Miguel Díaz-Canel firmó el lunes el libro de condolencias abierto en la Embajada de Venezuela en la Isla en honor a las más de 3.500 víctimas mortales de los dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 que estremecieron ese país el miércoles 24 de junio.
En su mensaje, citado por el sitio de la Presidencia de Cuba, el gobernante expresó las "más sentidas condolencias al pueblo y Gobierno de la hermana República Bolivariana de Venezuela".
Asimismo, subrayó la solidaridad con los familiares y allegados de las víctimas y reafirmó el compromiso de apoyo para enfrentar las consecuencias de este desastre natural, según el sitio de la Presidencia.
El gobernante no dejó pasar la oportunidad para hacer propaganda del trabajo de los médicos y rescatistas cubanos en Venezuela, sobre los que señaló que "en representación de la Patria, contribuyen modestamente en las acciones de rescate y atención a los afectados". Añadió que esos profesionales permanecerán en el lugar "el tiempo que sea necesario".
Díaz-Canel estuvo acompañado por el presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Esteban Lazo Hernández; el primer ministro, Manuel Marrero Cruz, ambos miembros del Buró Político; y el ministro interino de Relaciones Exteriores, Gerardo Peñalver Portal.
Nueve cubanos muertos, solo dos confirmaciones oficiales, al menos 20 desaparecidos y cuatro localizados con vida
Mientras Díaz-Canel y la Embajada de Cuba en Venezuela se concentran en resaltar la labor de los profesionales de la salud y la brigada de salvamento de la Isla en ese país, los cubanos conocen sobre la situación de sus compatriotas desaparecidos o muertos como resultado del desastre, a través de las redes sociales y la prensa independiente.
El número de víctimas mortales asciende a nueve, aunque las autoridades de la Isla solo han confirmado dos: Vanesa Martínez, de 15 años, — cuyo fallecimiento fue dado a conocer en las redes sociales de la directora general de Asuntos Consulares y Atención a Cubanos Residentes en el Exterior, Ana Teresita González Fraga, dos días después de que su madre corroborara el deceso y lo recogieran los medios independientes— y Lupercio Adrián D'Pérez y Pando.
A ellos se suman Dayán Martínez, hermano de diez años de Vanesa, y los seis miembros de una familia que había emigrado a Venezuela pocos años antes: Yadina de la Caridad Yáñez y su madre, Gladis María Linares; Alain Rodríguez, esposo de la primera, y el hijo de ambos, Dylan Rodríguez, de seis años, más los padres de Rodríguez, Raudel Diosdado Rodríguez Cabrera y Teresa Rojas Rodríguez.
Continúan en paradero desconocido, según la plataforma ciudadana Encuéntralos y reportes difundidos en las redes sociales: Ady Zaldívar, 64 años; Silvio René Garzón Molina; Olivia Hernández Pérez (28 años); Michel Luis Curbelo Moreira (34); Yosdany Quintana (26); Reinaldo Raspal Interián (62); Alejandro Fernández (42); Uber García Ramos (64); Mayte Hernández (45); José Antonio González Pérez (38); Dioadsy Mora (50); Aidimir Arriechi (41); Elanny Malka Navarro (24); Eucaris Rodríguez Alfonzo; Kiriaki Navarro Fleitas (35); José Raúl Cubarrubia Andre (56); Channette Martínez (35); Jausette Morillo (35); Matías Martínez Morillo (8); Jonny Correa; Reinier Campos (45); Lázara Yusmara Villarrutia (35).
Han sido localizados con vida, según información corroborada por el medio independiente El Toque o reportada por Encuéntralos: Luis Enrique Rojas Lacruz y su esposa Morainne Torres Rodríguez (57); Ernesto Lastre (57); Yaneisy Núñez (42), y Zamas Oscar Álvarez Hernández.
3.535 fallecidos, casi 18.000 desplazados, riesgos por hacinamiento en campamentos
El presidente del Parlamento de Venezuela, Jorge Rodríguez, elevó el lunes a 3.535 el número de muertos que deja el desastre natural, al tiempo que cifró en 16.740 los heridos y en 17.854 las personas que ha perdido sus casas.
La información oficial, citada por la agencia de noticias Reuters, no incluye el número de desaparecidos, lo que ha sido señalado por organismos internacionales y ONG.
Las autoridades también han informado que unas 12.800 personas permanecen en refugios a lo largo de Caracas y La Guaira, la zona cero de los dos terremotos.
En declaraciones para Reuters, el Mauricio Cerpa Calderón, asesor del Centro de Operaciones de Emergencia de la Organización Panamericana de la Salud, advirtió de los riesgos para la salud derivados del hacinamiento en estos albergues temporales. Entre ellos, mencionó la ventilación limitada, la interrupción del acceso al agua potable y el manejo inadecuado de la comida y la basura.
Como prioridades a abordar señaló las infecciones respiratorias, las enfermedades diarreicas y de la piel, las heridas infectadas, el dengue y las enfermedades prevenibles mediante la vacunación, como el tétano, la rubiola, el sarampión, la difteria y la poliomielitis.
Víctimas enterradas sin identificar
A medida que crece el número de fallecidos por el doblete sísmico en Venezuela, se incrementan también los entierros sin nombre en un cementerio de emergencia a gran escala, según muestra un reportaje del medio español El País.
Se ubica en una ladera apartada del cementerio La Esperanza, a una hora por carretera de La Guaira, el estado más devastado por el desastre. En ese sitio, sobre la tierra de cada zanja, unas piedras blancas, una cruz y un código marcan cada cuerpo, describe el medio español.
No obstante, el funcionario municipal al frente de la operación, Elis Zabala, aseguró a El País que los cadáveres no son tratados "como perros".
"Esto no es un desorden", sostuvo Zabala. "No los tenemos como perros o como basura que se amontona. Cada uno de ellos tiene una sepultura digna", subrayó.
El lunes por la mañana habían sido sepultadas 253 personas. Más de la mitad de las tumbas, 159, no tenían nombre. Según Zabala, las zanjas podrán albergar otros 2.000 ataúdes, quizá 3.000, y ya se estudia habilitar una nueva terraza más abajo si hace falta.