijo

A cinco semanas de las votaciones en Brasil, un escándalo difícil de manejar rodea al presidente y candidato presidencial.

Brasilia
Lula da Silva (izq.) y su primogénito.
Lula da Silva (izq.) y su primogénito. AFP

A inicios de agosto, cuando se inició oficialmente la campaña electoral en Brasil, las encuestas mostraban una ventaja holgada para el octogenario Luiz Inácio Lula da Silva en pos de su cuarto mandato presidencial. Ahora, a cinco semanas de las votaciones, un escándalo rodea al referente de la izquierda brasileña y latinoamericana y le es difícil de manejar, ya que proviene de su hijo.

Para Lula da Silva, fundador y candidato del Partido de los Trabajadores (PT), la campaña comenzó mostrándolo a él como favorito. El mapa político parecía, además, favorable por una razón ajena a su propio gobierno: el principal adversario, el senador Flávio Bolsonaro, llegaba marcado por su relación con el banquero preso Daniel Vorcaro, a quien habría pedido recursos para financiar Dark Horse, un biopic sobre su padre, el expresidente Jair Bolsonaro.

El escándalo del senador y candidato del Partido Liberal (PL) estalló en mayo y su impacto se sintió claramente en los sondeos de junio y julio, cuando Lula da Silva pasó a encabezar la gran mayoría de estudios de opinión pública, proyectando además un triunfo tanto en primera vuelta como en el hipotético balotaje. Al cerrar el mes de agosto, quien debe dar explicaciones por nexos con figuras envueltas en escándalo es el presidente que busca la reelección.

Observadores proyectan que el impacto en las encuestas se reflejará en los días venideros. El comentarista político Caio Junqueira, en CNN Brasil, apuntó el "factor Lulinha" como una variable que tendrá peso en las elecciones. A esto se suma la investigación sobre su ex jefe de Gabinete.

Y es que ahora, al concluir agosto, el escándalo que más ruido hace ya no es el del hijo de Bolsonaro y el banquero. Es el que envuelve a Fábio Luís Lula da Silva —Lulinha, el hijo mayor del presidente— y a una lobista a la que Lula da Silva juró no conocer. Al día siguiente reaparecieron las fotos.

El jueves 27 de agosto, en una entrevista con la TV Globo, Lula da Silva fue preguntado por Roberta Luchsinger, empresaria investigada por la Policía Federal. La respuesta fue categórica: no conocía a "esa muchacha", nunca la había visto, nunca había hablado con ella, nunca había estado cerca.

Horas después circulaban registros de 2022 y 2023 publicados por la propia Luchsinger: fotos junto a Lula da Silva en actos de campaña, con la primera dama, con ministros y aliados. Flávio Bolsonaro las republicó con un mensaje directo: "Mentir es todo lo que sabe".

La campaña salió a contener el daño. Dijo que Lula es una figura pública a la que "innumerables personas" le piden fotos y que "la existencia de esos registros no significa relación personal, profesional o política". Analistas creen que se está ante una "derrapada", apenas a cinco semanas de las elecciones y estando envuelto el hijo del presidente.

Fábio Luís Lula da Silva, de 51 años, no ocupa cargo público. Es empresario. Desde fines de julio de 2026 es objeto de tres investigaciones en el Supremo Tribunal Federal, bajo secreto de sumario. Dos quedaron a cargo del magistrado André Mendonça; la tercera, del magistrado Flávio Dino. La hipótesis policial es que se valió del vínculo con su padre para facilitar negocios privados con la administración federal. Los señalamientos del expediente son dos: tráfico de influencias y corrupción. No hay, todavía, una acusación formal ni condena. Sí existe una investigación en curso.

El caso no nació en el Palacio del Planalto, sede del Poder Ejecutivo en Brasilia. Nació en otra investigación: el fraude masivo de descuentos ilegales a jubilados, la llamada Operación Sem Desconto. Al peritar el celular de Luchsinger, la Policía halló los diálogos con el hijo del presidente. A partir de ahí, el círculo se ensanchó.

La defensa niega irregularidades. El abogado Marco Aurélio de Carvalho habla de "pesca de pruebas" y de filtraciones al servicio de intereses electorales. Sostiene que Lulinha no tiene relación comercial con los negocios de Luchsinger, de quien es "amigo públicamente", y que está dispuesto a aclarar lo que haga falta.

El año pasado, el hijo del presidente se instaló en España con su familia. Carvalho dice que vive del resultado de su trabajo, "una vida simple, digna y sin lujo".

Por su parte, el mandatario en sus pronunciamientos públicos eligió una fórmula que lo aleja y lo expone al mismo tiempo: su hijo deberá demostrar su inocencia ante la Justicia "como cualquier ciudadano", sin protección especial.

Lula da Silva tiene una historia que no puede borrar y que ahora recobra fuerza en medio de una campaña electoral polarizada. Entre 2016 y 2018, fue el principal blanco de la Operación Lava Jato. El entonces juez Sergio Moro lo condenó por corrupción y lavado en el caso de una vivienda de lujo y por otra propiedad que habría recibido a cambio de favores políticos. El 7 de abril de 2018 Lula da Silva ingresó a la cárcel de Curitiba, donde estuvo 580 días. Siempre dijo que era un preso político.

En noviembre de 2019 salió en libertad tras un fallo del Supremo de justicia de Brasil beneficiado con una ejecución anticipada de penas. En 2021 el propio tribunal máximo anuló las condenas: declaró que las decisiones de Moro estuvieron signadas por la parcialidad y sostuvo que los procesos debieron tramitar en Brasilia, no en Curitiba. Lula recuperó los derechos políticos, pero la Justicia esquivó pronunciarse sobre el fondo del asunto, todos los fallos se centraron en errores o irregularidad de forma.

Para una parte de la sociedad, pese a que Lula da Silva ganó las elecciones de 2022, el tres veces presidente sí fue responsable de las tramas de corrupción. Esa grieta no se cerró y una nueva investigación sobre su entorno la reabre.

Por eso el caso de Lulinha no se lee solo como un expediente de este 2026. Para observadores la pregunta de fondo es si el poder del PT de Lula da Silva reproduce, de nuevo y con otros intermediarios, la lógica del acceso privilegiado que fueron los grandes señalamientos de hace una década.

Los números ya no son holgados. Un sondeo flash de la firma Poder Data, tras el escándalo de la relación con la lobista procesada ubicó a Lula da Silva con 38% y a Bolsonaro con 35% en primera vuelta, y en un eventual balotaje, prácticamente empatados 45% a 44%. Datafolha, días antes, daba al presidente 39% contra 33%, con ventaja aún visible en segunda vuelta.

"A partir del momento en que comenzaron a aparecer denuncias contra Lulinha y luego contra el exjefe de Gabinete (Marco Aurélio Santana Ribeiro) del presidente Lula, Flávio volvió a un escenario de empate técnico, haciendo que la elección presidencial sea completamente impredecible", dijo a CNN Brasil el analista y comentarista político Caio Junqueira.

Marco Aurélio Santana Ribeiro también es investigado por presunto tráfico de influencias. Mensajes interceptados por la Policía Federal sugieren que el ex jefe de Gabinete facilitaba de manera irregular reuniones con altos funcionarios gubernamentales y ministros a favor de la lobista que Lula da Silva dijo no conocer.

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4 comentarios

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Profile picture for user Proscopito Arrechabaleta

Todo el mundo en Brasil sabe desde hace décadas que ese viejo comunista es un ladrón y un corrupto, al igual que su hijo, que hace 10 años cuando estuve por allí ya era multimillonario y propietario de estaciones de radio y otras múltiples empresas como testaferro de su padre, que de sindicalista de favela subió a magnate. Pero a los brasileños les gusta que les roben y chapotear en la mierda, que se jodan.

Profile picture for user Balsero

De uno u otro lado, Brasil tuvo buenos presidentes en las últimas décadas. Los casos de corrupción fueron mucho más leves que los de Venezuela o Argentina. Pero prefiero a Bolsonaro porque Lula en Política Exterior siempre fue socio de las peores dictaduras de América latina.

Profile picture for user Plutarco Cuero

Pero DDC nos vendía que Lula inevitablemente va a ganar ...

Profile picture for user cubano libre

Lula Lalona tiene antecedentes por ladrón, incluso fue condenado y le dieron la libertad gracias a un “tecnicismo”, gracias al descaro de la izquierda, no obstante, sigue siendo un ladrón convicto, lo más increíble fue que le permitieron postularse otra vez para seguir robando, ahora quiere seguir en el poder, enquistado como una ladilla, Lula es un LADRÓN y seguirá siéndolo.