El comandante en jefe del Ejército de Irán, el general Amir Hatami, anunció una recompensa equivalente a hasta 30.000 dólares por matar o capturar militares estadounidenses. El funcionario aseguró además que Teherán mantendrá su "resistencia" contra Washington e Israel "hasta su derrota total".
"Cualquier persona que capture o mate a un miembro de las fuerzas agresoras estadounidenses recibirá una recompensa equivalente a 30.000 dólares", afirmó Hatami el domingo 16 de agosto, en declaraciones recogidas por la agencia oficial iraní IRNA.
La suma sería el doble si quien lo hace es una mujer, añadió.
El Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de la República Islámica también difundió un comunicado en el que se compromete a "continuar la resistencia contra Estados Unidos y el régimen israelí en la región hasta la derrota total de sus enemigos y el cumplimiento de las demandas del pueblo iraní".
Estas declaraciones llegaron después de que el jefe del equipo negociador de Irán y presidente del Parlamento, Mohamed Baqer Qalibaf, afirmara que su país ha ganado la guerra contra Estados Unidos e Israel.
Según Qalibaf, ni Washington ni Tel Aviv habría logrado los objetivos que se propuso con el inicio de los ataques contra Teherán el pasado 28 de febrero. Entre esos objetivos, señaló, estaba un cambio total de régimen y el fin de la autoridad de los ayatolás.
El periodista Nacho Montes de Oca señaló que la recompensa anunciada por Teherán "podría parecer otra extravagancia propagandística de una guerra que ya lleva casi seis meses. Sin embargo, adquiere otra dimensión si se la observa como parte del sistema de represalias que Irán construye desde hace décadas".
"Que el anuncio provenga del jefe del Ejército regular —y no de la Guardia Revolucionaria ni de la Fuerza Quds, tradicionalmente vinculadas con las operaciones exteriores— aporta, además, un matiz institucional. El régimen exhibe unidad entre sus dos fuerzas armadas y amplía el círculo de actores que pueden atribuirse la iniciativa de la venganza", señaló.
Según el analista, la ambigüedad del ofrecimiento no es menor, puesto que no se precisa si se refiere solo a militares que ingresen en territorio iraní o a cualquier integrante de las fuerzas estadounidenses que participe en operaciones contra Irán.
Advierte Montes de Oca que si se interpreta en sentido amplio lo dicho por Hatami, "podría incluir a cualquiera de los cerca de 50.000 militares estadounidenses desplegados por el Pentágono en bases de Irak, Jordania, Kuwait y en el Golfo Pérsico"
"Además, ofrecer públicamente dinero por matar soldados de un país con el que se mantiene un conflicto armado puede interpretarse, según el derecho internacional, como incitación a la violencia o al terrorismo, y generar nuevas consecuencias diplomáticas para Teherán", apuntó.
"Hatami presentó la medida como respuesta a pedidos de ciudadanos iraníes que querían aportar dinero a lo que el régimen llama 'jihad financiera'. De ese modo, la recompensa aparece como una iniciativa popular y no solo como una orden estatal. La promesa de duplicar el pago si la acción la realiza una mujer suma otro recurso propagandístico: la resistencia deja de mostrarse como una tarea exclusiva de combatientes y pasa a involucrar, al menos en el plano simbólico, a toda la sociedad".
El anuncio de Teherán sobre la recompensa se produjo dos días después de que Donald Trump afirmara que, tras derrotar a Irán, declararía el estrecho de Ormuz territorio de EEUU. Teherán rechazó esas declaraciones y aseveró que el estrecho de Ormuz "no puede ser tomado por la fuerza, por un tuit, un portaaviones, una orden o un discurso electoral", reafirmando su soberanía sobre el estratégico paso.
El jefe del Ejército iraní reivindicó el control de Ormuz por parte de Teherán como una de las condiciones para poner fin a la guerra, y calificó esa vía marítima como una "capacidad geopolítica concedida por Dios al pueblo iraní".
Teherán cerró el paso de buques petroleros por Ormuz a mediados de julio, tras nuevos bombardeos estadounidenses contra el sur del territorio iraní.
A ese comandante en jefe pronto lo van a matar. Le sugiero a su esposa que haga los preparativos del funeral; pronto será viuda.
Este ya huele a cadaver: