Moscú prohibió el miércoles 8 de julio la exportación de diésel ante la grave escasez de combustible provocada por los ataques de Ucrania contra las refinerías, infraestructuras y nodos energéticos de Rusia, lo que ha afectado a todo el país.
Fue esta la principal medida anunciada por el Kremlin durante una reunión celebrada por videoconferencia con la presencia de Vladímir Putin, en la que este también aceptó que Rusia, uno de los principales productores de crudo del mundo, se ha visto obligada a importar derivados de petróleo.
Alexánder Nóvak, viceprimer ministro del Gobierno ruso y responsable de los asuntos sobre energía, anunció que las compras de combustible a otros países comenzaron este mes de julio, informó desde Moscú el diario español La Vanguardia.
Según Nóvak, la situación en el mercado interno se ha estabilizado parcialmente, pero sigue siendo difícil.
"La reducción forzada de la producción de combustible" llevó a un cambio de rutas de entrega a los consumidores finales, mientras la demanda de combustible aumentó en un tercio y la carga en las redes de abastecimiento creció", aseguró.
"Hoy se ha introducido una prohibición a las exportaciones de diésel, lo que permitirá aumentar su suministro al mercado interno", dijo Nóvak, quien aseguró que esta y otras medidas permitirán estabilizar la situación.
Rusia había introducido previamente otras medidas para gestionar la crisis, como la prohibición de exportar ciertas categorías de gasolina para automóviles y queroseno, combustible usado principalmente para aviación. También la venta de combustible en las gasolineras está racionada en más de 80 regiones rusas.
Lo anterior supone alrededor de 50 millones de personas, el 35% de la población del país.
Putin afirmó que la crisis de la gasolina en las regiones es una cuestión temporal, y la relacionó "con el deseo del enemigo de interrumpir la temporada de vacaciones". Ucrania quiere dañar la economía rusa y "crear nerviosismo en la sociedad", pero no lo logrará, ya que "el margen de seguridad de la red eléctrica de Rusia es muy alto", afirmó.
En respuesta a los bombardeos rusos en suelo ucraniano, Kyiv ha multiplicado en los últimos meses los ataques a refinerías y depósitos de petróleo en Rusia. La efectividad de los drones ucranianos se ha puesto de manifiesto con golpes de alto impacto, como los ataques de marzo y abril contra los puertos exportadores del mar Báltico; en San Petersburgo, coincidiendo con el Foro Económico Internacional a principios de junio; o los dos impactos en una semana el mes pasado contra la refinería de Moscú.
El pasado lunes, también los drones ucranianos lograron alcanzar la refinería de Omsk, en Siberia, localizada a unos 2.700 kilómetros del frente de batalla y responsable del 7% de la capacidad de refinación rusa. Hasta ahora habrían sido afectadas diez plantas de procesamiento de crudo, entre ellas las más grandes de Rusia. Se desconoce la magnitud de los daños.
Analistas que evaluaron cifras secundarias e informes de prensa estimaron que entre el 20% y 40% de la capacidad de refinación rusa quedó fuera de servicio.
Borys Dodonov, jefe de estudios de energía y clima de la Kyiv School of Economics, dijo a Financial Times que en junio Rusia refinó en promedio 4,1 millones de barriles diarios. Esa cifra quedó 28% por debajo del promedio de los últimos cinco años y 35% por debajo de la capacidad nominal.
Sergey Vakulenko, investigador principal del Carnegie Russia Eurasia Center, añadió que la crisis es real y que la población ya la sentía, aunque sostuvo que todavía no había generado un impacto económico amplio sobre el transporte de mercancías y la disponibilidad de servicios.
Las primeras consecuencias de los ataques ucranianos comenzaron a sentirse en la península de Crimea, ocupada por Rusia, a finales de mayo. Esta región del mar Negro es la que sufre actualmente la crisis más grave.
Desde allí la situación de escasez se extendió primero a las regiones cercanas, en el sur de Rusia, y luego llegó a la Rusia europea, hasta alcanzar a Siberia e incluso el Lejano Oriente ruso.
En numerosas ciudades se forman largas colas en las gasolineras para repostar. Si en una estación de servicio no hay fila, es porque se ha acabado el combustible y está a la espera de que lleguen los camiones para rellenar sus depósitos. En algunas regiones, además, el precio de la gasolina y el diésel se ha disparado.
Colas kilométricas en Moscú
Un reporte de la BBC indicó que en Moscú, la capital rusa que consume gran parte de los vastos recursos del país, las autoridades no pueden garantizar que haya suficiente gasolina y diésel para que sus habitantes puedan seguir circulando.
Sin embargo, en las colas, el ambiente era más de frustración que de enfado. Yekaterina comentó que no estaba contenta y que había pánico porque todo el mundo piensa que no habrá petróleo. Pero todo estará bien, añadió, "solo hay que reorganizar la distribución", citó el reporte.
Según Elmar, la situación era "muy mala" y se quejó de que los precios subían debido a la escasez de combustible.
"Se pierden horas para llenar el tanque", dijo. "Ahora mismo estoy planeando un viaje a Daguestán, pero no sé si debería ir en auto o no, porque hay muchísimos problemas con la gasolina".
El reportero de la BBC le preguntó quién era el culpable de la crisis. "En nuestro país, no se puede decir a qué se debe ni quién tiene la culpa", respondió, con una sonrisa cómplice.
Valery comentó que le resultaba extraño tener que hacer cola en un país que extrae tanto petróleo. Atribuyó la culpa tanto a la falta de preparación rusa como a los misiles ucranianos. "No tengo ganas de acostumbrarme a las colas", dijo. "Espero que la situación cambie pronto y no se prolongue".
Las redes sociales rusas están repletas de imágenes de conductores haciendo cola para echar combustible. Algunas se extienden por kilómetros. Publicaciones en las redes sociales muestran peleas entre choferes impacientes.
En la localidad turística de Anapa, a orillas del mar Negro, se ha desplegado a cosacos para mantener el orden en las colas. Un alcalde de Siberia está incluso instalando baños portátiles para los conductores. En algunas zonas se han reducido los servicios de autobús y de recogida de basura. Los agricultores temen por la cosecha de este verano.
La encuestadora Gallup sugirió la semana pasada que los rusos se mostraban más pesimistas sobre el estado de su economía que en cualquier otro momento de los últimos 20 años, y que el 60% de los encuestados afirmó que las condiciones económicas en los lugares donde vivían estaban empeorando.
Incluso el Centro Ruso de Investigación de la Opinión Pública (VCIOM), de propiedad estatal, señaló que la confianza pública en Putin cayó 3,4 puntos porcentuales, hasta el 73%, en el espacio de una semana.
Kazajistán sufre los efectos de los ataques contra la infraestructura energética rusa
Los constantes ataques de Ucrania contra la infraestructura energética en Rusia impactan también a la vecina Kazajistán porque Moscú ya no puede procesarle gas ni petróleo, a la vez que ciudadanos rusos cruzan la frontera para el tráfico ilegal de gasolina kazaja.
Según el ministro del Interior kazajo, Yerzhán Sadenov, este año se impidieron 593 intentos de exportación ilegales de productos petrolíferos, por un total de más de 40.000 litros, reportó la agencia de noticias EFE.
Las autoridades también están vigilando gasolineras en las que aumentó anormalmente el volumen de servicio.
A raíz de la crisis de combustible, los ciudadanos rusos cruzan la frontera kazaja para repostar y en ocasiones llenar contenedores para su contrabando, por lo que las autoridades locales se han visto obligadas a aumentar la vigilancia e invertir más recursos para los controles aduaneros.
En los últimos días se registraron 61 intentos de contrabando por volumen superior a tres toneladas, según el viceministro de Finanzas kazajo, Yerzhán Birzhánov.
Astaná celebró una reunión de emergencia del Gobierno ante la amenaza de escasez de productos petrolíferos antes de la temporada de cosecha de trigo, uno de los principales productos de exportación de la república centroasiática.